Tumaco Pacífico, el otro lado de La Perla

Turismo de aventura, de naturaleza y de cultura. Avistamiento de ballenas y de aves. Recorrido por manglares y reservas naturales. La perla del Pacífico tiene sabor, sonidos y color. Un destino para abrir los sentidos y enamorarse.

El lugar más visitado de Tumaco es la isla El Morro. María Alejandra Castaño Carmona

Los sonidos suaves y sonoros de la marimba, la brisa del mar Pacífico, el olor de los mariscos frescos y las sonrisas de los tumaqueños son las imágenes que acompañan un viaje lleno de sorpresas y emociones. 

Aproximadamente a 300 kilómetros de Pasto, por una vía que entrelaza climas y paisajes de montañas, sabanas, selva húmeda y bosques de niebla, hasta la exuberante llanura, se encuentra ‘La Perla del Pacífico’. La Cultura Tumaco tuvo asentamiento en esta región de archipiélagos, montañas y laberínticos manglares que intercambian vida en los vaivenes del mar. 

Aves, flores, plantas medicinales, currulao, arrullos y cuerpos morenos que al caminar pareciera que bailaran en la extensa playa, con aguas espumosas, pero cristalinas.

“Tumaco, bajo tu cielo brilla el sol de un ideal, que se arrulla con las olas de tu hermoso litoral. Ya la aurora nos anuncia brisas del amanecer, que gestaron los abuelos con dignísima altivez”, dice su Himno. 

Tumaco, distrito especial, industrial portuario, biodiverso y ecoturístico, es el segundo puerto marítimo, y el principal puerto petrolero sobre el Océano Pacífico. 

Tumaco, conocido como La Perla, no solo por el brillo y la inmensidad de sus paisajes, sino porque en sus playas se encontró la perla más grande del mundo hallada hasta el momento, es el trigésimo municipio más poblado de Colombia. 

“La paz y la esperanza sintetizan su pendón, son símbolos de bonanza para esta noble región. Tumaco, tierra querida, tu futuro es de esplendor, si la población se inspira en el bien que es creador”, continúa el himno.

Tumaco, tan grande como olvidado, tan rico como violentado, vivió, como muchos municipios de Colombia, tiempos difíciles, pero su gente, alegre y pacífica, siempre ha estado firme para resistir, sonreír y recibir a turistas nacionales y extranjeros en sus kilómetros de playas suaves, limpias y cálidas. En Tumaco, la esquina del mundo, se respira tranquilidad. 

Bocagrande, un paraíso para sentir
Hay que abrir los sentidos. Inspiración de grandes compositores, hogar por unos meses de las ballenas jorobadas, gastronomía exquisita para saborear, admirar la unión del río Mira y el Océano Pacífico, manglares para ver aves, brisa cálida, húmeda, silencio para sentir las suaves melodías de las marimbas y el mar. 

Ahora, cerrar los ojos e imaginar. Dice la canción del Trío Martino: “Noches de Bocagrande, bajo la luna plateada, el mar bordando luceros en el filo de la playa… Tú, reclinada en mi pecho al vaivén de nuestra hamaca. Y yo, contando mis besos en tu boca enamorada. Más si la luna nos mira escondida tras las palmas, te juraré amor eterno, al vaivén de nuestra hamaca”. Bocagrande, Nariño, Tumaco, no Cartagena. Una playa tranquila, poco transitada, llena de árboles, flores, agua transparente, animales, vida. 

La espera de varios meses termina en julio, y hasta octubre, aproximadamente, cuando hacen su aparición las ballenas jorobadas, que luego de una larga travesía de más de 8.000 kilómetros, desde la Antártica y el sur de Chile, buscan las aguas cálidas del Océano Pacífico para reproducirse, parir y criar a sus ballenatos, uno de los momentos más sublimes del reino animal. Un plan ecoturístico y espiritual. 

Bocagrande está ubicada a 20 minutos, aproximadamente, del puerto de Tumaco, donde se toma una lancha por mar abierto.

Isla El Morro, la mejor vista del Pacífico

La tranquila zona turística de Tumaco se encuentra en la isla El Morro, a donde se puede llegar desde el centro del municipio, en lancha o en carro, luego de cruzar un puente que la separa de la isla La Viciosa.

Esta zona es todo lo que un turista amante de la playa, de la comida de mar y del Pacífico puede soñar. Arena oscura, pero limpia y suave, agua cristalina, sol, kilómetros de playa, puestos comerciales ordenados y sin intenciones de “tumbar” o insistirle al turista, cuadras de hoteles de todos los precios y para todos los gustos. Es ideal para bucear, descansar, pescar, caminar y disfrutar de los sabores del Pacífico. 

En este lugar, las aguas han perforado una gran roca en forma de arco donde se forma una piscina natural, uno de los sitios preferidos por los niños, que además de admirar la particular belleza del accidente geográfico, pueden disfrutar de las aguas cálidas y cristalinas. 

Tumaco tiene muchas caras. Sus riquezas naturales, talento humano y exquisita gastronomía ahora quieren ser las protagonistas. Tumaco es pacífico, es Colombia. 

 

* Invitación de Cotelco. 
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