¿Dónde hospedarse en Costa Rica?

Viajé a Costa Rica y no conocí Costa Rica. Dos hoteles hacen sentir a sus huéspedes como en casa y los invitan al descanso, la relajación y al retorno de lo esencial.

El volcán Arenal es una de las atracciones imperdibles de Costa Rica.iStock

Regularmente, al viajar lo primero que hacen las personas es buscar esa lista de planes imperdibles en el destino; acto seguido se ocupan del hospedaje y por último de la alimentación y demás necesidades. En esta ocasión el viaje no tuvo tal orden. Es decir, viajé a Costa Rica y no conocí Costa Rica. No conocí el famoso volcán Arenal, ni el Irazú, tampoco el Parque Nacional Tortuguero y mucho menos el cerro Chirripó, ubicado en el pico más alto del país, ni otros atractivos que hacen que anualmente turistas del mundo visiten esta encantadora parte de Centroamérica.

El objetivo de mi viaje era experimentar cómo, estando en uno de los destinos más ricos en naturaleza y con variedad de planes por hacer, lograba quedarme en dos hoteles que ofrecen más de lo necesario para que sus huéspedes se rindan al placer de desconectarse de lo mundano y retomen lo esencial que es despertarse con el canto de las aves, respirar aire puro y caminar descalzo por las playas del Pacífico sin miedo a la inseguridad.

La primera parada la hicimos en Los Sueños Marriott Ocean & Golf Resort, ubicado a menos de dos horas del aeropuerto internacional Juan Santamaría y a diez minutos de tiendas, restaurantes y vida nocturna en la playa de Jacó. La bienvenida la hicieron unas montañas que lucían un verde espléndido, un cielo encapotado que anunciaba una tormenta y un silencio que mandaba la parada. Mientras tanto, en el hotel nos esperaban un exquisito coctel y unos recepcionistas que de entrada nos dijeron su reconocida frase: ¡Pura vida! Que en otras palabras significa amor, felicidad, prosperidad, plenitud.

La propiedad está ubicada dentro de una selva de 1.100 hectáreas. Tiene 201 habitaciones con vista al mar o a la montaña, incluyendo nueve suites, 20 habitaciones premium y una suite presidencial. Sus camas son tan confortables que invitan a descansar hasta al viajero más hiperactivo. Lo único que puede obligarlo a salir de la habitación es el menú que ofrecen sus cinco restaurantes, el cual va desde la tradicional cocina costarricense hasta un plato de comida mediterránea o una hamburguesa gourmet en un espacio al aire libre junto al sonido del mar.

Actividades hay para todos los gustos. Mientras los más pequeños tienen la oportunidad de aprender el idioma local con clases de español complementarias, los adultos pueden participar de clases de zumba, salsa, aqua fitness o de la iniciativa Reforest the Rainforest del complejo, plantando un árbol de almendra tropical en la propiedad; esta experiencia es inolvidable. Al huésped lo recogen en un carrito de golf y lo llevan a pasear por el campo de 18 hoyos hasta llegar al punto donde se hace la plantación. ¡Un buen motivo para volver a Costa Rica!

Y aunque es difícil estar cansado en medio de tanto descanso, Los Sueños Marriott tiene preparado para sus huéspedes un espacio de relajación y desconexión que más que un spa parece un templo para el renacer del cuerpo. Sibö Rainforest Spa es una expresión natural de equilibrio y bienestar que ofrece tratamientos, rituales de masajes, servicios de belleza y centro de fitness.

Sólo después de la estadía en este agradable complejo, construido en 1999 por el costarricense Zurcher, entendí por qué la revista Travel & Leisure lo eligió como uno de los mejores resorts en el mundo para ir con la familia. Su belleza no sólo está en la arquitectura que encanta desde la entrada gracias a la cerámica incorporada en toda la propiedad o en los 375.000 azulejos de arcilla nicaragüense que forman el elaborado techo, sino también en la atención de los empleados, que si el huésped lo permite, terminan despidiéndose de beso y abrazo.

La segunda parada en esta dosis extra de calma fue en el Costa Rica Marriott Hotel San José. Otra edificación de Zurcher Arquitectos, inaugurada en 1996 sobre una hacienda de café colonial. La bienvenida a este complejo no pudo ser otra que en uno de sus mayores atractivos: el Kuö Spa. Un espacio para desconectarse de la agitada rutina diaria y sumergirse en un ambiente de silencio extremo y olores suaves que invitan a la relajación corporal. Nota mental: pedir el masaje con café.

En este hotel, ubicado a diez minutos del aeropuerto internacional Juan Santamaría y a 15 minutos del centro de San José, todo tiene su historia. Desde las paredes que fácilmente transportan a los huéspedes a la época de su construcción, hasta el Patio Central, que puede acomodar a 150 personas en un ambiente coctel y fue inspirado en el patio al aire libre de la Casa del Gobernador en La Habana, Cuba. Las áreas públicas están adornadas con antigüedades originales traídas desde Guatemala y México, como los 250.000 azulejos de doscientos años que cubren el techo.

Dos cosas encuentro iguales entre este y el anterior hotel: el impecable y familiar servicio que ofrecen y la exquisitez gastronómica que brindan en sus cinco restaurantes, que en este caso va desde la exigente comida peruana, pasando por la tradicional cocina costarricense, hasta el infaltable sushi que tanto apetecen los turistas de hoy.

En cuanto al hospedaje, el hotel cuenta con 300 habitaciones, incluyendo las especiales accesibles para minusválidos, y ocho suites, incluida una suite presidencial. La característica, si debiera resumirla en dos palabras, sería confort y elegancia. Desde las camas hasta los amenities que se encuentran en el baño o los bellos cuadros pintados por artistas locales le hacen sentir al huésped que está en un lugar donde él es el protagonista.

Para quienes buscan algo más que un descanso, este hotel de 4 estrellas, elegido por Condé Nast como uno de los mejores de Centroamérica, ofrece fácil acceso a una variedad de actividades al aire libre, como ecoturismo, cabalgatas y golf. Atracciones cercanas incluyen la plantación de café Britt, visita al volcán Poás y al cráter Botos. Además, cuenta con zonas como el moderno gimnasio y piscinas al aire libre.

Sin duda, esta fue la dosis extra de calma que todo turista necesita. Dos increíbles complejos para conocer un destino (su comida, clima, gente, transporte, economía) sin salir del mismo lugar. La dosis perfecta de descanso, de adrenalina, de gastronomía y, por qué no, de ¡Pura Vida!

*Invitación de Hoteles Marriott.

Temas relacionados