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hace 1 hora

El hombre que dejó el conflicto para darle la vuelta al mundo en bicicleta

El fotógrafo Javier Martínez cambió el conflicto y la miseria por las cosas buenas de la Tierra. Lleva pedaleando ocho años seguidos y su contador registra 92.847 kilómetros de recorrido, dos veces la circunferencia del planeta. En su paso por Colombia, habló con El Espectador y le contó de su aventura.

El viajero Javier bicicleting en la Patagonia Chilena, recibiendo los primeros días de la primavera después de un largo invierno.Fotos Cortesía de Javier Martínez - @bicicleting.

¿Qué lo motivó a viajar por el mundo?

Estoy viajando desde el año 2003. Antes trabajaba como fotógrafo reportero, haciendo documentales y reportajes para revistas, agencias y medios de comunicación. Pero en África, donde estuve casi siempre, tuve unas experiencias un poco duras y traumáticas. Visité campos de refugiados, sitios en guerra en el Congo, en Palestina presencié cómo, a unos metros de mí, un soldado israelí asesinaba de un disparo a un palestino civil, inocente. En ese momento tuve un punto de inflexión en mi vida y me cuestioné si quería seguir haciendo esa fotografía en la que cada día mi corazón se iba haciendo un poco más de hielo.

 
 

Y no, me di cuenta de que yo no quería ese tipo de vida, por mucho que se necesite ese tipo de periodismo. Entonces decidí seguir viajando, trabajando y haciendo fotografía, pero de otro tipo. Quise ir a Indonesia en bicicleta. Era el punto más lejano posible al que podía ir. Desde ahí, y a lo largo del camino, he ido documentando las cosas buenas de la Tierra, no solo la violencia y la miseria, que es lo que venía haciendo antes.

¿Qué fue encontrando?

Paisajes bonitos, hospitalidad, historias de optimismo, como digo yo: fotografía feliz. Desde el año 2010 llevo haciendo eso que me ha traído desde Indonesia hasta Colombia, haciendo todo Asia, Oriente Medio, Europa y África: desde Sudáfrica crucé con otro chico en un velero de 12 metros hasta el norte de Brasil, cinco semanas en el mar, y de allí bajé hasta el sur del continente, Ushuaia, en Argentina, y ahora vengo subiendo hacia el Polo Norte. Actualmente estoy en Colombia.

¿Por qué en bicicleta?

Soy una persona muy hiperactiva. He sido muy deportista desde muy pequeño, la primera media maratón la corrí a los 14 años, y siempre he hecho mucho deporte: atletismo, ciclismo, fútbol, natación, de todo. Y en los momentos en que no viajaba en bicicleta, uno de los factores que más extrañaba era el deporte y la independencia que te pueda dar. En la bici llevas la carpa, las cosas para cocinar, llevas todo.

 
 

¿Cuántos kilómetros ha recorrido?

Son 92.847 kilómetros. Para ponerlo en perspectiva, porque es una cifra muy grande, la circunferencia de la Tierra en el Ecuador es de 40.000 kilómetros.

¿Qué es lo mejor que le han dejado los viajes?

He logrado encontrar unos paisajes increíbles, esos que te ponen los pelos de punta, pero sin duda lo más bonito es ver cómo gente desconocida te trata como si fueras de la familia, y también ver cómo la gente que menos tiene te lo da todo. Mi recorrido se puede ver a través de Instagram en la cuenta @bicicleting.

¿Qué es lo que más extraña de su hogar?

Sinceramente nada. Desde 2003 me acostumbré a ser feliz con lo que tengo. Soy consciente de que soy una persona muy afortunada, doy gracias a Dios todos los días de tener salud, de las oportunidades que he tenido. No añoro nada, al contrario, en cada país me sigo emocionando con todo lo que me encuentro, me sigo sorprendiendo con la comida, los hábitos, las culturas, los paisajes, las religiones.

 
 

¿Qué lo hace feliz?

Todo, soy una persona muy feliz. Cuando alguien toma conciencia de lo que es, de lo que tiene, el simple hecho de estar vivo ya es un milagro. Entonces, si uno lo aplica en el día a día y observa lo que tiene alrededor, ya sea la amistad, lo que está haciendo, los paisajes, la gente a la que conoce, se da cuenta de que todo lo puede hacer feliz.

Pero de las cosas que más destaco es tener salud. Me di cuenta de eso hace dos años, cuando a mi hermana pequeña le diagnosticaron cáncer y tuve que ir a España para hacerme pruebas y donarle una médula. Fue un poco traumático porque dejé la bicicleta en África y tuve que tomar un avión de urgencias, desde entonces, tener salud y estar vivo ya significa felicidad. También me gustan mucho las despedidas, ya que no porque te despidas de una persona no la vas a volver a ver, sino porque el ciclo se repite: aprendí, me despedí de ella y me quedan muchísimas personas más por conocer. Al final, son amigos que perduran.

¿Qué conoce de Colombia?

Aún no conozco mucho, pero la zona que más espero ver la estoy dejando para después de Medellín. No he hecho el Eje Cafetero, porque a pesar de ser una ruta muy linda, es una zona que todo el mundo suele hacer y yo prefiero conocer sitios poco convencionales de donde no haya mucha información. Voy para Boyacá, el Parque Natural del Cocuy, Santander y luego La Guajira.

¿Qué es lo que más le gusta de este país?

Se dice que es peligroso, pero, como lo dije, es peligroso porque no te vas a querer ir. Todos los que venimos a Colombia quedamos encantados con este país. Tengo grandes amigos colombianos que he conocido en ruta y todos son personas extraordinarias, muy amables, siempre dispuestas a ayudar. En todos los países uno encuentra calidez, pero en Colombia la gente tiene un nivel de sonrisa y de amabilidad que no he visto en mi vida. La gente te hace sentir como en casa, están muy orgullosos del país, pero un orgullo bueno, lo demuestran con actos. Y eso, una persona que lleva mucho viajando lo percibe desde el minuto uno, desde que cruza la frontera.

¿Recomendaría nuestro país en otros destinos del mundo?

Muchísimo. Es un país que luego de años de guerra se está abriendo al mundo, con mucho potencial para que se conozca, no como otros que están sobreexplotados, sino que está por descubrir. Tiene tres cordilleras, tiene el Pacífico, el Caribe, nevados, páramos, selva, el clima, por ejemplo, en Medellín, la eterna primavera, no he estado en otro sitio con este clima. Además, la gente es cálida, amable, respetuosa. También hay mucha pasión por el ciclismo. Llevo muy poco en Colombia, pero ya es de los países que más me han impactado de manera positiva.

 

 

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