Un paisaje con aroma a sueño

Verdes colinas repletas de cafetales y tradición. El Eje Cafetero es uno de los mejores destinos para descansar.

Aunque Colombia se caracteriza por sus espectaculares paisajes, hay uno que definitivamente se destaca no solo por su imponencia, sino por su complejidad cultural. De hecho, el paisaje cultural cafetero fue declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco. ¿Qué quiere decir? Que entre sus montañas bajas de atardeceres naranjas, sus verdes cafetales, sus trochas y pueblos coloridos, también habitan personas con una inmensa riqueza de costumbres y tradiciones.

Quiere decir que el Eje Cafetero tiene mucho que ofrecer, escondido a veces para el ojo extranjero. Es un lugar mágico que se ha convertido en un destino turístico imprescindible dentro del país. Llegar es sencillo, gracias a su estratégica ubicación. En bus o en carro desde Bogotá, el recorrido dura cerca de seis horas. Sin embargo, tanto Armenia como Pereira y Manizales tienen aeropuerto, así que quienes lo prefieran pueden llegar en menos de una hora desde la capital colombiana.

La mayoría de turistas visitan esta región para conocer sus dos parques temáticos más importantes: el Parque del Café y Panaca. Lo que muchos no saben es que en las tierras cafeteras hay otros lugares que recorrer: pueblitos de una belleza arquitectónica única, termales y haciendas. Un breve recorrido por lo más atractivo del Eje Cafetero.

Datos útiles

Cualquier época es ideal para visitar el Eje Cafetero. Aunque es una zona de bastante precipitación, las lluvias duran poco y son seguidas de sol.

La temperatura varía entre los 18 y 22 °C.

Se puede llegar por tierra, principalmente cruzando La Línea desde Bogotá o la costa, y también por avión a los aeropuertos de Armenia, Pereira y Manizales.

Hoteles recomendados: Tucanes, Las Camelias y Decamerón Panaca.

Salento, Parque de Cocora y Filandia

A unos 1.800 metros sobre el nivel del mar se encuentra el espectacular Valle de Cocora. Un corredor verde que contiene algunas de las especies de flora más características del país como la palma de cera, el árbol nacional y una de las plantas más llamativas de los suelos colombianos.

Este valle es una de las entradas al Parque Natural Nacional de los Nevados y por eso es perfecto para largas caminatas y paseos a caballo. A 10 minutos en carro de Cocora, en donde los turistas suelen disfrutar de un canelazo en un restaurante típico, se llega a Salento, pueblo que representa una explosión de colores y tradiciones.

Todavía, en sus calles, se pueden ver campesinos de pura cepa, descalzos y con riel. Hay artesanías, bares de jazz y restaurantes que venden la famosa trucha al ajillo en horno de leña. A poco más de media hora de Salento se encuentra Filandia, que no tiene su influencia turística y conserva un espíritu más tradicional. Sus vías están adornadas con balcones coloridos.

Ambos pueblos son sitios llenos de historias de escritores, poetas y artistas. Como el cementerio libre de Circacia, fundado por hombres que se habían separado de la Iglesia Católica y buscaban un espacio libre para excomulgados, ateos y suicidas.

Los famosos termales de Santa Rosa

Toda familia del Eje Cafetero tuvo como plan en algún momento de sus vidas ir a los Termales de Santa Rosa de Cabal, en Risaralda. Este lugar comenzó con una pequeña casita en la montaña y una piscina de aguas termales que venían de una gran cascada.

Con el tiempo esta pileta se quedó pequeña, por lo que sus dueños decidieron ampliar el lugar y transportaron las aguas termales a una serie de piscinas para que pudieran acceder a ellas más personas. Ahora es un destino muy importante para el turismo de la zona. Llegan grupos familiares, parejas y visitantes deseosos de disfrutar de sus saludables aguas alcalinas.

Otros parques y Armenia

El Eje Cafetero ha ganado muchos de sus visitantes por dos grandes parques temáticos: el del Café y Panaca. Su éxito ha impulsado a muchos empresarios a crear sus propios parques más pequeños. Uno de ellos es el Parque Recuca, un lugar que explota la idea del juego como herramienta pedagógica. Allí las personas se convierten en recolectores y aprenden todo lo que hay que saber de la molienda del café y de la preparación de la bebida.

La pequeña Granja de Mamá Lulú es otro sitio que ha hecho nombre. Es una finca autosostenible que puede ser visitada en el día y también proporciona alojamiento para quienes lo requieran.

Muy cerca de todos estos parques se encuentra la capital de Quindío, Armenia, una ciudad en crecimiento que recibe un enorme flujo de turistas. En su área metropolitana ofrece dos planes imperdibles: el Museo del Oro Quimbaya, del Banco de la República, y el Parque de la Vida, una gran zona verde construida después del terremoto de 1999.

El Jardín Botánico de Quindío, situado en la ciudad de Calarcá, es otra buena alternativa para complementar la visita a los grandes parques.

Un hotel de jardines y descanso

El Hotel Tucanes se ha convertido en uno de los hospedajes más importantes de la zona cafetera. Está organizado por villas que otorgan privacidad a los huéspedes y rodeado de hermosos jardines, árboles frutales y dos cafetales privados en los que se produce café para consumo propio.

El hotel también organiza recorridos por el Eje Cafetero que incluyen visitas a los Parques del Café y Panaca, a los termales de Santa Rosa y otros pueblos, dependiendo del tiempo de estadía.

Dentro del lugar, los huéspedes pueden realizar actividades tradicionales, como la molienda, una noche de trova y una representación teatral del poema “La Cantaleta”.

Además, el Hotel Tucanes brinda la posibilidad de degustar platos típicos de la región. Se trata de una gran opción para descansar y conocer un poco más de la cultura cafetera.

 

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