El alma renovada del D. F.

Cada vez ofrece mejores posibilidades al turista y por eso 25% más de colombianos que en 2010 escogieron como destino la capital de México.

No había tenido la oportunidad de regresar a Ciudad de México desde finales de los años 90. Esta vez la sentí diferente. Disfruté más la riquísima historia de la urbe fundada en 1325, con la atmósfera inquietante en que se mueven los personajes de La región más transparente, novela con la que inmortalizó este altiplano Carlos Fuentes en 1958. No es que antes hubiera refundido la huella del tiempo, sino que sentí el alma del Distrito Federal más remozada, mejor dispuesta a los ojos y requerimientos del visitante, sea porque quiere acercarse a lo antiguo o a lo vanguardista.

La capital de México es una megalópolis del mundo contemporáneo, con el caos y la diversidad generados por más de 20 millones de habitantes juntos. La magia del D. F. atrae a 12 millones de turistas al año. Si uno quiere hacer un viaje a su memoria debe visitar las cuatro zonas urbanas declaradas por la Unesco Patrimonio de la Humanidad. Por su magnitud es ideal documentarse bien o asesorarse de un buen guía antes de emprender la marcha.

Centro histórico

La primera es el centro histórico, donde hay 1.400 monumentos entre los que se destacan los del paseo de La Reforma: el Ángel de la Independencia, Diana Cazadora, Cristóbal Colón, el Monumento a Cuauhtémoc, la glorieta del Caballito. El Zócalo o plaza central de 46 mil metros cuadrados requiere al menos medio día para valorar su magnitud y recorrer algunas de las calles del entorno.

Escogí la calle República de Argentina y me detuve en la Secretaría de Educación Pública, en cuyos muros Diego Rivera expresó en su pintura el triunfo de la Revolución. En este vecindario abundan las librerías de viejo, donde se consiguen joyas literarias a buen precio.

No hay que dejar de conocer la Catedral Metropolitana —la más grande de América—, el Palacio de Bellas Artes, el restaurado edificio de correos y entre los museos el Nacional de Arte y el de Antropología. La planeación del recorrido es importante, porque hay 120 museos y 50 galerías a disposición. Cerca está la Plaza Garibaldi, que ahora me pareció más acogedora y segura, como las cantinas cercanas.

Luis Eduardo Ros, director general del Instituto de Promoción Turística del D. F., impactó a los asistentes a la II Feria Internacional de Turismo de las Américas (FITA) con una conferencia sobre cómo pasear por la ciudad en 2011 (www.mexicocity.gob.mx).

Siguiendo ese recorrido pude comprobar, aparte de la restauración de símbolos como el Monumento a la Independencia, cómo han mejorado el aseo y la jardinería de las zonas públicas y turísticas. También la recuperación de calles céntricas antes peligrosas y ahora convertidas en atractivos peatonales como Madero. “México no es sólo sol y playa, sino luna y cultura”, es el nuevo lema de Ros, quien tiene a la mano el reporte de 12 mil actividades artísticas y deportivas del D. F., más allá de planes clásicos como ir a los mariachis o a la lucha libre.

Colonias como la del Hipódromo La Condesa respiran nueva vida con cafés y bares donde la tertulia y la gastronomía especializada cautivan al visitante. El D. F. tiene registrados y garantizados 3.000 restaurantes de alta calidad, donde se puede comer -por citar algunas de las delicias típicas- gallina en mole de mango, pasando por gusanos de maguey, hasta pechuga rellena de cuitlacoche en salsa de flor de calabaza y torta de elote.

En cuanto a hotelería, la oferta incluye 50 mil cuartos disponibles. Los hay históricos y conmovedores como el Hotel Geneve, que conserva el aire que atrajo hace un siglo a personajes como Churchill y Cortázar, a quienes se les recuerda con objetos y fotos inéditas. Los hay modernos y aledaños a la zona rosa como el Radisson o de vanguardia como los construidos en la zona de Santa Fe, alejada del centro para quienes prefieren absoluta tranquilidad y máxima comodidad.

El Camino Real, en el que me alojé, es uno de ellos, en una zona en la que hasta hace 15 años funcionaba un botadero de basura y hoy es el polo de crecimiento e inversión más importante de la capital, además de laboratorio de la arquitectura local del siglo XXI. Allí se realizó con gran éxito FITA 2011, en la Expo Bancomer.

Otras joyas

La segunda zona Patrimonio de la Humanidad es la de la Universidad Nacional Autónoma, monumental en todo sentido. Forman aquí a 300 mil estudiantes de México y de todo el mundo, incluyendo cada vez a más colombianos interesados en especializarse en humanidades. Los murales de Siqueiros y Diego Rivera son el ejemplo de la cultura rebosante de este complejo cultural con todo tipo de actividades.

Los amantes del arte no dejan de visitar la casa museo de Rivera y Frida Kahlo, donde se conservan la decoración y el espíritu de su arte pictórico. Y si de arquitectura tradicional se trata, hay que recorrer con calma la colorida casa Luis Barragán, parte del tercer tesoro histórico defendido por la Unesco. El cuarto se llama Xochimilco. La postal de las trajineras que van y vienen por el río, llenas de turistas enamorados del rostro artesanal mexicano, de la hospitalidad de los promotores y del romanticismo de los recorridos.

Otro medio día amerita recorrer parte de las 686 hectáreas de los Bosques de Chapultepec, el gran pulmón de la ciudad, junto a cuyos lagos se conserva el único castillo imperial del continente. El sábado en la mañana es el día del mercado de San Ángel, donde se consigue todo tipo de artesanías. Obligatorio destinar un día a conocer algunas de las siete zonas arqueológicas cercanas al área metropolitana. Teotihuacán, la Ciudad de los Dioses y otro patrimonio de la humanidad, está a 45 kilómetros en carro. Visitarla, subir a las pirámides del Sol y de la Luna, recorrer la calle de los muertos que las une, contemplar el rastro de la cultura del maíz y del jaguar, es un viaje único a la historia de Mesoamérica que reconforta a cualquiera. Ideal rematar la jornada con una comida típica en el restaurante La Gruta, que funciona desde hace más de un siglo detrás de las pirámides en cuevas que acogen a los visitantes con otra lección de historia, mucho picante y folclor.

Pero a nivel espiritual, en el Distrito Federal cada vez es mayor el número de turistas atraídos por la Virgen de Guadalupe. Veinte millones pasaron por la basílica el año pasado, el templo mariano más visitado del mundo. Es clave medir los tiempos y medios de desplazamiento en una ciudad tan grande en la que el tránsito vehicular implica horas. El metro es una alternativa que mueve cinco millones de pasajeros día y evitar las horas pico es la otra norma.

Para los amantes de los deportes también hay escenarios monumentales e históricos como el Estadio Azteca, con capacidad para 115 mil espectadores y el único donde se han jugado tres finales de Copa del Mundo, las de mayores de 1970 y 1986, así como la Sub-17 en 2011.

Cinco días bastaron para otorgarle la razón a Luis Eduardo Ros, director general del Instituto de Promoción Turística del D. F., cuando advirtió a los periodistas: “Los invito a pasear por la Ciudad de México, donde los souvenires se llevan en el alma”.

Temas relacionados