Tampa, los artesanos del tabaco

Un aire latino recorre las calles de la ciudad de Tampa, donde los puros tejen la historia y dan color a este rincón cubano.

Cerca de 40 mayoristas comercializan tabaco en Tampa. / AFP

Tampa atesora una de las joyas tabaqueras más importantes del mundo. Guarda en sus edificaciones de ladrillo rojo, en sus balcones de hierro y en sus calles, una historia latina que ubica en el centro de los relatos a Cuba y habla de la magnífica fuerza de un grupo de hombres que se dio a la tarea de pensar, de soñar y de dar vida al mundo del tabaco, que hasta 1885 no se distinguía en el mapa de Estados Unidos.

En Ybor City, considerado el barrio latino de Tampa, la mayoría de los habitantes saben torcer y enrollar con naturalidad una hoja de tabaco. El aroma se percibe a kilómetros de distancia y se disfruta en cada una de las esquinas de este lugar, donde el arte de fabricar un puro con cortes perfectos y amasado meticulosa y velozmente se roba el protagonismo. En la tienda Tampa Rico Cigar Co., por ejemplo, los tabaqueros los preparan durante todo el día al aire libre con hojas provenientes de Honduras y República Dominicana.

Esta escena, imperdible para los turistas que visiten la Florida, se empezó a dibujar a finales del siglo XIX, cuando el empresario español Vicente Martínez Ybor llegó a Tampa y abrió la primera fábrica de tabacos tras ser exiliado de La Habana por colaborar con los revolucionarios, quienes luchaban para independizarse del dominio español.

En ese entonces, la ciudad era tan solo un pueblo que se sostenía del ganado, la pesca y las naranjas. Lejos de la civilización, sin vías férreas, la idea de producir puros acaparó la atención de inmigrantes cubanos, españoles e italianos. Fue tanta la concurrencia de trabajadores que se pagaban lectores para que amenizaran el trabajo repetitivo en las fábricas. Años más tarde, la construcción de una línea de ferrocarril que conectaba con Nueva york abrió paso al comercio y convirtió a Tampa en referencia tabaquera a nivel mundial.

Esta ciudad cautivó también a las ideas políticas. José Martí, conocido como el apóstol de la independencia cubana, permaneció en este sitio durante semanas y pronunció uno de sus más famosos discursos al pie de la fachada de la empresa de tabacos. Tal vez por este hecho, algunos dicen que Tampa pareciera ser más cubana que gringa.

La gente se despierta con un café en el bar La Tropicana y se duerme al son de ritmos latinos. Durante el día se puede visitar el Ybor City State Museum donde por tan solo $3 dólares se aprecian las diferentes exposiciones que cuentan la evolución de la industria tabaquera con fotos de las primeras bodegas y algunas muestras de la maquinaria de la época.

Las fábricas de tabaco tenían tanta relevancia que inclusive en octubre eran el escenario para las fiestas de disfraces. Con el tiempo, esta tradición fue ganando acogida y se trasladó a las calles. El último sábado del mes, más de 100 mil personas disfrazadas salen a celebrar el Guavaween, como es llamado Halloween. Este año, la temática de la festividad será los monstruos clásicos de la época dorada del cine de terror. Desde ya, cientos de jóvenes de la Florida se alistan para diseñar el mejor atuendo y concursar por el premio de mil dólares al mejor disfraz. Una fiesta que despierta la creatividad de los tampeños y revive el alma tabaquera de la ciudad.

 

 

últimas noticias