BYD, un sueño de movilidad limpia

La marca china llegó a Colombia en 2012 con una flota de 45 taxis eléctricos y ahora busca seguir impulsando este tipo de energía con un bus articulado.

El articulado eléctrico de BYD podría obtener permiso para vincularse a Transmilenio a finales de noviembre de este año.

Build Your Dreams, Construye Tus Sueños o simplemente BYD, es un fabricante chino especializado en vehículos eléctricos que llegó a Colombia en 2012. Durante los cuatro años que lleva en el país se ha concentrado en cultivar una reputación en el sector del transporte público, convirtiéndose en pionero de las cero emisiones en Latinoamérica. Para 2017 espera comenzar a ver los resultados, a la par que importa nuevas propuestas desde Asia.

Como cuenta Pedro Cárdenas, gerente general de la marca, llegaron al país por C40, un grupo enfocado en iniciativas amigables con el ambiente que, tras negociaciones con la Alcaldía de Bogotá y varias entidades, puso a andar el proyecto de taxis eléctricos de la capital. BYD traía los vehículos de referencia E6, la administración distrital les dio permiso para ejercer sin tener que pagar cupo como un taxi normal por diez años y los interesados compraban su carro por $90 millones.

El programa es considerado “el más exitoso en Latinoamérica en cuanto a movilidad pública eléctrica”, señala Cárdenas, agregando que los taxistas no tienen pérdidas de ningún tipo. Esto le dio pie a BYD para pensar más allá. “Transmilenio es referente mundial en materia de autobuses de tránsito rápido, por lo que es una gran vitrina en el contexto internacional de movilidad”, señala el ejecutivo.

La decisión fue meter buses eléctricos en las troncales y en 2013 trajeron un primer vehículo de 12 metros (padrón), que por ser de piso bajo no sirvió para las calles bogotanas, sin embargo, hoy funciona en el aeropuerto El Dorado. Ese mismo año llegó un segundo modelo adaptado a las especificaciones del SITP, que tras varias pruebas, tanto en la capital como en Medellín, comenzó a circular entre Patio Bonito y Chicó.

“Lo bueno de estos buses es que tienen 3.000 partes menos que un vehículo ordinario y una autonomía de 350 km, cuando un SITP normal recorre en un día máximo 200 km”, dice Cárdenas. Teniendo en cuenta estos factores, a pesar de que la inversión inicial es cuantiosa, los buses eléctricos salen más baratos, pues no necesitan mucho mantenimiento ni generan costos excesivos de combustible. Además se repite aquello de ser pioneros en Latinoamérica, ya que este padrón es el único en operación real en la región.

“Lo complicado del negocio es ajustarnos a una tarifa diésel, porque no hay políticas públicas que beneficien las tecnologías verdes”, explica el directivo, aunque hace una salvedad: “A la Alcaldía le gusta el tema del medioambiente y los vehículos cero emisiones, pero están más preocupados por la situación financiera del sistema”, por lo que una inversión en vehículos eléctricos todavía puede tardar.

Sin embargo, en 2014 BYD se animó a construir un bus con la tipología del Transmilenio en su fábrica de China. La inversión de construir el prototipo y traerlo al país fue de US$20 millones y resultó exitosa. Todas las pruebas fueron aprobadas con éxito y, a pesar de que señalaban que la autonomía del vehículo es de 384 km, lograron conducir hasta Medellín (409 km) sin problema.

Esto no sólo animó a que Transmasivo, un operador del sistema, se animara a comprar el vehículo para comenzar el trámite de permisos de uso dentro de las troncales, que inició este año, sino que motivó a la Capital de la Montaña a hacer lo propio. “La Alcaldía de Medellín, en alianza con EPM y el Metro, nos compró un bus padrón y otro articulado, mientras que EPM adquirió una buseta de 50 pasajeros”, señala Cárdenas. Con esto, la ciudad paisa sería la primera en el mundo en tener las tipologías de buses de transporte público tradicionales funcionando en sus calles con energía eléctrica.

Para el Salón del Automóvil, BYD no se quedó quieto. Trajo una nueva versión de su E6, ahora con autonomía de 400 km, acompañada por el nuevo E5, capaz de recorrer 300 km antes de descargarse. La idea es ponerlos a funcionar como flotas de taxis de servicios especiales, primero como propiedad del propio fabricante chino mientras encuentran inversionistas o ciudades que se animen a levantar el requerimiento de cupo para taxis normales. “De otra manera, dice el ejecutivo, saldría muy costoso para un transportador, pues son vehículos de $150 y $120 millones”.

Por ahora, el fabricante sigue empecinado en apuntarle al transporte público, pues aunque no descarta que algún particular se anime a comprar un E5 para uso personal, tiene el ojo puesto en transformar Transmilenio. Si se abre la licitación para reemplazar los buses de la fase uno del sistema, podrían llegar a cubrir un 15 % de la flota con buses eléctricos. La respuesta se sabrá el próximo año.

 

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