Santuarios de vida

La exhuberancia de la naturaleza se manifiesta en cada puñado de tierra hacia donde se dirija la mirada. Lugares para aprender y disfrutar.

El planeta está lleno de tesoros naturales. Auténticas maravillas que se han esculpido a través de los siglos y que han sido poco exploradas por el hombre. Naturaleza en estado puro. Desiertos, playas, bosques, reservas de agua o selvas vírgenes declaradas parques naturales para su conservación.?

Esta gran diversidad botánica y paisajística fruto de la riqueza de los numerosos ecosistemas que abundan en los cinco continentes es visitada por miles de turistas que buscan apreciar la imponencia y perfección de estos santuarios. ?

Muchos de ellos han sido declarados Patrimonio de la Humanidad por la riqueza geológica que ostentan. A continuación, un recorrido por los cinco parques naturales más representativos de Colombia y el mundo.

1. Parque Nacional Natural Tayrona
Un santuario de naturaleza y restos arqueológicos. Así se define el Parque Natural Tayrona. Ecosistemas en estado puro como los manglares, corales, praderas de algas, matorrales espinosos y mágicos bosques secos que albergan una sorprendente variedad de especies vegetales y animales. ?
Durante el recorrido por el parque el visitante encontrará una porción de la Sierra Nevada de Santa Marta enclavada en medio de acantilados, y playas de inigualable belleza, cuyas costas de arena blanca y aguas cristalinas se convierten en escenario perfecto para un verdadero descanso.?
Y precisamente, dentro de los sitios de mayor interés está Pueblito, un centro indígena kogui de enorme valor arqueológico por ser uno de los más representativos de la cultura Tayrona. Tiene terrazas escalonadas, recubiertas en su parte externa por muros de contención, construcciones de piedra de forma anular, caminos internos de grandes losas talladas, escaleras y puentes construidos en piedra con diferentes tipos de diseño y grado de elaboración, que se encuentran perfectamente conservados.?
Otro de los grandes atractivos es el sector de Cañaveral y Arrecifes, donde se construyeron los ecohabs, un alojamiento de lujo en bohíos que imitan las viviendas de los koguis. Son malokas o plantas circulares con estructuras de madera y techos de paja donde los turistas duermen arrullados por el reventar de las olas contra la playa.?
El cabo de San Juan de Guía, ubicado a 90 minutos caminando desde la entrada del parque, es un escenario de explosión y contradicción donde la fuerza del mar y la excitante selva tropical chocan entre sí para crear un ambiente de relajación y descanso incomparables.

2. Parque Nacional Banff
Ubicado en pleno corazón de las Montañas Rocosas de Canadá, rodeado de altos picos que alcanzan los 2.500 metros de altura, profundos valles y majestuosos lagos color turquesa, se extiende imponente el Parque Nacional Banff, de Alberta. La presencia de extensos bosques de coníferas, donde abundan pinos, abetos y en altitudes más reducidas álamos y arces convierten el paisaje en una obra de arte digna de ser visitada por lo menos una vez en la vida.?
Los enormes glaciares se observan desde cualquier punto en contraste con los ríos, valles y cañones que lo atraviesan de lado a lado. En este lugar habitan numerosas especies de animales como osos negros, alces, lobos, coyotes, linces y zorros que se asoman entre los arbustos observando cautelosos el momento preciso para salir corriendo de la vista de cientos de turistas que arriban cada temporada sin importar la estación del año.?
En el interior de la reserva natural, como si se tratará de un cuento de hadas, se encuentra el pintoresco pueblo Banff, un oasis de los alpes en donde se practican varias actividades como el esquí (muy popular durante las vacacaciones de fin de año) en los centros Banff y Lake Louise, y en las montañas de Norquay, Sunshine Village y Lake Louise Resort. Los turistas también pueden disfrutar de paseos en el teleférico de Sulphur Mountain y contemplar una maravillosa vista de los alucinantes paisajes de montaña, además de hacer vuelos en helicóptero, practicar rafting o jugar golf. Ya en tierra se encuentra una variedad de tiendas y restaurantes, que ofrecen productos y platos típicos a muy buenos precios. Los alojamientos en la zona cuentan con más de tres mil camas y hay cerca de 3.200 áreas para acampar.?
No importa la época del año que se elija para visitar esta belleza natural. Las montañas nevadas y los profundos valles conviviendo entre lagos azul cobalto e inmensos ríos caudalosos siempre darán la bienvenida.

