El alma de las reporteras ejemplares

María Elvira Samper, Patricia Lara, Olga Behar, Juanita León, Silvia Hoyos y Salud Hernández desnudan su espíritu en un compendio de entrevistas editado por Semana Libros.

“Estas mujeres hablan sobre cómo se hicieron únicas en un mundo masculino como el del periodismo, qué batallas ganaron, cómo manejaron maternidad, vida, desafíos, pulsos con el poder; cómo ven los medios hoy, quién las formó en su vida, qué aconsejan a las mujeres de hoy”. Así resume la autora del libro, Alejandra de Vengoechea, el libro Mujeres que dicen verdades. Seis grandes periodistas colombianas cuentan cómo se hicieron a sí mismas, presentado en Bogotá esta semana y que se lanzará también en el Hay Festival 2017, en Cartagena.

“Alejandra va más allá de las anécdotas para llegar hasta las fibras, los afectos y las dudas que han movido a estas mujeres a querer encontrar la razón de ser de los hechos y a tratar de explicar este país. Les plantea las dudas que tal vez ella misma ha vivido como mujer y cada una le responde cómo ha sorteado sus dilemas. En las respuestas se descubren mujeres auténticas, que han roto esquemas y que, por encima de todo, han sido fieles a sí mismas”, explica el director editorial de Semana Libros, Juan David Correa.

Para acercarse a 220 páginas de experiencias de vida, publicamos algunas frases de las protagonistas.

"Me gusta joder el poder”. 
Patricia Lara
 
1. Yo he hecho psicoanálisis muchas veces y lo sigo haciendo. Justamente el análisis me hizo entender que los hijos necesitan tiempo, que uno como madre es irreemplazable. Y eso es un privilegio, pero también un camello.
 
2. Es que papá (Rómulo Lara) era un tipo poderoso, y él no estaba detrás de los políticos. Más bien al revés. Conocí al dirigente conservador Álvaro Gómez Hurtado en la oficina de mi papá. El presidente Alberto Lleras fue su compañero de colegio. A mí no me descrestaba el poder. Más bien, como yo tenía esa posición de privilegio sobre mi papá, yo era el poder sobre el poder. Y como, a la larga, papá hacía lo que yo quería —“tus deseos para mí son órdenes”, me decía—, tal vez por eso es que me gusta joder el poder. Soy amiga de los poderosos hasta que llegan al poder.
 
3. ¿A mí, ‘a una terrorista’, me mandan a la Asamblea de las Naciones Unidas? Me dieron visa circunscrita a Nueva York, como la del líder palestino Yasser Arafat y la del líder rebelde cubano Fidel Castro. Tuvieron que dejarme entrar. Barco creó un hecho político. Eso fue una berraquera. .
 
"En un país machista las oportunidades me las han dado los hombres”.
María Elvira Samper
 
1. En la casa de mi abuela se gestó la manifestación de las mujeres, resistiendo contra la dictadura de Rojas. Mi abuela fue de las primeras mujeres que trabajaron en una campaña política: la del presidente Enrique Olaya Herrera. Me crié en una familia donde la mujer no era sólo para cocinar y planchar. Las mujeres eran muy activas.
 
2 . Me siento privilegiada de todas las oportunidades que he tenido. Me las he ganado, no por ser Samper ni por tener apellidos. Nada ha sido gratis y he trabajado duro. Y en un país machista, las oportunidades me las han dado los hombres.
 
3. Hace poco me llamó una colega que trabajó conmigo. La llamaban los poderosos, no sabía cómo manejar esa relación poder-información. Le dije que tenía que pensar que el periodismo le dura toda la vida y la amistad con los poderosos dura lo que el poderoso permanece en el poder.
 
