Los pueblos colgantes de España

Casaraes, Arcos de la Frontera, Castellfullit de la Roca y Segura de la Sierra, construidos sobre enormes rocas, son una muestra de la llamativa vida rural española.

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Alejados de las principales ciudades de España, los municipios de Castellfulit de la Roca, Casaraes, Arcos de la Frontera y Segura de la Sierra penden de gigantescas formaciones rocosas. Desde miradores, plazoletas y castillos se pueden divisar paisajes boscosos, ríos transparentes y aves migratorias, que engalanan la arquitectura tradicional de estos pueblos colgantes. Ceremonias religiosas, obras de arte y festejos taurinos los convierten en una exquisita muestra de la cultura local. Cuatro mezclas armoniosas de tradición y escenarios naturales que dan cuenta del atractivo de la vida rural española.

Al filo de la piedra 
 
Con una extensión de tan sólo 1 km, el magnífico pueblo de Castellfullit de la Roca, en la comunidad de Cataluña, fue edificado en la cúspide de una pared rocosa de 50 metros de altura. Bordeado por los ríos Fluviá y Toronell, cuenta con un barrio medieval enteramente construido en piedra volcánica y con la plaza mirador Josep Pla, desde donde se puede divisar un paisaje de ensueño. Todo un ícono para los fotógrafos y pintores de Cataluña.
 
Bajo el castillo
 
Dominado por un castillo amurallado, el municipio malagueño de Casaraes ha ido creciendo como una cascada sobre los cerros aledaños a la fortaleza. Dentro del perímetro de la muralla, cuya extensión supera los 23 mil metros cuadrados, se encuentran restaurantes, un museo de etnohistoria y la Antigua Iglesia de la Encarnación, construida a finales del siglo XVI. Dos grandes miradores, situados en el Puerto de Ronda y el Puerto de la Cruz, permiten deleitarse con el paso de aves migratorias y el vuelo del poderoso buitre leonado.
 
Sobre el Guadalete
 
Con el azuloso río Guadalete corriendo en paralelo, el pueblo de Arcos de la Frontera está ubicado sobre una gigantesca roca de entre 50 y 195 metros de altura, a la que los locales se refieren como “La Peña”. Caminando por el paseo de Boliches y la calle Corredera se llega al barrio antiguo de la ciudad, cuyos edificios y obras de arte le valieron la declaratoria de monumento histórico-artístico de Andalucía en 1962. Entre los mayores atractivos de la ciudad se encuentran la basílica menor de Santa María, la iglesia de San Pedro y el convento de las Mercedarias Descalzas. El pueblo cuenta con rutas de senderismo, coloridas fiestas religiosas y una oferta gastronómica que combina platos tradicionales con vinos de extraordinaria calidad.
 
Divisando el parque
 
A 1.200 metros de altitud, el pueblo de Segura de la Sierra ofrece una amplia panorámica del Parque Natural Cazorla, Segura y Las Villas, la mayor área forestal protegida de España. En los alrededores de la ciudad —coronada por un imponente castillo— se pueden encontrar extensos cultivos de olivo, que constituyen la principal actividad económica del municipio. En octubre, locales y turistas disfrutan de las fiestas de Nuestra Señora del Rosario, una combinación de ceremonias religiosas y festejos taurinos.
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