Ritmo y color a orillas del lago Titicaca

La Fiesta de la Virgen de la Candelaria, declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en 2014, es una expresión de las tradiciones católicas y la cosmovisión andina.

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Durante las dos primeras semanas de febrero, la ciudad de Puno, ubicada al sureste de Perú, se convierte en la capital folclórica del país. Cerca de 40.000 danzantes y músicos, de unas 170 agrupaciones, de sus 13 provincias celebrarán la Fiesta de la Virgen de la Candelaria.

Esta festividad es una de las tradiciones más representativas y concurridas del país. Durante dos semanas se presentan actos con simbología religiosa y cultural, en la que se ven reflejadas las costumbres católicas y algunos componentes de la cosmovisión andina.

Su importancia la llevo a ser reconocida, en 2014, como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco. Además, la ciudad a orillas del lago Titicaca fue proclamada como “Capital del Folclore Peruano” por parte del congreso.

Esta festividad se basa en tres aspectos importante. El primero es la devoción religiosa, el segundo es la tradición musical, que es expuesta por parte de personas de todas las edades. El tercero es la elaboración de los trajes, con la que se transmiten las tradiciones, técnicas, patrones y símbolos de generación en generación.  

Uno de los momentos más importantes de la Fiesta se lleva a cabo el jueves 8 de febrero, cuando se celebra la Solemne Misa de Octava y la procesión en honor a la Virgen de la Candelaria.

De igual forma, el domingo 11 de febrero se desarrolla el Concurso de Danzas en Traje de Luces en honor a la Virgen. Los días 12 y 13 del mismo mes se realiza la parada por parte de los grupos de danzantes y músicos por las principales calles de la ciudad de Puno.

Puno se llena de ritmo y color por la festividad de la Virgen de la Candelaria, y cerca de 20.000 visitantes se dejarán seducir por su riqueza histórica y cultural. 

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