¿Sabe con qué aceite está cuidando su motor?

A pesar del particular momento por el que atraviesa la economía nacional por cuenta del dólar y los problemas del sector petrolero, la industria de los lubricantes para motores parece no tener demasiados inconvenientes. Así lo señala Tulio Zuluaga, presidente de Asopartes.

Un lubricante de mala calidad deja depósitos en el motor y acelera su desgaste. / iStock

Para Zuluaga, el movimiento de este mercado es supremamente interesante, pues el consumo anual ha superado los doce millones de cuartos de aceite al año. “Hace poco la cifra apenas llegaba a los seis millones”, señala, y explica que este comportamiento se debe en gran medida a que “a pesar de que a los autos nuevos no hay que cambiarles el lubricante tan seguido, el parque automotor ha crecido”.

Se refiere a los más de 11 millones de vehículos, entre carros y motos, que circulan en el territorio nacional y que significan un mayor número de compradores para los fabricantes de aceite. No obstante, reconoce que el sector tiene un problema: la falsificación de lubricantes. Las autoridades calculan que en 2015 ésta representaba el 20 % de lo que se vende en el país. La adulteración se produce de dos formas: aceite usado y clarificado químicamente o productos de mala calidad reenvasados en latas de marcas reconocidas.

El problema, agrega Zuluaga, es la dificultad para diferenciar un producto bueno de uno falsificado. Ante esta situación, la respuesta de los principales fabricantes y distribuidores de lubricantes ha sido innovar.

Por ejemplo, Ludesa de Colombia, principal distribuidor de los productos Mobil en el país, puso en marcha en 2015 un plan de certificación. Las servitecas y centros de servicio que lo deseen envían muestras de lubricante de forma trimestral para que sean evaluadas en laboratorios. Si los resultados salen bien, se emite un certificado que asegura que el producto que ofrecen es auténtico.

Otras marcas han optado por fabricar aceites de alta calidad con beneficios para el motor. Es el caso de Shell, que cuenta con siete fábricas de aceite base, 15 de grasas, 44 plantas de mezcla y 200 científicos de investigación y desarrollo en el mundo.

Terpel, por su parte, lanzó a inicios de este mes el Maxter 15w40 Avanzado CK-4, un lubricante para pesados que cuenta con el sello API CK-4, del Instituto Americano de Petróleo, la garantía de calidad más alta de la industria. De acuerdo con los voceros de la marca, los beneficios del producto son la “disminución de costos de mantenimiento y un período de cambio extendido”, todo lo contrario a los efectos que genera en el motor un aceite de dudosa calidad.

Por último, Chevrolet, uno de los principales jugadores de la industria automotriz, recientemente le apostó al mercado de los lubricantes con ACDelco. A mediano plazo, la marca espera ganar una participación del 5 % de la industria, para lo que tendrá que atacar con calidad. Y para ello ya cuenta con certificación API en sus productos para motores a gasolina, diésel y gas.