Más allá de La Habana y Varadero

Además de las hermosas playas que han hecho famosa a Cuba, el visitante podrá disfrutar de lo mejor del turismo de naturaleza con cabalgatas, caminatas, buceo y avistamiento de aves.

Cueva del Indio, en la provincia de Pinar del Río.
Cueva del Indio, en la provincia de Pinar del Río.

Sol y playa. Eso es lo primero que se viene a la cabeza cuando se habla de visitar Cuba. Y aunque la isla cuenta con muchas playas y muy lindas, bien vale la pena atreverse a descubrir otros destinos que se pueden alternar después de haber conseguido el bronceado perfecto en unas suaves arenas blancas.

Una quinta parte del país está protegida ambientalmente bajo diversas figuras y seis de sus ciudades han sido declaradas Patrimonio de la Humanidad, hechos que demuestran la riqueza histórica y natural que se despliega en este pequeño territorio.

Cuba cuenta con carreteras en excelente estado, 15 aeropuertos locales y una importante red ferroviaria, lo cual facilita recorrerla. En esta última década, el país se ha concentrado en desarrollar importantes complejos turísticos con hoteles de tres, cuatro y cinco estrellas, la posibilidad de acercarse y disfrutar de la naturaleza, y la garantía de que se tendrá siempre una bella playa muy cerca.

Lo mejor es armarse de un mapa para trazar el itinerario y comprobar que Cuba va más allá de La Habana y Varadero. Estas son apenas algunas de las opciones.

Pinar del Río

Es la provincia más occidental de la isla, famosa por su producción de tabaco —dicen que el mejor del mundo—, por sus playas casi inexploradas y declaradas Reserva de la Biosfera y por albergar el Parque Nacional Viñales. Ir a Pinar del Río es la mejor oportunidad para adentrarse en el mundo del tabaco y observar desde el cultivo y el procesamiento de la hoja, hasta el trabajo artesanal de los torcedores que magistralmente seleccionan y envuelven las mejores hojas para lograr el mundialmente famoso habano cubano. También se puede pasar por la fábrica de Guayabita del Pinar, una bebida elaborada artesanalmente. El paisaje, que se disfruta en carro o a caballo, es muy variado porque en medio de un gigantesco valle se levantan los mogotes, formaciones de piedra caliza que le dan un toque mágico al lugar.

Cienfuegos

Calificada como la ciudad más linda de Cuba, no deja de sorprender con sus calles perfectamente alineadas y el esplendor de la arquitectura francesa de finales del siglo XIX que floreció gracias al contrabando. Hoy alberga industria, como una fábrica de cementos y una destilería de petróleo, pero también la posibilidad de hacer turismo de naturaleza en el parque El Nicho, con baño en el río y termales, caminatas por senderos, avistamiento de aves, buceo y actividades náuticas en la bahía. La capital es Patrimonio Cultural de la Humanidad y ofrece la posibilidad de conocer varios museos y palacios que se conservan casi intactos.

Villa Clara

Es una provincia que por estar en el centro de la isla le permite desplazarse para cualquier punto del país. Después de asombrarse con el pedraplén, una carretera de 48 kilómetros construida sobre el mar para unir una red de pequeños cayos con tierra firme, el turista tiene la posibilidad de disfrutar la naturaleza en Escambray, un sistema montañoso convertido en paisaje cultural protegido, en el que se pueden organizar caminatas, cabalgatas, baños en poderosas cascadas y en un lago artificial de 284 metros cuadrados con restaurante incluido. No hay que dejar de visitar Santa Clara, la capital, con enorme valor histórico y arquitectónico, a 260 kilómetros de La Habana

 

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