Detroit, un salón que rueda con los “millennials”

La primera cita mundial del año de la industria automotriz sorprendió por dejar de ser solo una vitrina de lanzamientos y convertirse en un escenario para reflexionar sobre el futuro de la movilidad y los desarrollos tecnológicos enfocados en la conectividad.

El Audi Q8 es uno de los prototipos más espectaculares y llamativos del Salón del Automóvil de Detroit. / AFP

El optimismo que se respiraba en el Salón de Detroit el año pasado —2015 fue extraordinario para las marcas en Estados Unidos, con la venta de 17 millones de vehículos—, que contó incluso con la visita del presidente Barack Obama, el tercer mandatario del país en acudir a la primera cita anual de la industria automotriz a nivel internacional, desaceleró un poco en esta edición por cuenta de la advertencia de Donald Trump a los gigantes del sector, de cobrarles aranceles si no construyen sus plantas en tierras estadounidenses.

Inevitablemente durante los primeros días de este tradicional evento, que hasta hoy abre sus puertas al público general, algunos fabricantes aprovecharon para defenderse y mostrarse en sintonía con los nuevos direccionamientos de Trump. Por ejemplo, Carlos Ghosn, presidente de Renault-Nissan, recordó que la empresa que dirige invierte desde hace 33 años en Estados Unidos y que la fábrica de Smyrna, en Tennessee, es una de las más grandes de automóviles en el país, con 642.000 carros producidos en 2016.

Toyota no se quedó atrás y justo antes de que comenzara la feria, que se extenderá hasta el domingo 22, anunció una inversión de US$10 mil millones en los próximos cinco años en Estados Unidos y resaltó que actualmente genera 40 mil empleos en suelo americano.

Además de la zozobra que dejaron las declaraciones de Trump, Detroit en esta edición no ha brillado precisamente por sus novedades. Más que seguir siendo una vitrina para la presentación de primicias mundiales, que por supuesto las hubo, esta cita parece haber evolucionado pensando en suplir las expectativas de un particular perfil de comprador: los millennials. Por eso los desarrollos tecnológicos enfocados en la conectividad y el futuro de la movilidad son protagonistas.

Como bien lo dijo Víctor Russo, del periódico Clarín, “según estudios de mercado, esa nueva generación de jóvenes que vive hiperconectada no está tan interesada en los autos como quienes crecimos en la era análoga. Su atención se enfoca más en pantallas multimedia y soluciones de movilidad que en deportivos con motores V8”.

Junto con los intereses de los millennials, esas investigaciones también les han revelado a la marcas que los SUV son los vehículos favoritos de los compradores. Y en Detroit no podía ignorarse esta tendencia, que viene tomando fuerza desde hace algunos años. Por eso estos vehículos se convirtieron en las estrellas del Salón.

La primera sorpresa fue la Traverse de Chevrolet. Un SUV con tres filas de asientos y capacidad para 8 pasajeros. La marca del corbatín también exhibe el Equinox, que presentó el año pasado en Nueva York, y la Tracker. La novedad más importante de Ford es la EcoSport, que llega con un rediseño en la parrilla, las luces y el interior; además de una pantalla más grande y mejoras de conectividad.

Otro SUV que brilla en Detroit es la Tiguan LWB de Volkswagen, que trae tres filas de asientos (la última con solo dos puestos, ideal para los niños). Sin embargo, la marca alemana trajo otro vehículo que probablemente se robe más miradas: el I.D. BUZZ, un carro concepto eléctrico inspirado en la inolvidable Kombi.

Entre las apuestas que presentan otros fabricantes vale la pena resaltar la nueva generación del BMW Serie 5, el MINI Clubman John Cooper Works, la edición especial del Mercedes-Benz Clase S Coupé Night Editon, el Clase E Coupé 2017, el nuevo coupé de Kia: Stinger, el Lamborghini Aventador S, el Toyota Camry, el Honda Odyssey y el carro concepto de Audi, la Q8.