El sabor de la casa

Nada que caracterice mejor el sabor de hogar que aquellas sopas elaboradas con cariño y sazón, con el fin de alimentar el cuerpo y el alma. Esas sopas se nos quedan grabadas en la memoria y entran a constituir el bagaje culinario que llevamos por la vida.

/ Óscar Pérez
/ Óscar Pérez

Por eso soy fan de las sopas y en particular de las cremitas. Se pueden preparar tomando como base muchos ingredientes y generalmente nos ayudan a evitar el desperdicio de alimentos: los recortes del pollo, las semillas de los tomates, los tronquitos del brócoli o los pies de los espárragos, por ejemplo, son ideales para preparar cremitas. Y se pueden utilizar innumerables ingredientes: alverjas, maíz tierno, frijolitos blancos, zanahoria, papa criolla, habas, palmitos...

La clave es lograr una buena consistencia, que debe ser densa pero no tanto, sedosa y –para mi gusto– un poquito rústica para que se sientan los trocitos del ingrediente. El método tradicional para espesar una crema es con un roux (un “sofrito” de harina y mantequilla), pero en esta oportunidad quiero proponerles otro método, que sirve también para aprovechar los sobrantes de pan o arroz blanco. Esta cremita de hongos es, créanme, puro amor.

Cremita de hongos a mi manera

Nada que caracterice mejor el sabor de hogar que aquellas sopas elaboradas con cariño y sazón, con el fin de alimentar el cuerpo y el alma. Esas sopas se nos quedan grabadas en la memoria, y entran a constituir el bagaje culinario que llevamos por la vida. Por eso, soy fan de las sopas, y en particular de las cremitas. Se pueden preparar tomando como base muchos ingredientes, y generalmente nos ayudan a evitar el desperdicio de alimentos: los recortes del pollo, las semillas de los tomates, los tronquitos del brócoli o los pies de los espárragos, por ejemplo, son ideales para preparar cremitas. Y se pueden utilizar innumerables ingredientes: alverjas, maíz tierno, frijolitos blancos, zanahoria, papa criolla, habas, palmitos... La clave es lograr una buena consistencia, que debe ser densa pero no tanto, sedosa y -para mi gusto- un poquito rústica para que se sientan los trocitos del ingrediente. El método tradicional para espesar una crema es con un roux (un "sofrito" de harina y mantequilla), pero en esta oportunidad quiero proponerles otro método, que sirve también para aprovechar los sobrantes de pan o arroz blanco. Esta cremita de hongos es, créanme, puro amor.

Ingredientes:

4 tazas de champiñones lavados y troceados
1/2 taza de cebolla cabezona picada
2 a 3 cucharadas de apio finamente picado
1 diente de ajo picado
1 y 1/2 litros de caldo de pollo
1/2 litro de leche
1 y 1/2 tazas de pan o 1 taza de arroz blanco cocido Sal y pimienta negra

Preparación:

En una olla con aceite de oliva sofría la cebolla, el ajo y el apio hasta que comiencen a sudar. Agregue los champiñones y saltee un poco más. Integre el caldo y la leche y deje hervir. Añada el pan o el arroz. Licue con cuidado, devuelva a la olla, rectifique la sazón con sal y pimienta, y sirva. Si lo prefiere, puede pasarla por un colador, aunque a mí me gusta que se sientan los trozos.
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