EE.UU. da tres años para eliminar las grasas trans

La máxima autoridad de salud de Estados Unidos les dio un ultimátum a los fabricantes de alimentos para que retiren este ingrediente de sus productos.

La grasa trans está presente en comida “chatarra”, como papas y pizza congelada. / Steven Depolo

Paso a paso las autoridades sanitarias alrededor del mundo van tratando de ganar la batalla contra la epidemia de obesidad y de enfermedades cardiovasculares. Ayer la entidad que regula los medicamentos y los alimentos en Estados Unidos, Food and Drug Administration (FDA), dio un paso crucial e instauró un límite de tres años para que los fabricantes de alimentos eliminen las perjudiciales grasas trans. Ya no serán “reconocidas como seguras”, sentenció la agencia.

Las grasas trans, cuyo consumo está asociado con un incremento sustancial en el riesgo de enfermedades cardiovasculares, están presentes principalmente en alimentos procesados como el maíz para microondas, las pizzas y las papas fritas congeladas, cremas para el café y margarinas, entre otros productos “chatarra”.

La agencia regulatoria recibió más de 6.000 comentarios de organizaciones civiles, médicos y ciudadanos en el debate que abrió antes de lanzar la nueva regulación. La FDA espera que la nueva medida tenga un gran impacto en la salud pública y ayude a prevenir unos 20.000 infartos en Estados Unidos, así como unas 7.000 muertes por enfermedad cardiovascular cada año.

De acuerdo con el diario The New York Times, representantes de la industria de alimentos se mostraron satisfechos con el plazo que les otorgó la FDA, pero también anunciaron que intentarán obtener permiso para mantener su uso en algunos productos, pues no es fácil deshacerse del todo de esta sustancia.

Expertos estiman que la medida tendrá un costo para la industria de unos US$6 mil millones, pero a largo plazo, en unos 20 años, el sistema general de salud estará ahorrando más de US$140 mil millones en cuidados médicos.

Las grasas trans son un tipo de grasa que se produce mediante un proceso conocido como hidrogenación. Al añadir hidrógeno a un aceite líquido se obtiene una grasa sólida que sirve a la industria para incrementar el tiempo de vida útil de los alimentos, así como para dar un sabor más provocador. Estas grasas son además más baratas que las saturadas provenientes de animales.

Aunque por décadas la industria defendió su consumo, la evidencia médica es clara sobre los impactos que tiene para la salud al elevar el llamado colesterol malo y reducir el colesterol bueno.

La batalla contra las grasas trans ha sido lenta. En 2006 la FDA dio un primer tímido paso al ordenar a la industria de alimentos aclarar en las etiquetas el uso de estas grasas. Desde entonces varias ciudades, como Nueva York y Filadelfia, prohibieron su uso en restaurantes. A pesar de que su consumo bajó en casi un 78% en la última década, éste sigue siendo alto.

Sin embargo, Barry M Popkin, un epidemiólogo experto en nutrición, comentó a The New York Times que con esta medida no se acaba el problema de obesidad y enfermedades cardiovasculares, pues el consumo de otro tipo de grasas, como las saturadas, ha aumentado en el mismo período considerablemente.

 

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