Perú, el Valle Sagrado de América

El territorio inca es en la actualidad un destino turístico consolidado con una atractiva oferta que reúne tradición, cultura, belleza, gastronomía y diversidad. En su cotidianidad se evidencia el crecimiento de un país reconciliado con su pasado. ?

El Lago Titicaca es uno de los parajes más hermosos y visitados de Perú.
El Lago Titicaca es uno de los parajes más hermosos y visitados de Perú.

Perú es un plato que se puede degustar de cualquier manera. Frío o caliente, condimentado o simple, con esencias de antaño o con antojos contemporáneos. Su riqueza da para eso y para mucho más porque desde Lima, su atractiva puerta de entrada, queda en evidencia la diversidad de un país que en este momento disfruta de una sana economía y aunque padece de los mismos problemas de los demás destinos de América Latina, cuenta en su haber con un innegable saldo positivo, y es la ventaja de mirar por el retrovisor y sentirse orgulloso de los antepasados, y saberse reconciliado con lo que fue, para hacerle frente a lo que viene. ?

La capital peruana es una atractiva mezcla de modernidad y de tradición. Los imponentes edificios que conquistan su cielo no entran en conflicto con las construcciones coloniales, muchas de ellas cuidadas y conservadas como patrimonios históricos y arquitectónicos. Por tratarse de una urbe vecina del mar, el colorido de los jardines de la Plaza de Armas, también conocida como Plaza Mayor, hace juego con los grandes balcones en madera que pueden ocupar cuadras enteras. Parece que hubiera sido una orden gubernamental sacarle brillo a esa porción de la fachada para hacer más grato el recorrido en pleno centro histórico. ?

La Basílica Catedral de Lima y Primada del Perú, donde reposan los restos del conquistador Francisco Pizarro, es un museo como casi todos los palacios que circundan la Casa de Gobierno. Un tiquete hace la diferencia entre una apreciación externa y una mirada interior colmada de cuadros, sepulcros, objetos de valor religioso y buena parte de la existencia de Perú como nación independiente. Pero además de una aproximación histórica, se puede constatar la cotidianidad de este país en lugares como Polvos Azules, una alegoría al comercio informal que le ha quitado rubros importantes a los nacientes centros comerciales. En este sitio, en el que se puede comprar con cualquier tipo de moneda, se consigue de todo, desde ropa, pasando por electrodomésticos, hasta modernos juegos de video. ?

La plaza de Barranco, donde queda el Puente de los Suspiros, es el sector bohemio de Lima. La riqueza de la gastronomía peruana se condensa ahí y nadie se escapa de escuchar uno de los versos de la gran Chabuca Granda, la mujer que le cantó a la tradición de su país y logró vincular las manifestaciones indígenas, el legado español y las corrientes afroamericanas. Ella, con su “déjame que te cuente, limeña, / deja que te diga, morena, mis sentimientos” ha hecho que el paseo “del puente a la alameda” sea obligado para todo aquel que quiera desplazarse hasta la playa. ?

Además de las atracciones en la capital, Perú ostenta parajes tan exóticos como Isla Ballestas, en la región de Paracas, a un poco más de cinco horas en bus turístico. Es un resguardo natural, a unos 45 minutos en lancha, en donde el ser humano es un convidado de piedra y cumple la labor de un simple observador. Mientras se adentra la embarcación en el mar, van apareciendo especies como pingüinos enanos, leones marinos y una variedad incalculable de aves que reinan en el lugar. El olor predominante, claramente, es el del guano (estiércol) pero con el paso de los minutos se transforma en parte del paisaje porque los demás sentidos están atentos a la aparición de los animales y a la observación del primer geoglifo.?

Esta figura en las laderas de los cerros es un candelabro y aunque, según los expertos, no tiene relación con las Líneas de Nasca sí es una clara muestra de lo que vendrá. Paracas y Nasca están separadas por dos horas de camino entre montañas moradas y cafés, dependiendo de la riqueza mineral del sector pero luego esas protuberancias naturales se convierten en dunas (acumulación de arena). Más de 200 años antes de Cristo ese fue el sector escogido por la tribu para formar su imperio, aunque después pasó a ser dominada por indígenas más belicosos. ?

Los nasqueños (se escribe originalmente con ‘s’ y no con ‘z’) marcaron sus montañas con dibujos como homenaje a sus deidades. Los geoglifos se conservan gracias al tipo de arena, al viento y a la ausencia de agua. La única manera de apreciar este arte ancestral es desde la ventana de una avioneta en un recorrido que se extiende por 35 minutos. Durante ese tiempo se ven figuras como La ballena, El triángulo, El astronauta, El mico, El perro, El colibrí, La araña, El cóndor, El alcatraz, El loro, El árbol y Las manos, sin olvidar a El lagarto, una vergüenza del mundo moderno que no lo vio y construyó sobre su estómago la Carretera Panamericana dividiendo en dos su figura.?

El ingenio de la tribu nasca ha hecho que en una zona desértica se pueda tener el servicio de agua de forma ininterrumpida. Estos indígenas diseñaron un acueducto en piedra y madera que aún funciona. Como contraste al desierto de Nasca, Perú también tiene el verdor de los Andes en Cusco, la capital del imperio inca. Está a 3.400 metros sobre el nivel del mar y cualquier actividad forzada puede ocasionar soroche o mal de altura. El remedio natural es la hoja de coca con la que se hacen tés, dulces, aguas y mates. Esta ciudad, visitada por el 100% del turismo que llega a ese país, es la antesala al Valle Sagrado de los Incas, en donde tenían sus parcelas y comercializaban sus productos, pero también es el mecanismo más fácil para arribar a Ollantaytambo, un resguardo arqueológico y la prueba viviente del ancestro inca. ?

Desde Ollantaytambo sale un tren hasta Aguascalientes, un municipio reciente formado, al parecer, para satisfacer un afán turístico. El recorrido dura casi dos horas y desde la vía férrea se ven picos, páramos, nevados, ríos y cientos de recursos naturales que se pueden tocar si la opción es el Camino del Inca. El ascenso desde Aguascalientes hasta Machu Picchu se realiza en bus y desde la entrada se capta la importancia de este espacio para los indígenas. No era un lugar de vivienda ni un pueblo escondido entre las montañas. Machu Picchu era algo así como su universidad, como el sitio de investigaciones y de ahí la urgencia de mantenerlo escondido. Lo curioso es que ese es el nombre del cerro que vigila a una de las montañas más famosas de América, mientras que la que está detrás es Huayna Picchu, porque a esa elevación como tal no se le conoce el nombre. Es imperdonable ir a Machu Picchu y que no quede registrado en el pasaporte. ?

También representa un acto máximo de terquedad visitar la provincia del Callao y no ascender 3.800 metros sobre el nivel del mar para ver el lago Titicaca, una de las reservas de agua más elevadas del planeta. Además de ser un paraje exótico, diverso, casi exclusivo, es el paso a Bolivia, país en el que concluyen las excursiones por el territorio de los incas. Además de ser una reserva natural y un destino turístico superado en Perú solamente por Machu Picchu, el lago es un permanente objeto de estudio científico y todavía no se sabe muy bien de qué manera conviven armónicamente especies acuáticas y terrestres tan opuestas. Solo puede haber una explicación y es que Perú es un Valle Sagrado, un milagro, una tradición que se mantiene vigente, pujante y vital. ?

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