La Puerta Grande

Con todos los sabores y ritmos de la Península Ibérica, este bar restaurante celebra su segundo aniversario. Un lugar ideal para irse de copas y tapas.

Acaban de celebrar su aniversario número dos con bombos y platillos. Lo que nació como un entrañable restaurante que reunía cuatro míticas comunidades de la Península Ibérica que por las noches se convertía en bar de copas, ahora ya es un gran rumbeadero con terraza, tarimas e infraestructura para conciertos, porque a estos últimos eventos de micrófono le han apostado. La inagotable materia gastronómica de ese país sigue estando ahí pero el espacio ha crecido y su público también. Y es que sus dueños, donde la amistad surgió antes que el negocio, siempre han tenido dotes para la organización de eventos y para la administración de bares

Comerse unas albóndigas al vino tinto en Madrid, un pan con tomate y jamón Serrano en Barcelona, un rabo de toro en Andalucía o un arroz caldoso en Ibiza es posible hacerlo en este mismo lugar sin necesidad de tiquetes de tren o de avión.

Felipe Rodríguez es uno de los arquitectos de La Puerta Grande y uno de los responsables de traer detalles icónicos de cada ciudad y llevarlos a las mesas y al ambiente que también se ven reflejados en los sabores de la carta. Los grandes muebles que están en Madrid y Andalucía estuvieron a cargo de Marcelopezdesign que toma elementos en desuso y los recicla en sus creaciones.

La creación de la carta estuvo a cargo del chef Silvestre Saiz quien también se ha involucrado en los sabores de V de Verde y el reciente abierto restaurante de La Candelaria, El Botánico.

En las pruebas iniciales del restaurante trajeron a un chef español para tener de primera mano las sugerencias de un experto de esta cocina mediterránea, de tortilla española, de embutidos, de manchego, de boquerones, de aceite de oliva, de tapas y paellas. Sin pretensiones es la consigna del chef Saiz y así logra llevar preparaciones que se hacen en cada casa de España como las que se suelen encontrar en las tascas.

Los cocineros no descansan pues si a veces es difícil encontrar algo para comer abierto después de las 10:30 p.m. La Puerta Grande tiene su cocina abierta hasta la medianoche. Entre semana, los platos fuertes cambian todos los días a la hora del almuerzo para ofrecer la fórmula ejecutiva, y las tapas son la especialidad de la noche cuando la terraza de atrás empieza a tomarle el pulso a la fiesta con la música en vivo o con los DJ especializados. El gran logro de este lugar es que logra combinar tres formas distintas de vivirlo: para unas tapas y unos vinos, para una comida copiosa, o para quedarse bailando hasta el amanecer.

Las especialidades

Al mejor estilo español, lo que ofrece La Puerta Grande para las noches son las tapas: patatas bravas, patatas alioli, tortilla de patatas, calamares, croquetas de jamón, chorizo con pan frito, huevos estrellados, pulpo a la gallega, queso manchego y montaditos que son tostadas con chorizo, jamón serrano, langostinos y otras cosas. Algunos de los mejores platos fuertes son a base de mariscos y de cerdo, como sucede con la gastronomía ibérica. Al mediodía el menú está previsto para almuerzos rápidos, ejecutivos, pero en la noche la carta es muy variada.  

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