Los carros que fracasaron en la industria automotriz

Aunque atractivos a la vista, hay autos que no cumplieron las expectativas del público ni de sus fabricantes. Fallas mecánicas, de diseño y sobrecostos son las principales razones por las que terminaron pasando a la historia debido a pérdidas millonarias.

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El mundo de los autos es complejo y lleno de pasiones, y así como existen modelos que desde su presentación conceptual auguran éxitos arrasadores para los fabricantes, también es cierto que hay vehículos que no cuentan con la misma suerte y llegan incluso a ocasionar pérdidas multimillonarias a sus creadores.

Algunos fracasan por fallas técnicas, que los convierten en máquinas peligrosas para los usuarios, y otros por sus diseños poco atractivos, mientras que un último grupo no llena las expectativas, a pesar de ser muy buenos, por sobrecostos en la producción. Sin embargo, todos pierden por no ganar el favor del público.

Clásicos y modernos, la lista de modelos que no lograron cumplir con las expectativas es larga. Conozca cuatro de los fracasos más recordados en la historia de la industria automotriz. Una prueba de que hasta los más grandes se equivocan.

Bugatti Veyron

Se podría pensar que los superdeportivos no tienen pierde: sus diseños atrevidos, potencia, velocidad y la promesa de llevar la sensación de adrenalina al máximo son una combinación irresistible. Sin embargo, este modelo que ha ocasionado pérdidas de  $4,6 millones de euros por auto es prueba de lo contrario. No sólo ha batido el récord del carro más rápido del mundo en dos ocasiones, sino también el del más costoso, con un valor de $1,6 millones de euros, lo que sin duda ahuyentó a un considerable número de compradores potenciales. Además, hay que tener en cuenta que para fabricarlo fue necesario montar un programa de desarrollo que, tras sufrir varios tropiezos, tuvo un costo superior a los $1.200 millones de euros. 

Foto crédito: M93

Volkswagen Phaeton

Otro fabricante que se propuso competir en el segmento de los vehículos de lujo fue Volkswagen, que en 2002 presentó al mundo el modelo Phaeton. El vehículo, que dejó de ser producido en marzo de este año, significó grandes pérdidas para la marca alemana si se tiene en cuenta que no sólo se diseñó una plataforma completamente nueva, sino que también se construyó toda una planta amigable con el medio ambiente en la ciudad de Dresden, exclusivamente para poder fabricar el vehículo con las especificaciones deseadas  (motor V10 de 450 caballos de fuerza y velocidad máxima de 250 km/h) para competir con marcas como  Audi, BMW y Mercedes-Benz. A pesar de lo anterior, los clientes potenciales no recibieron nada bien la propuesta, pues asociaban más la marca con la producción en masa que con el lujo. Las pérdidas fueron cercanas a los $2.000 millones de euros.

Ford Edsel

Bautizado así en honor al hijo de Henry Ford, este auto lanzado en 1958 sólo vivió dos años antes de ser descontinuado, luego de causarle pérdidas por US$250 millones de la época a la compañía, en lo que todavía es reconocido como el mayor fracaso de la industria automotriz moderna. Los resultados se debieron a su baja potencia, problemas con el motor, que se apagaba a media marcha, y con el diseño, pues para muchos la parrilla frontal tenía forma de vagina.

Maybach

Maybach, una marca que estuvo activa entre 1909 y 1940, fue revivida por Daimler-Chrysler en 2002 para atraer clientes del segmento prémium. Aunque los modelos 57 y 62 contaron con una fuerte campaña publicitaria, para 2012 sólo 1.112 unidades habían sido vendidas, dejando pérdidas de US$400.000 por carro, forzando a detener su producción. No obstante, el nombre regresó en 2015 con el Mercedes-Maybach, una nueva versión del tradicional Clase-S.

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