Increíbles espacios para dormir

Experiencias. Justamente eso es lo que se busca al emprender un viaje. Vivencias únicas y extraordinarias que puedan quedar para siempre en la memoria y, en el mejor de los casos, plasmadas en una fotografía.

Si las experiencia y estos momentos además se disfrutan por un precio atractivo, estamos hablando de unas vacaciones de ensueño. Precisamente esta es la apuesta de Airbnb, un novedoso portal que este mes llegó a Colombia y en el cual se consiguen todo tipo de espacios para disfrutar de unos días inolvidables.

Desde lujosas casas, castillos, apartamentos bohemios e incluso islas privadas, la oferta de lo que sus creadores han denominado mercado comunitario de espacios es gigantesca. Kay Kühne, director regional para España, Portugal y América Latina, cuenta que en el mundo ya son más de 350.000 propiedades en 35.000 ciudades de 190 países, incluyendo Colombia. ¿Cómo funciona? Muy sencillo. Cualquier persona que quiera convertirse en anfitriona de un espacio puede inscribirse. Recibirá la visita de un equipo de profesionales de la compañía que se encargarán de verificar el estado del lugar y de tomar las fotografías.

Lo interesante de esta alternativa, además del costo, que para paseos familiares o en grupo resulta ideal, es la posibilidad de quedarse en sitios extraordinarios y en zonas no muy turísticas. “La gente tiene la oportunidad de vivir el destino de una manera distinta a la que tal vez experimentaría con la ayuda de una guía de viajes”, advierte Kühne. Así como se puede optar por apartamentos de lujo en Londres, está la alternativa de rentar una habitación en Brooklyn, Nueva York, por US$20 la noche o dormir en sitios realmente extraordinarios.

Por ejemplo, en Isla Mujeres, México, está para alquilar una casa en forma de caracol. Aunque se ve bastante grande, en realidad sólo tiene dos habitaciones y capacidad para cuatro personas. Eduardo, un arquitecto mexicano, y su esposa, Raquel, construyeron este encantador lugar con la intención de ofrecer una experiencia única en este oasis del Caribe. Generalmente son ellos quienes reciben a los huéspedes. Justamente esta es otra de las bondades de Airbnb: la posibilidad de interactuar por chat o por correo con los anfitriones y, una vez en el destino, conocerlos personalmente y en muchos casos incluso convivir con ellos, logrando una mayor comprensión de la ciudad o el país que se está visitando, de su cultura y tradiciones.

Otro de los espacios que llaman la atención está en la ciudad alemana de Ostbevern. Se trata de un barril de cerveza del siglo XIX en el que se pueden quedar una o dos personas. Se encuentra en una habitación con dos camas adicionales, televisión, DVD, internet gratuito y una increíble ducha con chorros para disfrutar de las bondades de la hidroterapia. También se ofrece una amplia variedad de casas construidas en los árboles y decoradas minuciosamente. Es como entrar en un mundo de fantasía.

Asimismo se han adecuado aviones para dormir, iglús, vagones de tren antiguos, contenedores, casas rodantes y castillos medievales. Claro que para quienes prefieran algo más tradicional hay apartamentos de diversos estilos y tamaños. En Colombia ya se han inscrito más de 2.000 propiedades en Bogotá, Medellín y Cartagena y por lo menos 8.000 personas se han animado a recorrer el mundo a través de Airbnb.

 

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