Un paraíso en medio del Egeo

Mikonos y Santorini son las más visitadas por sus paisajes paradisíacos, playas vírgenes de fina arena blanca y agitada vida nocturna.

La isla de Mikonos es parte del archipiélago de las Cícladas. Posee una de las mejores playas del Mediterráneo. / 123rf
La isla de Mikonos es parte del archipiélago de las Cícladas. Posee una de las mejores playas del Mediterráneo. / 123rf

Los yates de lujo y los barcos de pesca se alternan armoniosamente en el puerto de Mikonos. A primera vista aparecen numerosas casas escalonadas de color blanco con peldaños, puertas y ventanas de madera en llamativos colores; de los balcones se desprende una gran variedad de flores que contrastan con el blanco inmaculado de las edificaciones en medio de estrechas calles en forma de laberinto.

Mikonos es algo así como la Ibiza de Grecia. Sólo que a pesar de la gran cantidad de turistas que alberga cada año en sus playas y del bullicio de su vida nocturna, ampliamente reconocida en todo el mundo por la cantidad de tabernas tradicionales, bares y discotecas, la famosa isla aún conserva ese auténtico sabor tradicional heredado de sus antepasados jónicos, amantes de la historia y la mitología.

Mientras se recorren las calles escarpadas hay un sitio en el que vale la pena detenerse un rato a contemplar el paso de los siglos de una cultura que marcó a la civilización occidental. Se trata del centro histórico de Mikonos, un punto estratégico desde donde se puede contemplar el colorido de este pintoresco pueblo reflejado en el barrio Alefkandra, el preferido por los artistas.

Luego de un largo camino por su rica herencia cultural, hay que tomarse el tiempo para sumergirse en las playas de Paradise, una de las mejores del Mediterráneo por sus estupendas arenas lisas, facilidad de hospedaje en sus confortables hoteles a orillas del mar y bares de moda.

Pero si prefiere seguir disfrutando de los restos arqueológicos de un país que ha sido cuna de la civilización, por qué perderse el placer de visitar la isla de Delos, a 20 minutos de Mikonos, rocosa, desértica y bañada de luz todo el año, desde el amanecer hasta el crepúsculo, por no encontrarse rodeada de ninguna montaña o vegetación que le haga sombra.

Hacia el sur del archipiélago se encuentra otra de las perlas de las islas Cícladas. Se trata de Santorini. Su forma particular, parecida a una medialuna, es el resultado de la erupción de un volcán y del hundimiento de la caldera.

Su capital, Thira, reposa sobre el acantilado que mira hacia el que fuera el cráter del volcán y que ahora está ocupado por el mar. Los visitantes pueden recorrer las empinadas calles a través de un funicular; los más deportistas tienen cientos de escaleras que se encuentran a cada cuadra, y para los demás es posible llegar en los lomos de los burros que continuamente suben y bajan por allí.

Belleza natural, arquitectura, historia y mitología son algunos de los placeres que podrán disfrutar quienes decidan conocer este paraíso en medio del mar Egeo.

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