Cinco destinos para pasar un año nuevo en calma

Desiertos, playas, glaciares, selvas y salares son los lugares recomendados para quienes prefieran recibir el 2017 lejos de las multitudes y el ruido, aunque sin renunciar a la aventura.

La Antártida se puede visitar entre noviembre y enero. iStock

El cuerpo no siempre quiere interactuar con multitudes, estar en grandes y pomposas celebraciones o enfrentarse a la bulla. A veces sólo está en búsqueda de quietud, tranquilidad y aislamiento. Pasa en la cotidianidad y pasa en las fechas especiales como las festividades de fin de año. Comenzar un nuevo ciclo es un momento de reflexión y algunos prefieren alejarse y cuestionarse sobre el balance del año y las metas para el próximo.

Por esas razones, queremos mostrarles algunos espacios particulares que escogen los viajeros para empezar el nuevo año de una forma más tranquila y acogedora. Lugares extremadamente distintos entre sí, pero unidos por el afán de ser habitados por quienes anhelan un refugio de sosiego. Tal vez se anime a probar algo diferente que lo recargue para emprender nuevas aventuras.

Antártida

El continente blanco, como es conocida la Antártida, es un lugar casi deshabitado. De noviembre a enero, cuando se permite la navegabilidad, decenas de turistas llegan hasta allí, desde Argentina, para conocer uno de los lugares más inexplorados y vírgenes del mundo. El plan es recorrer paisajes helados en barcos desde donde se pueden apreciar pingüinos, ballenas, icebergs, focas, glaciares partiéndose y los más impresionantes atardeceres. El paisaje, literalmente, lo deja sin aliento pues estará a -10°C. Además, puede vincularse a talleres de fotografía, identificación de pájaros, topografía y navegación.

Salar de Uyuni

Bolivia alberga uno de los ecosistemas más bellos y particulares del mundo: el Salar de Uyuni. Muchas  agencias de viaje han diseñado un plan para que pocos visitantes pasen fin de año y conozcan los extensos territorios blancos que funcionan como espejos. Otros impactantes atractivos, como el volcán Ollague, el desierto de Siloli, las montañas de siete colores y la Laguna Colorada, hacen parte del recorrido. El 31 de diciembre se celebra con una cena en hoteles construidos con sal, en donde se ofrecen una buena champaña y fricasé típico al amanecer.

Amazonas

Alejarse de la civilización y rodearse de la naturaleza es otra de las opciones de quienes buscan la tranquilidad. En el Amazonas, ya sea de Colombia, Perú o Brasil, hay muchas maneras de disfrutar de la selva. Actividades como pasear por puentes colgantes, visitar la isla de los micos, hacer kayak por el ancho río y canopy en la reserva Omagua, hacen parte de la oferta de este pulmón del mundo. Pero tal vez lo mejor es interactuar con las comunidades indígenas de la zona, que le enseñarán su estilo de vida. Aún usan garfios, arpones y tridentes en sus actividades de pesca y emplean arcos, flechas y cerbatanas con los que cazan.

Islas Turcas y Caicos

El Caribe es un lugar que siempre está repleto de turistas. Son pocas las islas en las que realmente es posible desconectarse del mundo. Cerca de Puerto Rico, casi imperceptibles en los mapas, están las Islas Turcas y Caicos, un territorio británico de ultramar. Expertos y guías las recomiendan porque tienen las playas más bellas del mundo por la extrema transparencia de sus aguas. Allí puede descansar en un buen hotel, comer en exquisitos restaurantes, bucear, salir de fiesta, ver ballenas, pero sin multitudes. Solo tienen una extensión de 430 kilómetros cuadrados y menos de veinte mil habitantes.

Desierto del Sahara

¿Se imagina pasar el 31 de diciembre en medio de una celebración árabe y bajo uno de los cielos más estrellados del mundo? Ya no necesitará de uvas, porque en una noche pueden pasar más de doce estrellas fugaces, para pedir  deseos y llenarse de ilusión en el desierto del Sahara.  Se enamorará de la gente, de las enormes dunas doradas, de los dromedarios que lo llevarán hasta un campamento, en donde compartirá con personas de todas partes del mundo. La cena y el baile harán parte de la noche, pero luego llegará la calma en el desierto más extenso del planeta.

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