"Uno ama y odia como seres humanos que somos”.
Olga Behar
 
1. Entre los periodistas hay víctimas y victimarios. Yo fui víctima del conflicto. Dos exilios –de las casi cuatro décadas que Behar lleva como periodista, cerca de la mitad ha estado exiliada por amenazas contra su vida: primero en México (1986-1991) y luego en Costa Rica (1999-2008)–. He tenido que salir con escoltas, no salir de noche. No puedo ir a ciertas ciudades de Colombia. Es desgarrador tener que romper la familia, simplemente por ser periodista, por ejercer mi profesión.
 
2. Es que varias mujeres de ese entonces rompimos con ese esquema del periodismo gringo de los años setenta que hablaba de objetividad, de ver los toros tras la barrera, de no involucrarse. Alguien dijo una frase que me fascinó: “Nosotros no estamos en Dinamarca, sino en Cundinamarca”. De pronto en Dinamarca podríamos hacer ese tipo de periodismo aséptico. Aquí en Colombia uno ama y odia como seres humanos que somos.
 
3. Los periodistas cumplimos con la función de utilizar las herramientas del periodismo en la reconstrucción de la historia de nuestro país. Si se hace o no justicia, eso es otro paseo.
 
"La falta de carácter me pone mal”. 
Juanita León
 
1. Ella es Juana sin Miedo, la que sus colegas recuerdan una noche escribiendo la portada sobre aborto en Colombia y Felipe López, el director, le preguntó a destajo: “¿Y usted cuántos abortos se ha hecho?”. A lo que ella le respondió: “¿Y usted cuántos abortos ha pagado?”.
 
2. Mis papás son gente que no se enreda. Y cuando uno está chiquito, eso da mucha confianza. Todo lo hicieron a pulso, no le deben nada a nadie. Yo siempre crecí con la sensación de que yo no le debía nada a nadie y que no debía agacharle la cabeza a nadie y no es necesario adular a nadie para andar navegando.
 
3. Espero que la gente que yo contrato sea igual a mí en ese sentido: que me contradigan, que no estén de acuerdo. No me gusta la mentalidad de esclavo. Me gusta que den la pelea. Me gusta rodearme de gente que tiene carácter. La falta de carácter me pone mal porque me da mucha inseguridad

"Me gusta el peligro, la aventura". 
Silvia María Hoyos
 
1. Tengo una pulsión de muerte muy fuerte. Me gusta el peligro, la aventura. Me produce placer, entusiasmo. No me da miedo morirme. Soy de instinto aventurero, temerario, sin arraigo. Siento una emoción inmensa cuando estoy en peligro. Si hay tormenta y el avión está mal y hasta puede caerse, me encanta. Es una mezcla de miedo con emoción que me fascina.
 
2. En la universidad, los manuales de periodismo enseñan a cubrir incendios. Pero a uno no le habían dicho cómo cubrir un montón de guerras en un momento muy “sui generis” en el que transmitíamos una masacre como si fuera un partido de fútbol. 
 
3. El muerto que no olvido, el más triste, fue Héctor Abad Gómez, médico,  luchador por los derechos humanos. En 1987 yo vivía en el centro de Medellín, a dos cuadras de donde lo mataron. Venía por la calle de El Palo cuando oí la balacera. Cuando pasó todo, me acerqué, me resbalé, probé sangre. El piso era un baño de sangre
 
El machismo siempre me puya”.
Salud Hernández
 
1. Ese es mi consejo para quienes están leyendo esto. Que piensen que nunca pueden perder un día de su vida. Todos los días tienen que haber hecho algo. Así sea salir de rumba. No pueden quedarse en un sofá viendo la televisión.
 
2 . Dos veces fui a Yemen, porque había una guerra entre el norte y el sur de la que me interesaba saber. A ese viaje me fui el mismo día que firmaron la amnistía. Y llegamos en el primer avión. Claro. No había ni un turista. Mali, Birmania. Todo eso lo conocí.
 
3. El machismo siempre me puya. No entiendo que un hombre mate a una mujer porque “tú eres mía”. Pienso que todo el dinero que destinan para intentar recomponer niñas violadas deberían destinarlo a investigar el cerebro de un hombre. No entiendo cómo un hombre puede violar a niñas de dos años, de once años.