Seguir pedaleando

Hoy se elige la sede del encuentro para 2016. Les contamos cómo se va armando la red de ciclistas de Latinoamérica, las impresiones de un impulsor de la ciclovía bogotana y algunas reflexiones sobre el cambio de Nueva York.

Han sido cuatro días de charlas, debates, talleres, intervenciones y por supuesto rodadas por las calles de Medellín. Hoy termina el 4º Foro Urbano Mundial de la Bicicleta, que dejó una red de ciclistas urbanos empeñados en seguir impulsando las estrategias para tener espacios que sean más “vivibles” para todos.

También hoy se decidirá en una votación pública la sede de 2016 entre los siguientes candidatos: Quito, São Paulo, Madrid, Buenos Aires, Lima y Santiago de Chile.

¿Qué les deja el foro al país y a los ciudadanos? “Queríamos impactar la mente de millones de personas en Colombia y logramos tener el foro más grande en sus cuatro años de historia”, dice Carlos Cadena, coordinador del encuentro en esta ocasión. Pero también hay otros resultados como que el alcalde de Medellín, Aníbal Gaviria, haya decidido crear la gerencia de la bicicleta, con dientes y presupuesto para fortalecer proyectos.

El sábado, el Metro de Medellín anunció que todas las bicicletas plegables se van a aceptar en los buses y el metrocable y se crearon nuevos espacios de cicloparqueaderos y nuevas ciclorrutas en barrios como Laureles. “Me queda claro que esto no para acá y toca seguir pedaleando para fortalecer los procesos en todas las ciudades de Colombia”, anota Cadena.

Aunque esta semana escuchamos buenas noticias, como que Bogotá se destaca en América Latina por el número de viajes en bicicleta, como señaló el estudio del BID y Despacio, la realidad que enfrentan los ciudadanos es que las administraciones se han quedado cortas en la construcción de ciclorrutas. La alcaldía de Gustavo Petro prometió 245 kilómetros de bicicarriles y hasta el momento no supera los 20 kilómetros. Hay contratados 108 kilómetros, que ojalá estén listos este año.

Además, el reto es que las ciudades pequeñas se animen a pensar en espacios para todos y no sólo para el carro. Una conclusión de una de las charlas de esta semana fue que hay una gran oportunidad para reforzar el uso de transportes más sostenibles en ellas. En Colombia hay tareas enormes en Santa Marta, Manizales y Pasto, por ejemplo.

Integrar a los ciclistas de América Latina
 
Y sí, parece imposible, pero estamos a punto de lograr algo que llevamos soñando casi 10 años: integrar a los ciclistas de América Latina en una red donde todos nos conozcamos, sepamos en qué andamos y promovamos propuestas juntos.
 
El viernes tuvimos una reunión unas 20 personas de cinco países de la región, todos miembros de organizaciones que promueven, de una u otra manera, el uso de la bicicleta en América Latina. Nuestra misión era llegar a acuerdos para activar una cosa que se llama Sustran LAC, o Red Activa de Promoción del Transporte Sostenible en América Latina y el Caribe. Es una misión que nos pusimos en 2006 y que aún hoy seguimos luchando para llegar a acuerdos.
No obstante, el Foro Mundial de la Bicicleta nos tiene a todos superentusiastas. Después de dos horas de reunión, no solamente nos habíamos presentado todos, sino que logramos inventarnos una red para charlar, una página de Facebook y hasta nos comprometimos con tareas específicas: integrar a los miembros, comunicarnos entre nosotros y fomentar el uso de la bicicleta en los países.
 
Ténganse, porque vamos con fuerza. Vamos a lograr generar tanta información que la biblioteca de Umberto Eco se quedará en pañales (ya tenemos más de 500 libros y seguimos agregándolos). Tenemos también más de 10 ideas para generar tantos usuarios de bicicleta que una avenida china palidecerá en comparación. Y lo vamos a lograr entre grupos y personas cuyo único interés es promover el uso de la bicicleta, porque estamos convencidos de que es bueno para la salud, reduce la inequidad y fomenta la calidad de vida.
 
Y no vamos a parar. Incluso vamos a integrar a los peatones y las bicicletas en la formulación de las Metas de Desarrollo Sostenible que se están cocinando en Naciones Unidas. Vamos a ser otro de los chefs que promueven la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero. Y todo con la bicicleta, el aparato más indefenso y sencillo del mundo (después del borrador de nata).
 
Sí, parece que estamos inspirados todos. Normalmente uno habría escrito frases pesimistas: que es peligroso andar en bicicleta, que ayer casi me atropellan, que mañana no sé si va a llover. Pero este escenario donde hay más ciclistas de los que uno pueda contar está generando cosas que uno no se habría imaginado. Poquito a poco vamos a lograr tener a América Latina llena de bicicletas.
 
Cambiar la cultura, el reto de las ciudades
 
Una de las intervenciones más esperadas por los asistentes del foro fue la de la experta en temas de transporte Janette Sadik-Khan, reconocida a nivel mundial por poner en marcha el programa para la creación de más espacio peatonal en Times Square y a lo largo de Broadway desde Columbus Circle y de Union Square.
 
Durante su presentación, Sadik-Khan dejó claro que el futuro del transporte no está en construir más vías o utilizar los carros, sino en usar este medio de transporte y otros que impliquen el desarrollo de la tecnología, un aspecto que para ella no es tan difícil. La dificultad, dice, aparece con el asunto de cambiar la cultura. “La gente muchas veces cree que las bicicletas son las culpables de varios problemas, como la congestión”, señaló.
 
Agregó que las bicicletas se convirtieron en un movimiento mundial, que ha resultado económico, eficiente y con la ventaja de permitirles a los ciudadanos vivir diferentes experiencias. Este punto es clave para la experta estadounidense, pues este tipo de cambios que se realizan en las ciudades no son posibles sin el apoyo de los líderes de la comunidad. A eso hay que sumar que se debe tener un panorama amplio de la ciudad y se debe proyectar lo que se quiere para ella en términos de transporte.
 
Según Sadik-Khan, el tema de las bicicletas hay que abordarlo desde todos los ángulos, que incluyan desde problemáticas de seguridad hasta la conexión de los sectores a través de las ciclorrutas. La experta finalizó resaltando la importancia de pensar cómo mejorar los sistemas, de manera que sean más económicos para la ciudad y así se pueda invertir en otras áreas, como la educación.
 
El hombre detrás de la ciclovía
 
Jaime Ortiz fue uno de los ciclistas que impulsó ‘la gran manifestación del pedal’ el 15 de diciembre de 1974 por las calles de Bogotá, una manifestación que resultó en la creación oficial de la ciclovía bogotana, y por decreto, dos años después. Estuvo en Medellín contando qué los motivó a tomarse las vías de la capital colombiana.
 
“La primera vez que cerramos las calles de la ciudad salieron 6 mil personas a la calle y nos tomamos la carrera 7ª, la carrera 13, la avenida Jiménez y la calle 72”. Para Ortiz, lo que en ese momento estaba diciendo la manifestación  era que “la esencia es el hombre” y pretendían contribuir a la ciudad con un urbanismo distinto al que desde ese momento estaba orientando a la ciudad: vías llenas de automóviles, como lo había diseñado Le Corbusier.
 
Ortiz también planteó que más allá de ver al carro como el malo y a la bicicleta como la buena, lo importante es que todos puedan usar el transporte individual y el colectivo en el mismo espacio, además de dejar de mirar los ejemplos como Dinamarca, y mejor pensar desde las necesidades locales.
 

 

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