Olomouc y Brno, destinos imperdibles en República Checa

Recorridos por castillos, catedrales y reservas naturales, que albergan en su interior cavernas y cañones, son algunas de las actividades que los viajeros pueden realizar en dos de las principales ciudades de República Checa.

La reconstrucción del castillo Bouzov se inició en 1895 y tardó 15 años en concluir.Cortesía Libor Sváček

La aventura inicia en Praha Hlavní Nádraží, la principal estación de ferrocarril de la ciudad de Praga (República Checa) y una de las más importantes del país. La estación cuenta con servicios de transporte nacionales e internacionales que le permite al viajero movilizarse de una forma rápida y con precios cómodos para llegar a ciudades cercanas en donde la historia, la cultura y la diversión se reúnen para dejar momentos inolvidables en la memoria de sus transeúntes. La primera parada desde Praga, después de dos horas de recorrido, es en Omolouc, donde se pueden observar a las personas locales en sus actividades cotidianas.

A treinta minutos de la estación del tren se encuentra el castillo Bouzov, uno de los imperdibles de la región. Fue construido a finales del siglo XIII y surgió como un castillo de vigilancia de la ruta comercial que iba de Omolouc a Praga. Su primer propietario fue Búz de Búzov, y durante varios años ha cambiado de dueño, pero hoy le pertenece a la ciudad. En la entrada se destaca la torre principal del reloj, que en la parte más alta tiene una cruz.

El recorrido se inicia en el ala este, conocida como la Oficina Vieja, donde los Caballeros Teutónicos tenían sus residencias hasta la Segunda Guerra Mundial. Al ingresar a la cómoda, hay tres acuarelas del siglo XVIII que muestran una procesión funeraria. En las columnas están tallados los rostros de algunos caballeros y sus oponentes. En cada paso se entrelaza la realidad, con la ficción, pues el guía del lugar habla de la orden de caballería y algunas leyendas, hasta mencionar al comandante en jefe (Reichsführer) de las SS Heinrich Himmler, quien se enamoró del castillo y así pasó a ser uno de los castillos de la Orden Negra de las SS, la unidad paramilitar del Partido Nazi alemán.

Cada fortaleza del castillo guarda momentos de dolor de recuerdos inquisidores y también las cicatrices del incendio de 1558, en el cual el castillo fue destruido y su torre se derrumbó. Para no perder esta obra, Friedrich von Oppersdorff dirigió la construcción con un estilo renacentista que hoy es la que se puede contemplar. La gran mayoría de muebles también fueron destruidos; entonces los hicieron a medida, en el momento de la reconstrucción como imitaciones de estilo histórico. Se decoraron con obras de arte y antigüedades compradas para el archiduque Hauberrisser. El recorrido por el castillo no pasa de los cuarenta minutos. Es un lugar en el que la historia cobra vida y permite conectarse con algo místico. Al finalizar, el turista puede acercarse al pozo, que oficia como receptor de sueños. Las monedas no pueden faltar.

Bouzov es la antesala de la visita al castillo de Spielberg, ubicado en Brno, la segunda ciudad más importante de República Checa, que data del siglo XIII. Este fue construido como fortaleza militar y, como señala el guía, “albergó a los peores delincuentes y presos políticos”. Actualmente es un lugar dedicado a la memoria y al arte. Desde las murallas se puede contemplar la ciudad de Brno, recorrer el museo y visitar las bóvedas por donde pasaron prisioneros del Imperio Habsburgo. Uno de los imperdibles en Spielberg es subir al mirador en la Torre Angular, donde se encuentra la capilla consagrada a la Santísima Trinidad. Desde el mirador se observa en su totalidad el castillo y la visita se debe hacer con prisa, pues si marca una hora en punto, el sonido del campanario se toma el lugar.

El castillo es uno de los lugares preferidos para conciertos y vida nocturna. Brno es una ciudad universitaria y es muy común ver jóvenes visitar museos, recorrer las plazas y disfrutar de una cerveza en las calles principales. Entre los imperdibles de Brno se destaca el Antiguo Ayuntamiento, la obra civil más antigua de la ciudad, que ofició como residencia municipal desde el siglo XVII hasta 1935. Al recorrerla, en un pasillo, el turista se encuentra con un cocodrilo disecado, que es el famoso Dragón de Brno. El pasillo conecta con un patio que da paso al Mercado de la Col, en el que se encuentran varios puestos de venta de frutas y verduras frescas y, además, lo ambienta la fuente barroca Parnas, el lugar favorito de los enamorados.

Al recorrer las calles se respira arte y cultura en cada paso, catedrales como la de San Pedro y San Pablo se roban las miradas, junto con las esculturas de Brno que invaden la ciudad. Pero entre esculturas y arte, quienes visiten Brno pueden conectarse con la naturaleza en el Karst de Moravia, una reserva natural al norte de la ciudad, en donde se encuentra un sistema de cuevas abiertas al público. Punkva es una de las más transitadas y se le conoce como la cueva del espectáculo. Desde la entrada ya se observan figuras de alas de ángeles, cocodrilos e incluso un cementerio formado por las estalactitas que cuelgan en las cuevas. Durante el trayecto se puede navegar por el río Punkva, que atraviesa todo el sistema de las cavernas. Un espectáculo que resalta la belleza de la naturaleza y que debería visitarse cuantas veces lo permita la vida.

*Invitación Oficina de Turismo de la República Checa.

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María Alejandra Moreno Tinjacá*

Mundo Destinos

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