Salamina, detenida en el tiempo

Este rincón de Caldas se caracteriza por sus nueve parques de arquitectura colonial, que guardan la magia de la historia.

El parque Simón Bolívar es uno de los principales atractivos turísticos de Salamina, en el norte del departamento de Caldas. /Flickr - Triángulo del Café Travel

La han llamado como la “ciudad luz”, el “pueblo de los parques” o la “ciudad alma de la colonización antioqueña”, y todo para poder describir un lugar que por su arquitectura, casi intacta, pareciera detenido en el tiempo y es catalogado como uno de los 17 pueblos patrimonios de Colombia.

Salamina está ubicado en el norte de Caldas, a 75 kilómetros de Manizales y a 1.822 metros sobre el nivel del mar, y aún conserva en los balcones, ventanas y puertas de cada casa colonial la magia de los años pasados, albergando calados y tallados en madera de animales, flores y frutas.

Además, este pequeño pueblo de unos 30 mil habitantes, que viven con la frescura de un clima de 22°C, es hogar de varios parques que reciben día a día a locales y turistas y lo convierten en un sitio de visita obligada si se quiere tener contacto directo con la historia y la cultura paisa. Su parque principal, el Simón Bolívar, ubicado en todo el centro de la población, es uno de los referentes turísticos que más se destaca, ya que tiene una pila, una fuente (copia de la que se encuentra en la Plaza de La Concordia en París) que, en la época colonial, era el símbolo de desarrollo económico y social de los pueblos.

La versión más contada por los historiadores menciona que esta fue construida en Alemania, traída desde Francia y transportada desde Barranquilla por el río Magdalena hasta Honda. Luego, por caminos de herradura en mulas y bueyes hasta Salamina. Junto a este histórico lugar también sobresalen los parques de la Madre, de Los Poetas, de La Presentación, de La Cuchilla, Los Amiguitos, del Cementerio, Fundadores y de San Félix, que son epicentro de las prácticas culturales del pueblo, como la Noche del Fuego, una celebración que cada siete de diciembre atrae a miles de turistas de todos los puntos del país para apreciar cómo arde la ciudad con diferentes arreglos luminosos y juegos pirotécnicos.

La perfecta conservación de su arquitectura colonial también se aprecia en una de sus joyas más preciadas: la Basílica Menor de Inmaculada Concepción, una construcción, que imita al templo de Salomón, cuya primera piedra fue colocada el 17 de octubre de 1865 y hoy es uno de los pocos recintos de culto en Colombia que no tienen columnas en su interior, exponiendo así sus imágenes y vitrales de fino arte religioso y su imponente órgano tubular, aún en funcionamiento.

De esas mismas fechas hacen parte otros lugares de interés turístico como la Casa del Degüello, donde el 22 de marzo de 1879 se enfrentaron conservadores y liberales, liderados por los generales Cosme Marulanda y Valentín Deaza, o el Cementerio San Esteban.

Este paseo por la infraestructura colonial puede estar acompañado de la singular gastronomía de la región. La gallina rellena, los sancochos en leña, unos huevos al vapor con salchichón y mantequilla y una buena mazamorra son algunos de los platos con los que los salamineños reciben a sus visitantes y que se encuentran con más frecuencia en cada esquina durante las celebraciones culturales.

Salamina, un rincón de la colonización que guarda como un tesoro preciado, en cada una de sus calles inclinadas, la historia y el patrimonio arquitectónico e inmaterial que hoy define a Colombia como país.

Temas relacionados