Ser agradecidos nos hace más felices

Estudios psicológicos indican que viviendo en gratitud podemos mejorar tanto nuestras relaciones personales como nuestra salud.

La profunda gratitud, al no depender de ninguna otra circunstancia, es la precursora de la felicidad y el éxito en la vida. Pixabay
Cuando pequeños, nuestros padres nos enseñan con insistencia a dar las gracias. Desde niños sabemos que agradecer es una parte esencial dentro de las relaciones humanas. Sin embargo, a pesar de la insistencia de nuestros padres, es probable que aún no entendamos el concepto.

En la vida hay dos clases de gratitud: la condicional y la incondicional. La primera consiste en sentirse bien cuando las cosas salen como se esperan, pero como no todo sale como se desea, termina siendo una emoción esquiva y poco duradera. Al contrario, la segunda es más una actitud, una forma de vivir la vida. Es sentirse bien sin que haya ocurrido algo extraordinario; es decir: estar agradecido por todo y nada al mismo tiempo. Esta actitud, al no depender de ninguna otra circunstancia, es la precursora de la felicidad y el éxito en la vida.

Diariamente, desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, debemos un inmenso agradecimiento a infinidad de personas que, con sus acciones, afectan de manera positiva nuestras vidas, sin conocerlas.

“La gratitud significa honrar la sabiduría de todas las experiencias que ocurren en la vida”, cuenta María Antonieta Solórzano, psicóloga y docente de la Maestría de Psicología Clínica en la Pontificia Universidad Javeriana, quien afirma que además, el vivir agradecidos permite establecer una conexión más profunda con las personas. “Viviendo agradecido, eres capaz de bendecir y encontrar la bondad en todo aquello que te sucede”, agregó.

La gratitud es buena para la salud

Esta fue la conclusión a la que llegaron los psicólogos Robert Emmons, de la Universidad de California, y Michael McCullogough, de la Universidad de Miami, en una investigación en la que evaluaron las consecuencias de la gratitud y acabaron concluyendo que tiene profundos efectos en el bienestar físico y también emocional de las personas.

En su estudio analizaron las muchas formas de expresarla, como, por ejemplo: una nota personal o simplemente dando las gracias. Así, descubrieron que las personas que hacían de esta actitud un hábito de vida se sentían más saludables, más optimistas y más felices con sus vidas.

Para finalizar, hay una palabra que siempre es bien recibida por todos, y es: “Gracias”. Con toda certeza, si la incluimos activamente en nuestra vida, hará que las cosas empiecen a cambiar para bien.

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