El próximo sábado se celebra su día

Los encantos del pisco sour

La bebida es producida a base de uva en la costa sur del Perú; de allí su aroma, color transparente y sabor poderoso.

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Este 2 de febrero se celebra el Día del Pisco Sour, una de las bebidas más populares del mundo. Cualquier bar o restaurante que se jacte de ofrecer una carta internacional sabe preparar a la perfección este coctel. Sin embargo, en ningún sitio se disfruta como en Perú.

De acuerdo con diferentes historiadores, todo empezó en 1920 en el Morris Bar, un establecimiento que se encontraba en la calle Boza 847, una de las calles con más vida y comercios del Centro Histórico de Lima. Mario Bruiget, uno de los bartenders de este sitio, aprendió a preparar el pisco sour y, cuando pasó a trabajar en el Hotel Maury, lo siguió elaborando hasta perfeccionarlo.

Con el paso del tiempo, el coctel comenzó a ganar fama en otros comercios. Especialmente lo ordenaban los jóvenes de la época aquellos días en que había alguna fiesta taurina en la ciudad. Por todo esto, no sorprende que el 22 de abril de 2004 se estableciera al primer sábado de febrero como el Día del Pisco Sour.

Para celebrar como se debe esta festividad en Lima, vale la pena hacer una parada en algunos bares que sirven los mejores pisco sour de la ciudad y que nunca decepcionan ni al viajero ni a los peruanos. Por ejemplo, en el Centro Histórico está el Hotel Bolívar, en plena Plaza San Martín, que en su época dorada acogió a celebridades internacionales.

En el turístico barrio de Miraflores se encuentra Piscobar, especializado en cocteles a base de pisco. También en este barrio se halla el Bar Huaringas, en donde preparan pisco sour con frutas exóticas.

En el barrio de San Isidro hay que conocer La Calesa, que destaca por ser uno de los sitios favoritos de los limeños para saborearlo. Además, otro recomendado imperdible es el Bar Inglés del Hotel Country Club, ubicado en una edificación de ensueño.

Las bodegas del sur

Quienes quieran conocer más de esta bebida deben emprender la travesía hasta la provincia de Pisco, a orillas del océano Pacífico, 230 kilómetros al sur de la capital del Perú. Fue en esta provincia donde hace más de 450 años se sembraron las primeras vides y aunque no se sabe con exactitud en qué momento se empezó a utilizar el nombre pisco para el destilado, existen documentos que utilizan ese término para referirse a las primeras producciones a finales del siglo XVI. Cabe señalar que el pisco tiene denominación de origen y solo se produce este destilado en los valles de Lima, Ica, Arequipa, Moquegua y Tacna.

El origen del vocablo “pisco” proviene del vocablo quechua pisscu, que significa “pájaro”. Desde tiempos prehispánicos, lo que es hoy el departamento de Ica fue un refugio para diversas especies de aves y un pueblo de alfareros, conocidos como los piskos. Ellos eran unos indígenas expertos en fabricar botijas de barro usadas para fermentar la chicha, un licor de maíz. Con el paso del tiempo estas vasijas —revestidas en su interior con cera de abejas— adoptaron el nombre de sus fabricantes.

En mitad del siglo XVI con las cepas de vid traídas por los españoles se comenzó a producir, además de vino, un aguardiente de uva que era almacenado en estas tinajas. Fue así como el nuevo destilado de uva tomó el nombre de su recipiente: pisco.