Feria de Cali: la fiesta que le devolvió la vida a la ciudad

Cultural y económicamente hablando, esta celebración con 61 años de historia se ha convertido en el corazón de la capital vallecaucana.

/ Cortesía Feria de Cali

También llamada Feria de la Caña, la de Cali es una de las fiestas imperdibles del país, no solo por la sabrosura de la salsa caleña, que bien podría ser el alma del evento, sino también por lo que su historia representa. Más que una celebración, la Feria es un símbolo de la resiliencia de los vallecaucanos.

“Si hay algo por lo que los caleños nos debemos sentir orgullosos es por la capacidad que tenemos de salir adelante en medio de las adversidades. A esa habilidad de sobreponerse a los problemas con entereza y siempre con una sonrisa los expertos la han llamado resiliencia. Los caleños somos resilientes porque, pese a los problemas que tenemos, vivimos la vida con alegría y amor propio”, aseguró Maurice Armitage, alcalde de Cali.

“De hecho, yo diría que la primera muestra de resiliencia que tuvimos como ciudad fue la que dio inicio a la Feria de Cali, hace 61 años; justamente después de la explosión del 7 de agosto de 1956, cuando perdimos miles de caleños y la ciudad quedó sumida en una inmensa tristeza y depresión económica”, añadió el alcalde.

Es que, como cuentan los historiadores, ese día, un año antes de la primera feria, Cali sufrió a causa de una fuerte explosión que, además de causar la pérdida de vidas humanas, provocó una fuerte recesión en la capital del Valle. Como respuesta a la tragedia, el año siguiente las autoridades de la ciudad decidieron organizar una feria, con exposición y venta de artesanías, para reactivar la economía.

Esa primera Feria de Cali duró desde el 6 de diciembre hasta el 13 de enero (la más larga de la historia) y contó con cien conjuntos musicales, 38 bandas, los coros del Tolima y la sinfónica nacional. Una botella de aguardiente costaba $1,20 y la de ron, $1,10 cuando la ciudad tenía 450.000 habitantes y 366 buses. Incluyó en su programación una cabalgata con la participación de dos mil jinetes. El evento comenzó en el Gimnasio Olímpico y terminó en el Obelisco, en el barrio El Peñón. En ese año se eligió el primer Disco de la Feria, “Palo bonito”, de Lita Nelson.

Con los años, la Feria fue evolucionando y convirtiéndose en la excusa de los caleños residentes de otras ciudades para volver a su tierra. Aunque tuvo altibajos, sobre todo en los años 70, cuando el desempleo volvía a azotar a la ciudad, el talante alegre de los vallecaucanos y principalmente la salsa, que a finales de esa década e inicios de la siguiente se convertía en el ritmo insignia de la Sucursal del Cielo, lograron convertirla en el evento más esperado de Cali.

Luego de 61 años, la llegada de diciembre significa más que Navidad y Año Nuevo. Los caleños se preparan con ansias para recibir sus mejores días, que desde el martes 25 hasta el domingo 30 de diciembre llenan de alegría, sabor, color, cultura, música y diversión a los vallecaucanos y turistas nacionales y extranjeros, que visitan por esos días la Sucursal del Cielo.

El Salsódromo, el desfile de autos clásicos y antiguos, el desfile de Cali viejo, el superconcierto, los encuentros de melómanos y coleccionistas y las calles de la feria se convierten en la vida de la ciudad y sus habitantes, pero también en la conclusión del objetivo que le dio vida a la Feria: el desarrollo económico.

“Son ya seis décadas de construir parte de la historia de una ciudad, de reflejar su identidad, su cultura y su idiosincrasia; de aportar a su desarrollo y a su economía; de contribuir a reforzar sus atractivos turísticos, de crecer junto a ella”, dijo Luz Adriana Latorre, gerente de Corfecali.

“Por eso, la Feria es el principal referente de Cali en Colombia y el mundo. Es una marca de ciudad que impacta positivamente la economía local, con la generación de más de 10.000 puestos de trabajo y recursos por el orden de $310.000 millones para la ciudad. En esta gran fiesta que celebra 61 años de vida los caleños no somos solo invitados, somos anfitriones, pues somos los dueños de casa y como todo buen anfitrión debemos prepararnos para ella”, concluyó la gerente.

Así, y como dice el lema de la 61 Feria de Cali, “Póngale salsa a esa alegría”, prepárese para sentir y vivir la celebración de la Sucursal del Cielo. Aliste su mejor pinta, la de la sabrosura, y visite la mejor fiesta de fin de año, que es en Cali.

 

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