Pura adrenalina

Cascadas de más de 60 metros, caídas libres desde ultralivianos, ríos de fuerza descomunal, todo esto y más, a unos minutos de la ciudad.

La sensación que produce la adrenalina en el cuerpo es indescriptible. El corazón late más rápido y todos los sentidos se agudizan. Por esto, no es gratuito que las actividades extremas se conviertan en adicciones para aquellos que quieren volver a sentir ese fuerte sacudón nervioso.


En Colombia hay muchos lugares y planes para los más osados. Para quienes disfrutan de caer o flotar por los aires, están el paracaidismo, el parapente, el puenting y el bunjee jumping. Todos estos deportes tienen algo en común, el disfrutar de altura.


El parque El Gallineral, en San Gil, es el lugar ideal para llevar a cabo esta actividad. También en el departamento del Quindío, o inclusive en las afueras de Bogotá, en Sopó, Chía y Guatavita. Para los que prefieran algo más extremo, como el paracaidismo, hay cursos en Flandes, Tolima.


En la represa del Guavio, Cundinamarca, se hacen saltos de bunjee, que además pueden pagarse por medio de Ticket Express. Cerca a Cali, el grupo Arawata (www.arawatacali.com) organiza saltos de puenting. Este deporte también involucra una caída desde lo alto pero se utilizan cuerdas de escala y es más seguro para la espalda.


Los que disfrutan de la fuerza de los ríos pueden encontrar un perfecto lugar para rafting en San Gil, Tobia, el cañón del Chicamocha y San Agustín. También hay otros lugares para practicar el torrentismo, especie de rapel que baja por caídas de agua, en Cundinamarca. En Útica, en cambio, se encuentran cascadas desde 40 hasta 60 metros. Otros lugares ideales para su práctica son Tobia, San Gil y Melgar.


En conclusión, Colombia tiene una gran cantidad de lugares y planes para sacudir el cuerpo y el alma con una buena dosis de adrenalina.