Una tarea de todos

En el Día Mundial de la Alimentación hacemos una radiografía del consumo de lácteos en Colombia. Estudios revelan alarmantes cifras que invitan a mejorar los hábitos y a crear conciencia de ingerir alimentos que aporten los nutrientes necesarios para un óptimo crecimiento en cada etapa de la vida.

Archivo

La nutrición es uno de esos temas camaleónicos que tiene la capacidad de ser tan perceptible como invisible a la vista. Por años le han enseñado a la sociedad que las personas muy delgadas tienen algún signo de desnutrición y quienes presentan un aspecto más robusto manifiestan situaciones clínicas derivadas del sobrepeso y la obesidad, pero ¿qué hay de aquellos que cuentan con una figura esbelta y tienen un organismo mal nutrido?

Expertos aseguran que hay fenómenos invisibles como la desnutrición oculta, aquella que se da en la infancia e impide que los niños crezcan con la talla y la estatura adecuada o cuando existe deficiencia de nutrientes específicos como el calcio y la vitamina A, que si no se miden intencionalmente no se hacen evidentes; ambos casos son los causales de graves problemas de salud que se manifiestan con el paso del tiempo.

El acento se hace en la niñez, por ser la etapa de la vida en la que se forman huesos fuertes y un organismo sano, sin embargo, en el caso de Colombia, a nivel general, la población está pasando por una transición epidemiológica, lo que quiere decir que hay un grupo importante de personas que sufre de desnutrición y obesidad. En el lenguaje de los expertos esto se conoce como un panorama mixto entre la población con deficiencia de nutrientes y retraso en crecimiento y, por otro lado, aquella que tiende a la obesidad y al sobrepeso.

La pregunta de cómo remediarlo tiene una única respuesta: con una alimentación adecuada, variada y equilibrada. En esa línea, uno de los nutrientes esenciales para alimentar la población es la proteína de origen animal, considerada de alto valor biológico para la vida humana, igual que el calcio, del cual sus fuentes en la alimentación no son muy variadas, siendo la más importante los lácteos; es por ello que entidades a nivel mundial como la FAO y la OMS se han pronunciado en diversos escenarios promoviendo su consumo a lo largo de todas las etapas de la vida.

Alineados con esta realidad y con la intención de crear conciencia nutricional, Alpina, que ha alimentado la vida de los colombianos durante más de 70 años, trabaja en la promoción del consumo de leche y sus derivados, a partir del entendimiento de los beneficios nutricionales que tienen, que básicamente se resumen en tres: excelente fuente de proteínas, de calcio y de energía con muy buen aporte nutricional. Pues están seguros de que la situación alimentaria tiene una cantidad de problemas que no se solucionan simplemente con la asignación de políticas públicas que regulen el consumo de ciertos alimentos para disminuir la obesidad, sino que requiere de la atención de toda la ciudadanía y de la conciencia individual.

Un estudio reciente de la American Journal Clinical Nutrition, publicado en mayo de este año, revela que los lácteos dan energía proveniente de varios nutrientes; por ejemplo, un vaso de leche aporta el 30 % de la dosis diaria recomendada de calcio, esencial para formar y mantener los huesos fuertes y sanos; el 11 % de la dosis diaria de potasio necesario para la contracción muscular; el 16 % de la dosis recomendada de proteína y entre el 10 y el 24 % de las vitaminas esenciales para el organismo, como lo son la vitamina A, B12 y B2.

En Colombia, se disponen de dos Encuestas de Nutrición (2005 y 2010) que han evaluado desde diferentes estrategias los hábitos de consumo de los colombianos. En 2010, la Encuesta de la Situación Nutricional indicó que cinco de cada diez personas no consumen leche a diario, solo el 13,9 % de la población lo hace con dos porciones al día -la recomendación de la OMS es entre dos y tres porciones de lácteos, entendido como leche y derivados lácteos diariamente- y que el 40,8 % de los niños entre 5 y 8 años no ingiere leche en su día a día.

Para el caso de los derivados lácteos, la situación es más crítica, ya que el 83,5 % de los colombianos no consume diariamente yogurt, queso o kumis, y su consumo se hace menor a medida que se avanza hacia la edad adulta.

El problema se incrementa si se tiene en cuenta que la malnutrición no solo afecta a quien la padece, sino que impone altos costos para la sociedad. La FAO lo sustenta con estudios recientes en los que revela que en el mundo existen unos 870 millones de personas que presentan subnutrición debido a un consumo insuficiente de energía alimentaria de importante valor nutricional y que se ha observado que el 26 % de los niños del mundo padece retraso de crecimiento y 2.000 millones de personas sufren de carencia de macronutrientes; por otro lado, 1.400 millones de personas presentan sobrepeso y 500 millones son obesos.

Todos estos problemas de salud a nivel mundial determinan que sea indispensable la adquisición de buenos hábitos alimentarios, comenzando desde la primera infancia, comprendiendo e incorporando los beneficios de una alimentación completa y balanceada a lo largo de todo el ciclo de la vida. Un aporte adecuado de nutrientes y energía en etapas tempranas del niño contribuirá no solo a lograr su correcto crecimiento y desarrollo, sino que será la puerta de entrada para un futuro con adultos más sanos.

últimas noticias