Petra, la ciudad de piedra

Tumbas de reyes, leyendas de tesoros escondidos, santuarios y canteras son algunos de los atractivos de este paraje arqueológico.

La Calle de las Fachadas en Petra. Una ciudad ubicada entre el Golfo de Aqaba y el Mar Muerto a 800 metros sobre el nivel del mar. / Fotos: 123rf

La historia no se pone de acuerdo para establecer el origen de la ciudad de Petra en Jordania. Algunas teorías dicen que los edomitas, primeros pobladores de esta zona, se instalaron en la edad antigua. Según la Biblia, fueron ellos los que se opusieron al paso de Moisés. Con la ayuda de los grabados consignados en las paredes subterráneas, los arqueólogos han logrado establecer que el pueblo nabateo, conquistado por los romanos y luego por los árabes, también vivió ahí.

Su ubicación geográfica la convirtieron en un comienzo en la parada preferida de las caravanas que llevaban el incienso, las especias y otros productos de lujo entre Egipto, Siria, Arabia y el sur del Mediterráneo. Sin embargo, su encanto fue efímero. Las rutas marítimas aparecieron para expandir la actividad comercial de los imperios y la posición desértica de Petra ya no era apetecida, fue ésta la culpable de su olvido. Hasta la Edad Media, las páginas de la literatura hablaron de esta ciudad.

Olvidada por los pueblos vecinos y desconocida por las nuevas generaciones permaneció hasta 1812, cuando Jean Louis Burckhardt, un viajero suizo disfrazado de árabe, la descubrió. Tras su hallazgo se convirtió en uno de los destinos trogloditas preferidos por los turistas y por los seguidores de las peregrinaciones religiosas.

En medio de acantilados rocosos se refugian museos, tumbas y santuarios, escenarios de películas como Indiana Jones, Mortal kombat, Transformers y La momia. Uno de los edificios más conocidos es El Tesoro, que según la leyenda guarda un baúl lleno de joyas y documentos valiosos de algún rey o faraón. Varios cazarrecompensas dispararon contra la fachada en busca del tesoro, que hasta hoy sigue escondido. En el interior de este templo los comerciantes ofrecen a los visitantes collares labrados en huesos de camello.

Más adelante, en el corazón de Petra, se encuentra la Calle de las Fachadas, que asienta un conjunto de tumbas construidas por los nabateos. El arte de tallado en piedra cubre la superficie de cada una de éstas con rosetas y figuras de animales como elefantes, leones y águilas. Las más visitadas son la Tumba de la Urna, donde se guardan los restos del rey nabateo Maluchos II, y la tumba de Los Obeliscos, debajo de la cual hay tres habitaciones que estuvieron destinadas a la organización de banquetes funerarios en honor a los muertos.

Al frente se encuentran veinte rocas llamadas jinns, que representan a los dioses protectores de la ciudad. Las iglesias, hechas en mármol y granito y decoradas en vidrio y hojas de oro; el Teatro, construido en el siglo I, con capacidad para cuatro mil espectadores, y el Museo Arqueológico, que cuenta la historia de la ciudad, son algunos de los atractivos que hicieron que Petra fuese declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1985 y elegida como una de las siete maravillas del mundo en 2007.

 

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