Latinoamérica a bordo de un Porsche Cayenne S

Un trío de pilotos mexicanos se le midió al reto de recorrer Latinoamérica en dos meses a bordo de la camioneta de lujo. A poco más de un mes de aventura, llegan a Colombia, donde han visitado Pasto, Cali y Bogotá. Hoy siguen hacia Medellín.

Además de pilotos, el trío mexicano hace las veces de camarógrafos, mecánicos y lavacarros durante el viaje. / Cortesía

“Sería muy triste no acordarte de los días que has vivido; quiere decir que no valió la pena vivirlos”, dice Eric Gallardo sobre la idea de aprovechar al máximo cada momento. Se trata del concepto que por estos días rige la vida del piloto mexicano de 42 años y la de sus dos compañeros de viaje, Teddy y Cristopher. La razón, una pregunta: ¿se puede recorrer Latinoamérica en dos meses?

La respuesta parece ser afirmativa, pues después de arrancar en Montevideo el pasado 9 de noviembre, el trío de automovilistas ha cubierto más de la mitad de la ruta, que por estos días los tiene en Colombia. Es decir, ya cumplieron con poco menos de 15.000 de los 18.855 kilómetros que se proponen recorrer a lo largo de 15 países hasta llegar a México.

Lo curioso es que la idea no fue de Gallardo o sus amigos. “Era algo que teníamos en mente desde hacer hace muchos años. La idea era hacerlo en motocicleta, pero fue a la oficina de Porsche Latinoamérica a la que se le ocurrió hacer realidad esta gran locura”. Como era de esperarse, las dos ruedas fueron reemplazadas por cuatro que pocos se atreverían a poner a prueba en un recorrido que no puede ser descrito de otra forma sino como exigente: las de un Porsche Cayenne S, un auto que, según Gallardo, es perfecto para la tarea por su versatilidad.

“Es un carro para toda la familia. Puedes cargar las cosas del supermercado y también es excelente para sortear baches, así como puedes tragarte miles de kilómetros con comodidad gracias a los asientos y la suspensión de aire”. Precisamente este último detalle ha sido determinante para la expedición, pues es el que, junto con el modo Sport Plus, le ha permitido a la camioneta transitar con facilidad por las dunas de los desiertos de Mendoza (Argentina), Atacama (Chile) y Nazca (Perú), así como el paso nevado entre Argentina y Chile o las carreteras embarradas de países como Paraguay y Bolivia.

Este último, apunta el piloto, ha sido uno de los retos más grandes de la travesía. Es que en vehículos como el Cayenne, el primer no deportivo fabricado por Porsche, la gasolina es un detalle supremamente importante, pues es peligroso alimentar al todoterreno con combustibles de menos de 98 octanos y, “aunque en Bolivia tienen de 91 octanos, la única gasolina que nos vendieron por ser extranjeros era de 84 octanos”. Si a esto se suman los trayectos off road y una altura de 4.000 msnm, es más que lógico temer hacerle daño al motor, un V6 doble turbo de 3,6 litros y 420 caballos de potencia.

La solución fue agregarle octan booster a la gasolina para subirle el octanaje químicamente y manejar con mucho cuidado para no doblar el árbol de levas del motor, lo que habría llevado la expedición a un final prematuro. “Se sintió la pérdida de eficiencia en los motores, pero al pasar a Perú y poner gasolina de buen octanaje nos maravilló que el auto volvió a su comportamiento normal”, agrega el mexicano, que hoy se ríe del problema.

Sin embargo, ni ese, ni los tres parabrisas que se rompieron (dos llevando el auto hasta Uruguay para arrancar la expedición y uno entrando a Bolivia durante la misma) han sido los retos más duros. Aunque están acostumbrados, los tres pilotos concuerdan en que el mayor desafío ha sido la carrera contra el tiempo, pues en el camino están solos, lo que significa que además de conductores son fotógrafos, videógrafos, mecánicos y hasta lavacarros, pues en cada país hay una cita que cumplir con la prensa y los concesionarios Porsche, sin contar la meta de los dos meses. “Estamos dando nuestro 101 % en esta aventura, incluso dormimos entre tres y cuatro hora diarias”.

Pero los sacrificios dejan aprendizajes y recompensas. Más que el tema de performance y de estar en comunicación con el auto a través de todo tipo de carreteras, aseguran, las mayores lecciones han sido de paciencia, pues el papeleo para pasar de un país a otro con drones, cámaras y todo no es fácil; de convivencia con amigos y la gente que se va cruzando en el camino, y de control de la mente y el cuerpo, para mantenerse siempre alegre. Se trata de situaciones en las que la pasión por viajar, por los carros o por la marca son el mejor amigo.

Para hacer un viaje de estos, agrega Gallardo, también se necesita una excelente planeación, pero asimismo es importante entender que “el 30 % de lo que sucede en el viaje es lo que pusiste en la libreta y el 70 % es lo que te vas encontrando en el camino”, por lo que es importante abandonarse a la aventura para poder disfrutarlo todo. Además, como en cualquier viaje por carretera, los pilotos recomiendan tener un presupuesto de emergencia, “porque de pronto las tarjetas no funcionan, o no te reciben dólares o la denominación que cargues, y tu viaje se va haciendo más lento”.

Los premios no son pocos. Punta del Este en Uruguay, Llao Llao y los lagos de Bariloche en Argentina, el campeonato GT4 en Chile, donde fueron pace car; Encarnación en Paraguay; el Valle de las Ánimas en Bolivia; las líneas de Nazca en Perú, y el Chimborazo en Ecuador son sólo algunas de las postales que les ponen brillo a los ojos de Gallardo. Le falta conocer las maravillas de Colombia, que experimentará desde hoy, arrancando de Bogotá a Medellín y luego a Barranquilla y Cartagena, donde se embarcan hacia Panamá para seguir con la aventura.

No obstante, hay algo que para los pilotos supera con creces las postales que llevan grabadas en la memoria: “La grandeza cultural de Latinoamérica, que no conoce fronteras”.

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