Rutas de motocicleta

Una aventura que empezó una vez se tocó suelo estadounidense y que se convirtió en la bitácora de cuatro jóvenes colombianos que lo único que querían hacer era rugir su máquina.

Nuestro viaje comenzó un día de junio. Después de enviar las motos en avión desde Bogotá hasta Miami empezó una travesía con la que estaríamos dispuestos a enfrentar cualquier adversidad y alcanzaríamos un sueño.

La salida fue a las 7 a.m., la misma hora en que empezábamos a rodar, cada día, nuestras máquinas por autopistas a una velocidad máxima de 70 mph, la permitida por las leyes americanas en la mayoría de los estados. Atravesamos la cola del huracán que asomaba sus narices con vientos de más de 100 kph que hacían muy difícil la conducción de aparatos de 450 kilos.

Nuestras paradas día a día fueron: Tallahassee, 833 km; Nueva Orleans, 697 km; Dallas, 916 km; Amarillo(tx), 598 km; Denver(co), 979 km; Billings (mo), 934 km; Calgary (Canadá), 988 km, y ya estábamos cerca del primer país. El paso de frontera sin problemas. Chequeo de visas. Chequeo de pasaportes.

Continuamos por el lado oeste de Canadá, en Hinton, 522 km, y atravesamos un parque natural espectacular, montañas nevadas, glaciares, hasta osos negros cruzándose por la vía. Fueron momentos que nos sacaron lágrimas de emoción al ver la imponencia de la belleza natural y hasta nos hicieron reflexionar sobre nuestra responsabilidad por el futuro ambiental del planeta.

En estos recorridos nos encontrábamos con muchos moteros que nos hacían sentir en casa, por la amabilidad, los saludos y las palabras de apoyo y felicitación por nuestro viaje.

Llegamos a Fort Nelson, 946 km, y ya los días eran cada vez más largos, porque amanecía a las 4:30 a.m. y el sol se ocultaba a eso de las 11:30 de la noche, lo que permitía unas buenas rodadas.

En Whitehorse, 985 km, tuvimos un mantenimiento de motos en el dealer Harley Davidson de esta ciudad. Al día siguiente llegamos a Fairbanks, Alaska, después de recorrer 996 km en carreteras ya no tan buenas. Cero grados centígrados, 13 horas de viaje.

Muchas horas después nos esperaba una gran prueba: subir hasta Prudhoe bay, un puerto petrolero en la punta del continente americano, cruzando por el Círculo Polar Ártico y llegando al océano Glacial Ártico. Fueron 930 km de carretera destapada, con hielo, rocas sueltas, tierra, pantano, osos polares, osos negros, lobos, caribús y cuanto animal raro quiso cruzarse en la vía, asustándonos y deleitándonos al mismo tiempo. Es la ruta de los camioneros sobre el hielo, un territorio completamente inhóspito en donde sólo hay un restaurante a mitad de camino y una estación de gasolina, por lo que tuvimos que llevar combustible de reserva.

En ese paisaje los camioneros viajan a velocidades alarmantes. Arrojan a su paso piedras y tierra sin clemencia. Nos tocaba salirnos de la vía para darles paso o podríamos ser arrollados. Ahí mismo nos encontramos con moteros de off road y nos decían que éramos locos por tratar de cruzar esta ruta en los dinosaurios, así les decían a nuestras Harleys.

Luego de 14 horas sin parar llegamos a la punta norte del continente, a 17ºC bajo cero. Los hoteles parecen contenedores, el océano está congelado y el frío penetraba nuestros huesos. Hicimos el viaje en solo un día, con eso bastaba.

La aventura tomó rumbo hacia Anchorage, a 598 km de Fairbanks, puerto turístico de Alaska, conocido por sus hermosos glaciares. De regreso bajamos por la costa oeste de Canadá recorriendo ciudades como Whitehorse Dease lake, Vancouver y entrando de nuevo a Estados Unidos por Seattle, para recorrer la costa oeste. Después llegamos a Las Vegas a enfrentar un horrible calor de 50ºC y a conocer la imponente Represa Hoover, el descrestante Cañón del Colorado que deja sin palabras a cualquiera que lo visita.

Luego seguimos con Tucson y emprendimos camino hacia Centroamérica, hasta el D.F. Conocimos las pirámides del Sol y la Luna, y el Santuario de la Virgen de Guadalupe.

Centroamérica la recorrimos de capital en capital por motivos de seguridad. En el único país que no dormimos fue en Honduras y en el momento de cruzar el Puente de las Américas la emoción se combinaba con risas, llantos, gritos y la sensación de haber cumplido nuestro sueño luego de 46 días de haber salido, 27.500 km recorridos, 10 países, innumerables pueblos y ciudades.

 

*Harlysta.

Temas relacionados
últimas noticias