En las playas del Chavo

Con casi un millón de habitantes, este puerto mexicano ha sido inmortalizado por personajes del cine y la televisión.

Entre bulliciosos mercados artesanales, una agitada vida nocturna y espectáculos de clavadistas, Acapulco promete unas vacaciones inolvidables. /123.rf

Fue el único viaje de la Chilindrina, Kiko, doña Florinda, el profesor Jirafales, don Ramón, el señor Barriga y el Chavo lejos de la vecindad. Un entretenido episodio que sigue dibujando sonrisas y no deja de ser recordado por los aficionados al programa. El escenario fueron las playas de Acapulco, que se cotizaron a partir de los años 50, cuando se convirtieron en la pasarela de las estrellas de Hollywood y el sitio de encuentro del jet set internacional. Incluso Elvis Presley protagonizó una película en este paraje mexicano, ubicado en las costas del estado de Guerrero, que sufrió una gran transformación por cuenta de las mansiones, los impresionantes complejos residenciales, hoteles y campos de golf que construyeron celebridades y magnates.

La carretera panorámica, que conecta este puerto con el aeropuerto internacional, fue otro de los hitos que cambió la historia de este paraíso. A diferencia de la mayoría de playas de la Riviera Maya, la tranquilidad y el silencio no reinan en el ambiente.

Acapulco es bullicioso y alegre, con una agitada vida nocturna y una atmósfera desenfadada e incluso carnavalesca que lo ha posicionado como uno de los destinos turísticos más atractivos de México. Por supuesto, también cuenta con escenarios para el descanso y el encuentro con la naturaleza.

Los visitantes pueden disfrutar de dos bahías: Santa Lucía y Puerto Marqués. Ambas se caracterizan por su frondosa vegetación tropical y playas de arena naranja que cautivan con su mágico aspecto durante el atardecer.

Para quienes están vacacionando en familia, un lugar imperdible es el popular parque acuático Cici. Toboganes de 90 metros de altura, una gigantesca piscina de olas y un espectáculo con delfines garantizan una divertida experiencia. Otro plan recomendado es dejarse sorprender por el talento de clavadistas aficionados que cada noche reciben una lluvia de aplausos luego de lanzarse del peñasco La Quebrada, una imponente roca de más de 45 metros de alto.

Son cinco presentaciones diarias, pero las más emocionantes son las que se realizan de noche, cuando los clavadistas se tiran con una antorcha en cada mano.

La oferta hotelera es otra de las ventajas de Acapulco. Son por lo menos 200 hoteles y 18 mil habitaciones que se ajustan a todos los bolsillos. Desde exclusivos complejos cinco estrellas, hasta rústicas y económicas cabañas para quienes viajan de mochileros. Y así como en la mayoría de ciudades y puertos mexicanos, las compras son un plan obligatorio. Los mercados de artesanías permiten adentrarse en la cultura local y los grandes centros comerciales gozar de una vivencia similar a la de los inmensos almacenes y malls de Estados Unidos.

Los que no quieran partir de este puerto sin tomarse una foto en el hotel que hospedó al elenco del Chavo, sólo tienen que desplazarse al Emporio Hotels & Resorts, a 30 minutos del aeropuerto internacional. Aunque ha sido reformado, la entrada, los pasillos y el restaurante lucen como en aquel recordado episodio.

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