3. Parque Natural de los Nevados
Subir unos 5.320 metros sobre el nivel del mar y llegar a uno de los refugios de montaña más altos de Colombia es tan sólo uno de los privilegios de quienes emprenden el desafío de escalar la cumbre del Nevado del Ruiz. Ubicado entre los departamentos de Caldas, Risaralda, Quindío y Tolima, comprende los nevados de Quindío, Santa Isabel, El Cisne, El Ruiz y Tolima. Además es hogar de especies únicas como el perico de los nevados, el colibrí de páramo, el oso de anteojos, el venado cola blanca, el tigrillo, el puma, veinte especies de murciélagos y ranas.?
La aventura inicia en Manizales, más exactamente en la vía que conduce a Murillo. Después de 43 kilómetros de recorrido, aparece una bifurcación y, sobre ésta, a un kilómetro, se encuentra el refugio Brisas, para ingresar al parque.
En la medida que empieza a ascender el vehículo, a primera vista sobresalen los inmensos valles y laderas que indican que se está próximo a un bosque andino por la presencia de árboles de 30 metros de altura y cientos de frailejones.?
Cuando el cielo está despejado se divisan los enormes picos rocosos de color ocre y aspecto arenoso enmarcados en medio de cumbres que acarician el cielo. Luego de una hora de recorrido, a unos 3.800 metros sobre el nivel del mar, se ecnuentra una inmensa y majestuosa montaña que se erije en medio de la nada y da unos colores ocre cuando el sol refleja los primeros destellos de luz hacia el mediodía.?
Avanzando unos cuantos kilómetros más se llega a 4.200 metros sobre el nivel del mar y el escenario es inmejorable. Aparece en primer plano, ante los ojos desconcertados de los visitantes, la parte más baja del Nevado del Ruiz. En este punto comienza la travesía a pie durante cerca de una hora y media. ?
El contraste del paisaje agreste con las inmensas cumbres se hace más evidente en la medida en que se asciende. Ya faltando un poco menos de 20 minutos para llegar a la meta aparecen pedazos de hielo desplomados sobre el suelo. La emoción es inevitable. La cumbre del Nevado del Ruiz está cerca.

4. Parque Natural Amacayacu
Un denso bosque húmedo tropical cubre como un tapiz casi toda la extensión del Parque Natural Amacayacu. Penetrar en la ilimitada maraña verde constituye toda una aventura de exploración difícil de describir para quienes se animan a explorar un paisaje casi virgen en el extremo sur del trapecio Amazónico.
Este destino único y paradisíaco es el hábitat natural del tití leoncito, el primate más pequeño del mundo, hogar de la tortuga de agua dulce y del cocodrilo más grande del planeta. Este mágico lugar no sólo posee un encanto particular por ser la morada de miles de especies, sino por alojar a una de las comunidades indígenas más antiguas del país: los ticunas, que conservan practicamente intactas sus costumbres ancestrales.?
A lo largo de sus 293.000 hectáreas hay tupidas selvas donde predominan la caoba, el caucho, el balso y los cedros rojo y blanco que superan los 50 metros de altura. En el trascurso del circuito ecoturístico denominado “sendero de la Selva”, los visitantes tienen contacto directo con la cultura tradicional de la zona.?
En Amacayacu convergen ecosistemas de bosque húmedo tropical, pantanos, ciénagas y sistemas fluviales representativos de la selva amazónica. Por eso, no es casualidad encontrarse con la Victoria Regia (el mayor loto del mundo) o las huellas del jaguar, la danta o el venado.?
Visitar el santuario de flora y fauna de la Isla de los Micos es un plan imperdible, al igual que caminar por el puente colgante Dosel, de 60 metros de alto, que comunica las copas de los árboles y desde donde se observa una increíble imagen de la selva. Por último, arribar al lago Tarapoto, a media hora del parque desplazándose por el río Amazonas, es el escenario ideal para ver a los delfines rosados.

5. Parque Natural de Suiza
Bosques alpinos y rocas desnudas son las principales características de este parque, uno de los más antiguos de Europa, creado en 1914. A pesar de los bosques coníferos que predominan en la zona acompañados de pinos que parece que fueran a tocar la cúspide del cielo enmarcado por agrestes valles rocosos, todo parece perfectamente organizado y puesto en su lugar. No obstante, gracias a una red de senderos de 80 kilómetros, adultos, jóvenes y niños pueden contemplar la belleza de uno de los lugares más apacibles de los Alpes.?
No importa por dónde se inicie el recorrido aquí es posible observar desde casi cualquier punto cabras montesas, gamuzas, marmotas, liebres , lagartijas y numerosas especies de pájaros. A lo largo de los años, el parque ha sabido conciliar la preservación de la naturaleza con las exigencias de la comunidad que desea explorar una de las bellezas naturales más representativas de la zona. A través de las diferentes rutas hay varios avisos que informan sobre lo que se está haciendo para restablecer el parque, tal y como era hace 5.000 años. ?
El centro de visitantes de Zernez dispone de una exposición permanente sobre el parque, así como exhibiciones itinerantes de historia natural y una plataforma para organizaciones dedicadas a la protección de la naturaleza. Algunas de las actividades que los turistas amantes de la naturaleza pueden realizar son excursiones, senderismo, recorridos en bicicleta tras las huellas de los osos o paseos por caminos con distintos grados de dificultad.