En momentos de incertidumbre, no olvidemos los pilares

Cuando la tormenta amaine, porque pasará, necesitaremos esos cimientos donde apoyarnos para comenzar a emerger. En este especial periodístico están algunos ejemplos de esos pilares de un país creativo, pujante y trabajador que va a permitirnos un ascenso sólido y pronunciado.

Equipo de diseño de El Espectador

Puede sonar paradójico —alguien podrá decir   estúpido— que en momentos de tal incertidumbre, como los que vive hoy el mundo a causa de la expansión amenazante del nuevo coronavirus en este comienzo de 2020, desde El Espectador hayamos decidido conmemorar nuestros 133 años de vida hoy, 22 de marzo, con un especial periodístico denominado “Vamos por más”.

Se trata, en efecto, de una propuesta enfocada  en historias de proyección positiva sobre las que el país ha cabalgado en tiempos recientes —sin que muchas veces lo notemos, vale decir— y que son inspiración para el futuro que, cuando todo pase, porque pasará, seguiremos construyendo entre todos. ¿Optimismo desbordado? ¿Fantasías e ilusiones?

Lo pienso un poco  y no, no me parece estúpido. Ni siquiera paradójico. Antes bien, observo un hilo conductor perfectamente afín con la historia centenaria de este periódico, que nació otro 22 de marzo, pero de 1887, en medio de la mayor incertidumbre posible para su fundador, don Fidel Cano Gutiérrez, y para las ideas liberales que se propuso defender, pero que gracias a mirar hacia delante y no dejarse derrotar por la pesadumbre logró llevarlo, de la mano de sus hijos y sus nietos, a ser una de las voces más decentes y valientes en la gestación y el desarrollo de este país. Si El Espectador ha sido ejemplo de algo —y no me sonrojo al decir que lo ha sido de muchas y muy importantes cosas— lo ha sido también de construir, de innovar y de atreverse incluso —o sobre todo— cuando grandes nubarrones se han posado sobre su propia existencia.

Hoy, cuando la incertidumbre nos golpea y los miedos nos anuncian tiempos de catástrofe por venir, somos conscientes de que crece nuestra responsabilidad con quienes consumen nuestra información y nos valoran como un referente confiable y cercano. Frente a esta crisis que ha generado el coronavirus, hemos intentado, y lo seguiremos haciendo, aportar desde una información responsable, oportuna y útil, evitando los sensacionalismos, tomando las pausas necesarias, combatiendo las noticias falsas, tratando de comprender las incertidumbres ciudadanas y responder de manera responsable sus preguntas, buscando producir la información que permita reforzar el bien común. Es nuestro deber, es en lo que creemos, en lo que este periódico ha creído durante estos 133 años.

Años en los que El Espectador también ha demostrado muchas veces que antes que el negocio hay una comunidad que nos exige y a la que nos debemos. Por eso, también, en un momento de nuestra historia en el que buscamos maneras de mantener viable ese periodismo comprometido y responsable en el largo plazo, entre otras dándole un valor monetario a nuestro trabajo, entendimos desde los primeros días de esta crisis que toda la información relacionada con el coronavirus debía tener acceso libre en nuestras plataformas digitales, y así ha sido.

Pero hay algo en lo que la buena información también puede y debe contribuir: en hacer visible lo que se pierde de vista. Eso resulta cierto para tantas investigaciones que ha desarollado este periódico de manera valiente y transparente todos estos años. Pero también para momentos de desasosiego como los actuales, cuando prevalecen las realidades negativas. Por muy mal que estén las cosas, por muchos y muy pesados nubarrones que opaquen el panorama, siempre existen pilares en los cuales apoyarse para salir adelante, para seguir adelante. Aquí en El Espectador los hemos necesitado muchas veces y no nos han fallado en 133 años de vida estable, pero llena de dificultades.

Hoy los colombianos enfrentamos urgencias inmediatas: detener la expansión del virus, primero que todo, ajustarnos al complejo panorama económico que ya se comienza a sentir, iniciar pronto la recuperación para que no tome más que el tiempo necesario... Pero cuando la tormenta comience a ceder, y cederá, necesitaremos  esos pilares donde apoyarnos para comenzar a emerger. Aquí están las varias historias que dan cuerpo a este especial —algunos ejemplos, porque son muchas más— para que sepamos y nunca olvidemos que contamos con los cimientos  de un país creativo, pujante y trabajador que nos van a permitir un ascenso sólido y pronunciado.

Lo decimos por experiencia. Cuando todo se ve perdido nunca podemos olvidar sobre lo que estamos parados. Y seguimos adelante.

Así es que, sí, ¡vamos por más!

* Director de El Espectador.

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2020-03-29T10:08:08-05:00

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2020-03-29T10:19:26-05:00

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