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hace 12 horas

El hogar de los dioses está en Colombia

Cerros sagrados, fuente de leyendas y creencias indígenas que aseguran guardar el misterio de la creación de la vida. Guainía cuenta con uno de los secretos mejores guardados de Colombia.

Para llegar a los cerros se puede viajar una hora y media en lancha rápida hacia el sur, desde Inírida. / Fabio E. González

Guainía, tierra de muchas aguas, montañas sagradas y culturas indígenas. En el suroriente de Colombia se conjuga la magia de indomables ríos y milenarios tepuyes con inolvidables atardeceres y playas de arenas blancas.

Los incomparables ecosistemas hacen de este departamento un paraíso natural, que por diversas razones es uno de los mejores conservados del país manteniendo casi intacta su biodiversidad. Guainía ofrece como ecoturismo extraordinarios recursos naturales, ecosistemas, flora, fauna y vida.

Una de las mejores ofertas son los cerros de Mavicure, un lugar donde se combina el embrujo de la selva con tres imponentes cerros: Mavicure, Pajarito y Mono. Un inigualable paisaje de selva, raudales y legendarios cerros.

Remontando el río Inírida y desde la capital del departamento, en un recorrido de 3 horas en lancha rápida, después de pasar por las comunidades indígenas de Caranacoa y la Ceiba, se llega a la bella comunidad Puinave de Remanso. Allí se cuenta con energía eléctrica a partir de las 6 p.m. hasta las 9 p.m.

Desde Remanso los nativos han diseñado senderos que conducen a escalar el cerro Mavicure, bordear el cerro Mono y visitar una piscina natural en el cerro Pajarito. Asimismo, se pueden encontrar dos senderos más para visitar la flor de Inírida y la laguna Clara, 6 horas de caminata que se recompensan al ver un magnífico espectáculo, en donde las toninas se divisan desde la parte superior de sus aguas claras.

Mavicure forma parte de los tepuyes del estado Guayanés, las formaciones geológicas más antiguas de la tierra, con 3.000 a 3.500 millones de años. Cerros sagrados, fuente de leyendas y creencias indígenas que aseguran que guardan el misterio de la creación de la vida. Tepuyes en lengua indígena significa hogar o morada de los dioses.

Según el Sistema Nacional de Información Cultural (Sinic), los cerros de Mavicure parecen altares en medio de la espesa selva, y el majestuoso río Inírida, el cual se desliza en medio de los dos cerros más grandes, formando un imponente raudal. En verano, a su alrededor, tiene unas playas blancas que invitan al descanso y a acampar en hamacas o carpas, y si se prefiere, en el colchón de arena. La cobija es el maravillo manto de la encantadora luna roja que sale en medio de los cerros.

Las actividades son muy variadas, entre las que se destaca la pesca deportiva o para la alimentación mientras se acampa.

También se pueden practicar deportes náuticos y en la noche, en las orillas del río Inírida, con lámparas o linternas, se pueden apreciar variedad de peces, entre ellos rayas, guaracus, palometas, agujones y cuchas.

Allí también se puede disfrutar del sendero ecológico que conduce a los tres cerros, observando toda la vegetación, caños, lagunas y el río que baña la bella población de Remanso. El recorrido para poder disfrutar del paisaje es de una hora, desde el inicio hasta el retorno.

La Estrella Fluvial es otro destino muy recomendado para turistas nacionales y extranjeros. Su desplazamiento también se hace por vía fluvial y está a hora y media de Inírida, en la frontera colombo-venezolana.

El nombre de Estrella Fluvial del Sur fue dado por el científico Alexander von Humboldt, hace más de 200 años y está conformada por la confluencia de los ríos Orinoco, Atabapo y Guaviare.

“Estrella fluvial adyacente, amasijo de hermanas fronteras, monumento de grandes torrentes, majestad en la faz de la esfera”, cita el himno de Guainía describiendo otra de las bellezas del departamento.

En este lugar se puede disfrutar de las más finas, blancas y resplandecientes playas del río Atabapo. “Sobre el te de tus aguas respiro profundamente el aire de la selva frágil cadenciosa, tus aguas en la superficie como espejo y la oscuridad profunda que vislumbran rocas gigantes y arenas blancas, que invitan al amor en madrugada”, dice el poeta regional Ovidio Ospina Mejía, en el libro Antología poética del Guainía, tierra de muchas aguas.

En la Estrella Fluvial se aprecia cómo se intercambian el color de las aguas que bañan a este hermoso lugar. Al unirse el color del río con el color del firmamento, parece un mar que conjugado con la variedad de aves que allí habitan lo hace mucho más atractivo. Se puede apreciar en este recorrido a la población venezolana de San Fernando de Atabapo, que es habitada hace más de 240 años y que en alguna ocasión fue capital del estado de Amazonas y centro comercial de caucho.

No se puede visitar la Estrella Fluvial sin hacer un alto en Maviso, un islote en roca donde se obtiene la mejor vista sobre los ríos Atabapo, Guaviare y Orinoco.

 

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