"Estamos enseñando la ciencia sin imaginación": Nicolas Witkowski

El divulgador científico francés fue invitado al Congreso Redpop 2015 que se desarrolla esta semana en Medellín.

Nicolas Witkowski ha publicado varios libros que hablan sobre la relación de la ciencia con la política, cultura y el arte. David Estrada Larrañeta
El arte y la ciencia no son conocimientos divorciados, ambos tienen los mismos propósitos. Esta es la idea que Nicolas Witkowski, físico francés, ha desarrollado durante su carrera como divulgador científico. Esta semana fue invitado al Congreso Redpop 2015, convocado por la Red de Popularización de la Ciencia y la Tecnología para América Latina en el Parque Explora de Medellín, donde dictó su conferencia Arte y Ciencia: una mirada distinta.
 
En entrevista con El Espectador habló sobre la importancia de una educación básica donde se estimule la imaginación y cómo la ciencia puede cambiar el sentimiento que tienen las personas hacía el mundo. 
 
¿Cuál es la relación que tiene la ciencia con el arte?
Primero hay que partir de que, para mí, no hay diferencia entre ambas. Lo más importante es que la gente tenga curiosidad por ellas. Por ejemplo, durante el período del renacimiento, Da Vinci que era pintor, logró obras como la Mona Lisa, en donde utilizó las matemáticas. También, Van Gogh se interesó por la astronomía y esto terminó reflejado en la precisión que tienen las alineaciones de las estrellas en sus obras. 
 
¿A qué se debe que la gente las vea como áreas opuestas?
En la escuela nos enseñaron que la ciencia tiene que ver más con la razón y, el arte con los sentidos y la imaginación de las personas. Pero las dos están muy ligadas, ya que solo tenemos un cerebro para hacer ambas cosas. 
 
Entonces, ¿existe un error desde la educación básica al separarlas como materias aparte?
Si, seguro. Es un error porque primero, no hay mucha educación artística en las escuelas. Falta mucha formación cultural para la gente. Por otro lado, estamos enseñando la ciencia como algo muy lógico, sin la imaginación y así esta no puede existir. Tendríamos que reformar este modelo desde los primeros años.
 
¿Cuáles serían sus recomendaciones?
Para mí, lo más importante es no estar focalizados sobre la lógica y el cálculo, sino sobre la idea que hay detrás de esto. Hay que permitirle a la gente pensar más y promover el intercambio de ideas.
 
¿Cómo se relaciona su conferencia con las publicaciones que ha realizado y coordinado, como el  Diccionario político de ciencias (2013) y Diccionario cultural de las ciencias (2001)?
En ambas publicaciones se habla de cómo la ciencia es parte de la cultura, la política y la economía. Por ejemplo, si tomamos palabras de un diccionario como la anarquía y el terrorismo nos damos cuenta que tienen que ver mucho con la ciencia, porque detrás, quien las creó, tuvo que ser un científico. En mí última publicación, también habló de cómo la ciencia ha cambiado lo que sienten las personas. Con la bomba de Hiroshima, la gente llegó a tener miedo de lo que podía suceder en cuanto a avances científicos. Igual pasó en la antigua Unión Soviética, donde la genética fue prohibida y Stalin mandó a muchos científicos al gulag. Ahora, esta disciplina está retrasada en ese país. 
 
¿Y la ciencia también puede cambiar el sentimiento de las personas hacía un lado positivo?
Si, un ejemplo es lo que está pasando con el desarrollo sostenible. La ciencia ha ido convenciendo a los políticos de la importancia de disminuir el consumo de gasolina y las sustancias toxicas en general. Se están empezando a desarrollar energías verdes que cambian la percepción de las personas y trae una idea de mundo más positiva. 
 
 
 

 

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