Primoz Roglic, de campeón mundial de esquí a ganador de la Vuelta a España

Una aparatosa caída del esloveno truncó su carrera. Le cogió miedo a la nieve: en su recuperación tuvo que montarse a una bicicleta por primera vez. Ahora es el campeón de la tercera grande del ciclismo.

AFP

Lo que pocos saben es que a los 21 años el esloveno ni siquiera tenía una bicicleta en su casa, pues su vida giraba en torno a los saltos de esquí. Todo era nieve, cero carretera. En el trampolín de Planica, una de las catedrales de la disciplina, se forjó Primoz, quien se crió en Kisove, a una hora en carro de allí. Ocho años después, el nuevo campeón de La Vuelta a España 2019.

En 2007 se coronó campeón mundial juvenil por equipos. Y un año antes había sido subcampeón. Era catalogado como una de las promesas más grandes de su país en los deportes de invierno... hasta que sufrió un grave accidente que le pudo costar la vida, pues tuvo una grave caída. La verdad es que la sacó barata: apenas unas contusiones cerebrales y una fractura de nariz, sumadas a varios problemas musculares.

Roglic le cogió miedo a su vocación, a lo suyo. Nunca volvió a ser el mismo y se dio cuenta de que iba a ser uno más del montón en su disciplina. La recuperación fue larga: le tocó pedalear, ahí descubrió la bicicleta. Y se dio cuenta de que era bueno. Las bondades de las tragedias.

Primoz Roglic, a los 22 años, pasó a ser un ciclista convertido. Cambió los vuelos a noventa kilómetros por hora con los pies en V, los esquíes abiertos, el cuerpo echado para adelante y los brazos anclados al cuerpo, por las bielas. “Aunque nunca pensé que podía llegar tan lejos”, reconoce.

A los 24 años, con apenas dos años encima de la bicicleta, ya tenía papeles firmados con el equipo continental Adria Mobil. Y en 2016, hace tres años, los cazatalentos sacaron de las sombras a Primoz y lo catapultaron al World Tour en el equipo Lotto-Jumbo.

Primoz Roglic es uno de los corredores más completos del mundo. Con sus 1,77 metros de estatura y 65 kilogramos regulares de peso, es un dotado en las etapas contra el reloj (ha ganado las dos de este Giro de Italia), es un gran escalador, sabe defenderse en las etapas llanas y cuenta con la magia en los descensos a alta velocidad. Nada de miedo.

Porque nunca se olvidó de las maneras aerodinámicas que le enseñó el salto en los esquíes y la gallardía que hoy aplica en las bajadas temerarias en la carretera.

¿Qué habría pasado si no hubiera tenido ese accidente en los esquíes? Tal vez sería un desconocido. En la vida hay tragedias con significado.

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2019-09-15T14:20:08-05:00

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Thomas Blanco

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