Qué hacer para que su hijo sea feliz en su primer día de clase

Ingresar al jardín, al colegio o a la universidad genera temor, expectativas e incertidumbres. Consejos para que padres e hijos afronten con éxito esta etapa.

En el caso de los niños, el período de adaptación varía mucho. Puede tomar minutos o hasta tres o cuatro días, dependiendo de la tranquilidad de los padres y del temperamento de cada niño.

“Todo comienzo es difícil. Sin importar la etapa de la vida, los seres humanos siempre vamos a sentir miedo por lo desconocido. Cualquier cambio genera expectativas, dudas e incertidumbres”. Con estas palabras, Ángela Doriana Faccini, psicóloga y directora de Human Dimensions International, se refiere al primer día de clases como un evento que considera memorable.

Las reacciones cambian dependiendo de la edad. Cuando los niños están pequeños la familiarización con el jardín obedece al cariño que reciban y a lo reconocidos y respetados que se sientan. En ese momento los padres cumplen un papel fundamental. Es importante acompañarlos los primeros días, enseñarles los espacios, el ambiente y enfatizar en que se trata de un lugar en donde podrán hacer amigos y aprender cosas nuevas.

La edad ideal para ingresar al preescolar es relativa y depende, en gran medida, de las circunstancias familiares. A los dos años los niños se interesan por interactuar con otros, por lo tanto, se podría decir que esta es una época aconsejable, advierte Faccini. Igualmente, desde el punto de vista del aprendizaje, se trata de un período en donde el ser humano es como una esponja y se producen la mayor cantidad de conexiones neuronales, si se cuenta con un ambiente estimulante.

María Eugenia Quintero, directora de Kínder DC, les recomienda a los papás que están atravesando este momento “confiar en los profesionales que han escogido para el cuidado y la estimulación de sus hijos. Entender que los niños se adaptan fácilmente y les encanta por naturaleza aprender y explorar, y esto lo van a hacer de la mejor manera con otros estudiantes de su edad. Y no limitar de antemano todas las experiencias que brinda el jardín: comer diferentes alimentos, untarse o jugar con agua. Hay que dejarlos crecer”.

En el caso de quienes se enfrentan al bachillerato o al primer día de universidad, lo mejor para combatir los nervios y la ansiedad es recurrir a la inteligencia emocional. La adaptación a un nuevo ambiente, señala Faccini, requiere además de componentes claves para garantizar que el proceso sea exitoso. Entre ellos se destacan el respeto, la confianza, el conocimiento y la aceptación de las normas de la institución, establecer buenas relaciones interpersonales e incluso hacer un reconocimiento de las instalaciones.

“En el caso de los más pequeños, el período de adaptación varía mucho. Puede tomar minutos o hasta tres o cuatro días, eso depende de la tranquilidad de los padres y del temperamento de cada niño. Algunos necesitan tiempo para adquirir confianza, mientras que otros no tienen inconveniente en entrar de lleno a las nuevas actividades que les propone el jardín”, afirma Quintero.

En cambio, de acuerdo con Faccini, cuando se trata del colegio o la universidad este mismo proceso puede llegar a demorarse entre dos o tres semanas, dependiendo de cómo se sienta el estudiante. Si desde un principio se conecta con el ambiente físico su actitud va a ser tranquila y segura, y la adaptación será más rápida que la de quienes se sienten tristes y solos. En esta etapa la confianza es determinante.

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