Otro año de diálogos ambientales

Durante 2016 se discutieron, de la mano de expertos nacionales e internacionales, varios temas relacionados con agricultura, uso y protección del agua, investigación científica y cumplimientos de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Mauricio Alvarado
Mauricio Alvarado

El 2016 ha sido el año más caluroso registrado en la historia, de ahí la necesidad de crear una agenda ambiental capaz de responder a las necesidades y compromisos que tiene Colombia para combatir el cambio climático, proteger los ecosistemas, apoyar la investigación científica y garantizar la seguridad alimentaria de muchas comunidades que se están viendo afectadas por las intensas sequías y lluvias.

Durante los últimos seis años, Bibo (Bienes y servicios ambientales de los Bosques) viene trabajando de la mano de varios expertos nacionales e internacionales con el fin de que la discusión sobre estos temas incluya también a la sociedad civil, para que se empodere y ayude a crear estrategias ambiciosas que den buenos resultados a corto y largo plazo.

El trabajo de este año comenzó con el Quinto Encuentro por el Agua, convocado por El Espectador, Isagén, World Wildlife Fund (WWF) y People and Earth. Una iniciativa que buscaba responder a las preguntas de cómo cumplir con los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) planteados por las Naciones Unidas y cómo aterrizar esta agenda mundial en el contexto nacional.

El tema se retomó nuevamente durante el Encuentro Bibo Bienestar en Territorios Sostenibles Agenda 2030, donde se llegó a la conclusión de que urge trabajar de forma articulada con los diferentes sectores nacionales e internacionales, además de contar con información detallada para evaluar los avances en cada una de las metas.

En La Guajira, por ejemplo, comenzaron con un programa enfocado en atacar la desnutrición, pero muy pronto se dieron cuenta de que eso significaba mejorar también los sistemas de riego, producir energía renovable y rescatar conocimiento tradicional. De ahí un trabajo conjunto desde diferentes sectores.

Los encuentros de apertura y cierre se hicieron en Bogotá, pero también se llevaron a cabo otros tres regionales, en Medellín, Manizales y Bucaramanga, en donde se discutieron los proyectos de conservación, planificación y protección del recurso hídrico, pero sobre todo, los instrumentos para financiarlos, pues muchas veces suelen ser insuficientes o no se conocen adecuadamente.

Para Guillermo Rudas, miembro del Consejo Académico del Foro Nacional Ambiental, una de las mejores opciones para financiar proyectos que ayuden a proteger el preciado líquido son las tasas por uso y contaminación del agua, mecanismos que ayudarían a darle valor al recurso.

Pero para el experto hay muchos factores que inciden en que estas propuestas no avancen y se queden en el papel. La desarticulación institucional, el poco monitoreo que se les hace a los recursos económicos y la corrupción son algunos de ellos.

“Necesitamos una institucionalidad que sea capaz de tomar decisiones de carácter obligatorio. Tenemos un Ministerio de Ambiente que tiene proyectos muy ambiciosos, muy bien planteados, pero muy difíciles de aterrizar en la realidad. Las corporaciones autónomas regionales (CAR) son terriblemente dispares, tres o cuatro tendrán buenos recursos, mientras el resto trabajan con las uñas. El sistema de financiamiento es precario y las instituciones están terriblemente desarticuladas”, sentenció el ambientalista.

Otro de los temas que también le llamaron la atención a Bibo durante este año, y que se habló durante el Encuentro Agricultura Sostenible, Ambiente en Construcción de Paz, convocado por la Fundación Natura, tiene que ver con el papel del campo en el posconflicto y las deudas históricas que el país tiene con las comunidades que viven de la tierra.

Los retos son grandes si se tiene en cuenta que para 2040 se tendrá que alimentar a dos mil millones de personas más en el mundo, mientras enfrentamos una pérdida de biodiversidad del 40 % en los últimos 60 años. De ahí que haya una coherencia entre el desarrollo económico y la protección de los ecosistemas, pero también la posibilidad de explorar zonas que antes eran intocables dada la presencia de grupos armados ilegales.

La investigación científica entraría a jugar un papel trascendental para estudiar, con mayor rigurosidad y en el terreno, las oportunidades que ofrece la biodiversidad a nuestro país. Por eso se decidió hacer el Gran Foro de la Biodiversidad, convocado por Bibo, este diario y Colombia Bio, de Colciencias, donde se reunieron varios expertos en el campo que dieron las claves para que el país se encamine hacia una economía que no riña con el medioambiente y que apueste por la biodiversidad para el ordenamiento territorial y el desarrollo económico y social.

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