“Dije primero carro que mamá” : Camilo Ángel

Según el gerente de Autoelite, la importadora de Porsche en Colombia, este primer semestre del año no fue amable con el sector. El servicio posventa es su as bajo la manga.

Camilo Ángel asumió la gerencia general de Porsche Colombia hace cinco años.  / Cristian Garavito
Camilo Ángel asumió la gerencia general de Porsche Colombia hace cinco años. / Cristian Garavito

“Creo que aprendí a decir primero carro que mamá”. Con esa frase, Camilo Ángel define su pasión por los vehículos. Desde hace cinco años es el gerente de Autoelite, el importador exclusivo de Porsche para Colombia, y esta semana le abrió las puertas del taller, los cuarteles principales del fabricante alemán en el país y de su auto a El Espectador. A bordo de una Macan azul, habló del crecimiento de la marca a nivel nacional, de las expectativas para el segundo semestre y de sus hobbies.

¿Por qué eligió una Macan?

Porque es un 911 de cuatro puertas al que le caben cinco personas.

¿Cuál es su modelo favorito?

El 911. Es la columna vertebral de Porsche, de ahí nace todo. Es un carro que tras 60 años no se ha alejado de su diseño original, redondo, con prestaciones extraordinarias, y en la versión más reciente se aumentaron sus caballos de fuerza de 370 a 420.

¿Lo mejor de Porsche?

La calidad. Son vehículos 100 % alemanes y eso ya dice mucho. Segundo, el manejo, porque uno puede ir a un autódromo, darle muy duro al carro en la pista y luego salir a la calle como si no hubiera pasado nada. Además está comprobado que tienen los mejores frenos del mundo.

¿Cómo ha sido el crecimiento de la marca en el país?

Sobre eso hay un cuento muy lindo. Cuando esta empresa comenzó, el primer año se vendieron dos unidades, y así se mantuvo el negocio por mucho tiempo. Nació el Cayenne, empezamos a vender 80 unidades al año, luego llegamos a cien, y el mejor año fue 2014, cuando vendimos 224 unidades. En 2015 fueron 182. Pero para nosotros son más importantes nuestros talleres. Nos hemos ganado el premio como el mejor concesionario de Porsche en Latinoamérica en posventa los últimos cuatro años.

¿Cree que mejorará el comportamiento del sector para el segundo semestre?

Sí. Ya está empezando a coger una dinámica distinta. Este año tenemos Salón del Automóvil, y eso nos ayuda porque se vuelve un año de 13 meses. Lógicamente, no vamos a llegar a los números del año pasado, porque ya tenemos 15 % menos de ventas a nivel nacional, sin embargo, las cosas deben mejorar. Además viene el nuevo Boxster, que es el 718, con motores dos litros biturbo, cuatro cilindros y más velocidad.

Ustedes tienen un ritual muy especial. ¿En qué consiste?

Para nosotros, entregar un carro es como entregar un bebé. Por eso tenemos una sala especial, donde el nuevo dueño lo recibe con una copa de champaña, quesos y otros aperitivos. El vehículo está cubierto por todas partes con una manta para añadirle magia al asunto. Nadie se espera una cosa de estas.

¿Qué otras marcas de carros le gustan?

Bentley, por ejemplo, es espectacular. Han hecho unas pruebas extraordinarias en Inglaterra con los carros y han batido récords. Además, los terminados de los autos son divinos.

Si no estuviera en este cargo, ¿dónde estaría?

Trabajando en hotelería. Lo hice por diez años manejando hoteles como Casa Medina, el Charleston y el Santa Teresa en Cartagena.

¿Se parecen los hoteles y los carros?

Ambos son muy personales. Si usted entra a la habitación de un hotel, se vuelve el mundo donde está viviendo. Y su carro se vuelve su imagen al final del día, una extensión suya.

¿Qué le molesta cuando maneja por Bogotá?

El tráfico, el desorden y, la verdad, las motos. Creo que no cumplen las reglas y están generando un problema de accidentalidad.

¿Tiene algún “hobby”?

Los carros. Los colecciono en versiones chiquitas y grandes. También me fascina cocinar con mi señora.

Un viaje por carretera obligado

De Montpellier a Barcelona. El paisaje en el Mediterráneo es absolutamente divino.

Un clásico

El 911 Targa. Es un carro de techo duro pero también convertible. Tiene lo mejor de dos mundos.