Con-sentido, un coro para tratar el dolor

El coro Con-sentido está disponible para llegar a más espacios donde los inviten, para reunirse con las personas, integrarse y cantar entre todos.

El coro Con-sentido se reúne todos los martes al mediodía para ensayar y ajustar sus presentaciones.Carlos Julio Prieto Acevedo (Pontificia Universidad Javeriana)

Ana Paulina Álvarez, directora del coro Con-sentido y profesora de Música de la Facultad de Artes, de la Universidad Javeriana, tuvo la oportunidad de dirigir el coro de profesores, donde conoció a Sandra Juliana y Ángela María, dos profesoras con las que no sólo fue compañera de canto, sino que entabló una amistad. Un tiempo después se reunieron de nuevo con la idea de mantener el grupo. Así empezó la historia del coro Con-sentido.

Justo el día de la integración con la Unidad de Cuidados Paliativos, del Hospital Universitario San Ignacio (HUSI), Manuel Calderón, estudiante de Música con énfasis en composición, tenía parcial y llegó sobre el tiempo para integrarse al coro. En medio de su afán cogió una hoja con las partituras, hizo contacto con un paciente que parecía renuente al canto y comenzó a llevarlo a donde solo la música logra elevar el ánimo. “Poco a poco empezó a tararear, la melodía lo contagió, al final tuvo la mejor energía y no quería dejar de cantar. Preguntó si para el siguiente encuentro podía traer a su hijo que también gusta de la música”.

“En el primer semestre de este año tuve la visita de la Directora del Centro de Atención Integral en Cuidados Paliativos del (HUSI), Olga Lucía Morales, quien me pidió hacer un concierto. Le dije que si estamos hablando de cuidados paliativos lo importante es la relación que se establezca entre las personas, por lo que preferiría hacer un coro con ellos, más que llevarles un concierto. A partir de ahí empezaron a surgir una serie de discusiones de cómo se podría hacer”, cuenta Ana Paulina.

La magia del coro Con-sentido está en que los pacientes, médicos, cuidadores y familiares vivan por un lapso de dos horas un taller vocal, donde los integrantes del coro los invitan a calentar la voz, haciendo sonidos que al oído de otros son extraños y para quienes los hacen son chistosos; les enseñan las piezas musicales que se han preparado con anterioridad y terminan ofreciendo un mini concierto a todos los presentes. El coro deja a un lado los roles, integra a todos en las partituras musicales, y la enfermedad se distrae con la música, pues en la presentación coristas se acomodan con sus pentagramas entre pacientes, doctores y acompañantes, y a la indicación de Ana Paulina todos inician el canto.

Para quienes son parte de coro Con-sentido el grupo también ha sido “un espacio en donde se puede salir de toda la carga laboral y académica, un espacio para poder hacer otra cosa y darse la oportunidad de cantar, así no sepamos nada de música, pues es una terapia, y el coro Con-sentido es consentirse a sí mismo y hacer otra actividad distinta a laboral. Aquí hemos encontrado una actividad diferente para nosotros y tiene una dinámica que se vuelve mágica y que recarga energía”, expresa Sandra Juliana Plata, directora de la Carrera de Psicología.

Para Hiliana Escobar, secretaría de la Decanatura de la Facultad de Artes, la experiencia fue enriquecedora, pues pudo apreciar cómo una de las pacientes que no podía mover su brazo, al terminar el concierto bailaba y contaba que no sentía dolor en ese momento. Según Ana Paulina el objetivo del coro no es hacer una presentación, “es hacer de este espacio comunidad, sentirnos en familia, saber que el canto es una herramienta para conectarnos”.

“El día del taller una paciente se me acercó, pues estaba muy contenta de poder participar y conocer a las personas, también me sentí feliz pues sentí que aporté un poco de alegría a su vida y a sus circunstancias”, cuenta Carolina Rodríguez, estudiante de Música con énfasis en educación.

El tipo de música que interpreta el coro es música espiritual, en ella no se habla de ninguna religión específica, pero sí de música que alimenta el alma y que inspira. “No es música difícil, la idea no es que aprendan a leer partitura, o que sientan la rigurosidad de la música”, añade Ana Paulina.

María Francisca Roldán, integrante del coro y Coordinadora del Programa Infantil y Juvenil de la Facultad de Artes, piensa que lo bonito del coro es que todos han sido cómplices, “nos permitimos conectarnos a través de la música, de una canción, con el movimiento del cuerpo, y a través de las voces altas y bajas”.

Gracias a la primera experiencia con el Centro de Cuidados Paliativos (HUSI), donde pacientes e integrantes del coro pudieron conectarse y vivir un rato agradable, el coro tiene como proyecto realizar un taller con un centro de personas con alzhéimer, pues su propósito es que el coro sea un referente del cuidado de la persona.

* Auxiliar de la Dirección de Comunicaciones - Universidad Javeriana.

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