Guainía: intercambio cultural en un tesoro escondido

Colombia es un país muy rico en fauna y flora. Las riquezas naturales son un gran complemento para la diversidad cultural única que se encuentra en cada rincón.

Fabio E. González

Guainía, en la Amazonia, que limita al norte con Vichada, al este con Venezuela, al sur con Brasil, al suroeste con Vaupés y al oeste con Guaviare y tiene 72.238 kilómetros cuadrados, es el quinto departamento más extenso, por detrás de Amazonas, Vichada, Caquetá y Meta. Todos sus ecosistemas, ríos, quebradas, cerros y reservas naturales hacen de él un tesoro que locales y turistas nacionales y extranjeros deben descubrir.

Además de su riqueza natural, la cultura es una de sus características más representativas. Las comunidades indígenas con su sabiduría ancestral y sus conocimientos naturales permiten un intercambio cultural y unos días únicos rodeados de naturaleza, cultura indígena y nuevas experiencias que enamorarán a todos los visitantes.

Según el Sistema Nacional de Información Cultural (Sinic), la población del departamento de Guainía se encuentra dispersa en pequeños asentamientos, distribuidos en su mayoría en el área rural y con un solo núcleo urbano: el municipio de Inírida. Sus corregimientos son Barrancominas, Mapiripana, San Felipe, La Guadalupe, Cacahual, Garza Morichal, Campo Alegre y Puerto Colombia, y sus inspecciones Arrecifal, Bocas del Yarí, Barranco Tigre, Venado, Isana, Sejal, Mahimachi, La Unión y Sapuara.

La densidad poblacional es muy baja (0,39 hab/km²), en una extensión que corresponde al 6,33 % del territorio nacional, reflejando los altos niveles de dispersión de los habitantes en el departamento.

Su población está conformada en un 80 % por indígenas, con una presencia pluriétnica, y en un 20% por colonos. Hay decenas de comunidades indígenas, lo cual hace parte de su riqueza, algunas muy alejadas del casco urbano y otros de más fácil acceso. Algunas de las aledañas a Inírida son:

Comunidad de Vitina

El desplazamiento hasta ella se hace por vía terrestre y la carretera está en excelentes condiciones. Está a 20 minutos del casco urbano de Inírida, cuenta con energía eléctrica y no tiene acceso a señal de celular. Por su cercanía al pueblo, es visitada tanto por turistas como por la población local.

Esta comunidad indígena está bañada por un hermoso caño de aguas color rojizo proveniente del interior de la selva, llamado Vitino, uno de los destinos turísticos preferidos por nacionales y extranjeros que se deslumbran con la belleza natural de sus paisajes.

Los integrantes de esta comunidad se han preparado para ofrecer a los visitantes platos típicos como el ajicero y bebidas como la chicha de ceje. Cuatro kioscos ubicados cerca al caño ofrecen la posibilidad de pernoctar en hamacas para deleitarse de una noche de estrellas acompañado por los indígenas curripacos, que cuentan sus historias alrededor de la fogata.

Una aventura para quienes aman la naturaleza, las historias ancestrales, lo más autóctono, lo que nos recuerda de dónde venimos y todo el poder de la naturaleza que rodea nuestro país.

Comunidad de Sabanitas

Se puede llegar por vía terrestre. La carretera está en excelentes condiciones y está a 15 minutos de Inírida. Cuenta con energía eléctrica y hay señal de celular.

Esta comunidad de las etnias curripaco y yeral proviene de las selvas del Brasil y se instala en las sabanas de transición de la Orinoquia y la Amazonia. Ofrecen un programa de etnoturismo que muestra a los visitantes aspectos fundamentales de su cultura, poseen un complejo turístico con siete kioscos tejidos y construidos en palma de chiquichiqui, moriche, temiche, guayacana y fibra, muestra representativa de su arquitectura indígena tradicional.

Una oportunidad para los aventureros amantes de la selva y las culturas indígenas son los senderos acuáticos y terrestres que ofrece la comunidad. Acompañados por guías nativos, se disfruta de las aguas rojizas y playas blancas de Caño Coco. En un recorrido de dos horas a canalete en época de invierno se pueden observar fauna y flora típicas de la Amazonia, para llegar finalmente a la comunidad artesanal de Coco Viejo, sobre la desembocadura del río Inírida en el Guaviare.

Comunidad de Coco Viejo

También se puede llegar vía terrestre y la carretera está en excelentes condiciones. Está a 15 minutos del casco urbano de Inírida, cuenta con energía eléctrica y hay señal de celular. 

En la comunidad de Coco Viejo habitan indígenas artesanos que por milenios han transformado el barro y las fibras naturales en hermosas piezas artesanales, hornos, vasijas, jarrones, fruteros, floreros y portacalientes que ofrecen a sus visitantes.

Aquí se encuentran agrupaciones de roca petrográfica de origen arawak, con alto valor cultural y etnográfico, custodiadas por una hermosa comunidad indígena curripaca. Cada uno de estos petroglifos refleja una historia, un mito o una leyenda.

Esta comunidad es la más visitada por los turistas. Frente a ellos está la desembocadura del río Inírida al río Guaviare, frontera natural entre la Orinoquia y la Amazonia que proporciona una especial turbulencia de las aguas para la pesca deportiva y una excelente opción para los amantes del turismo extremo y la naturaleza. Si así lo desea, también es posible llegar a esta comunidad por el río.

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