“Comunidad LGBTI ya tiene derechos, que además son privilegios”: diputada de Santander

Ángela Hernández, quien será investigada por discriminación, dice que los padres de familia tienen el derecho de educar a sus hijos y que el Mineducación no puede imponer cátedras de sexualidad en colegios.

Facebook: Ángela Hernández

Un debate que se dio el lunes en la Asamblea de Santander volvió a poner en el centro de la disputa los derechos ya logrados de la población LGBTI y la discriminación de la que históricamente ha sido víctima. Las cuestionadas declaraciones fueron esta vez de la diputada Ángela Hernández, quien se opone a las iniciativas del Ministerio de Educación para cumplir con la ley y las sentencias de la Corte Constitucional que exigen abolir la discriminación de todos los colegios del país. (Lea aquí: Diputada de Santander sugirió que homosexuales son zoofílicos e indecentes)

El caso de Sergio Urrego, el estudiante gay que se suicidó hace dos años porque en su colegio lo discriminaron, puso en evidencia el acoso escolar del que son blanco los LGBTI e hizo que el alto tribunal le pidiera expresamente al Mineducación que revisara en un año todos los manuales de convivencia para que respetaran la orientación sexual y la identidad de género de los estudiantes. Por su parte, la ley 1620 de 2013 estableció que sistema de educación se fundamenta en el reconocimiento, respeto y valoración de la dignidad propia y ajena, sin discriminación por razones de género, orientación o identidad sexual, etnia o condición física, social o cultural.

Así entonces la entidad tiene una lista de preguntas orientadoras para que los colegios actualicen y ajusten sus manuales. Sin embargo, Hernández insiste en que el ministerio está sesgado, que intenta imponerle su pensamiento a las instituciones y que quiere quitarle el derecho de los padres de criar a sus hijos. En entrevista con El Espectador, la diputada, quien será investigada por su partido por discriminación, explica su posición. 

¿Por qué no está de acuerdo con que el respeto por la orientación sexual sea incluido en los manuales de convivencia de los colegios?

Estamos sintiendo que el Ministerio de Educación está sesgado. A través de documentos, hay una tendencia a que en esos manuales se incluya la ideología de género para formar con la cátedra de sexualidad, y otros temas como los baños mixtos y la libre elección del uniforme. No estamos en contra de la comunidad LGBTI, sino preocupados porque la ideología de género no reconoce el sexo hombre y mujer, y quieren dictar en las escuelas que los niños y las niñas no tienen un género definido, que lo tienen que explorar y descubrir. Ahí están las alarmas de los padres de familia, no podemos imponer ese pensamiento a los menores, porque están en etapa inmadura. Eso un adoctrinamiento.

¿Usted no está de acuerdo con esos temas puntuales o también con que, por ejemplo, la homosexualidad no sea una falta grave en los manuales de convivencia de los colegios?

Los colegios no pueden discriminar por sexo, raza o religión. De ninguna manera los manuales de convivencia pueden sancionar a un niño por ser homosexual o adventista. Lo que sentimos es que se está invadiendo el pensamiento de una comunidad para imponer otra cultura y otro pensamiento que es la ideología de género. Usted como madre de familia educa a su hija y le enseña, por ejemplo, qué es la vagina, y luego en el colegio le dicen que no es mujer solo porque tiene vagina, que hay que explorar. La confusión real va a ser para los niños: ¿a quién le creo?, ¿a mi papá o al colegio?

Usted menciona que el Mineducación quiere imponer ideologías, pero en realidad la entidad cumple con lo que ha ordenado la Corte Constitucional.

El ministerio es el que ha contratado a Colombia Diversa, que muestra esa tendencia a orientar a los colegios bajo normas LGBTI. Y supervisa y vigila que eso se incluya en los manuales de convivencia. Es el ministerio el que le dice al rector que lea los artículos, que lo sanciona si no cumple con la ley y que si incumple le quita la resolución. Se sienten intimidados ante el Mineducación. Los manuales de convivencia lo construyen entre todos, el rector, el padre de familia, el cuerpo docente, y los estudiantes. El ministerio manda estas normativas y se pasa por encima todos estos derechos, que la Corte también les ha dado a los ciudadanos.

La ley también dice que las familias son corresponsales y garantes de la educación de sus hijos. Entonces, la ideología de los papás para criar a sus hijos ¿dónde queda? Esa es la gran lucha que la hemos llamado enarbolar las banderas de las familias.

Pero si el ministerio está cumpliendo una orden de la Corte, usted estaría es en contra de los fallos del alto tribunal.

Los comunicados que está enviando el ministerio en ningún momento nos habla de la sentencia de la Corte Constitucional, solo habla de la ley 1620, que en su artículo 20, es muy ambiguo y tiene expresiones como “construcción de sexo”, “el beneficio”, “placer”, “autonomía del estudiante” que no son tan claras. Nuestra lucha es por los derechos de los padres de familia a educar a sus hijos. Y si tenemos que replantearnos eso con base a la Constitución está el Congreso en mora de debatirlo.

Hay una sentencia de la Corte sobre el caso Sergio Urrego que no es ambigua y es clara en decir que los manuales no pueden discriminar. El hecho de que no se cite textual no es excusa para incumplirla. 

El que no conozcamos la norma no nos excusa de cumplirla, en eso estoy de acuerdo. También sé que yo no puedo salir a decir que estoy en contra de la Corte Constitucional porque ahí sí le daría las herramientas al senador Benedetti para que me expulse del partido. Me abstengo de dar una respuesta frente al tema. Mi lucha no es contra la Corte es contra la imposición del ministerio que quiere dar para los padres de familia.

Usted dijo que la ministra Gina Parody (quien es lesbiana) ha impuesto desde su llegada su "tendencia", pero la ley 1620 de 2013 llegó primero que ella.

Es correcto. La ley empezó desde 2013, y los colegios recibieron la información y empezaron a actualizar sus manuales de convivencia pero nunca se dio esta precisión que ahora se está dando, que las normas LGBTI deben ser incluidas en los manuales de convivencia. Le está dado una interpretación que no es coherente a esa ley.

Si no está de acuerdo con esa ley, ¿por qué no la demanda?

Ya estamos reunidos con un comité, porque no estoy sola, solo terminé siendo el eco de miles de familias del país. Estamos analizando con el equipo jurídico cuál es el mejor método para llevar nuestra voz, porque vamos a llevar esto hasta las últimas consecuencias.

¿Teme que la demanden penalmente por discriminación?

No, tengo claridad de lo que he dicho. He sido respetuosa y he hablado con el corazón y con la mente. Estoy esperando la invitación del partido de la U porque a mí me gusta hablar de ética y qué bueno que sea la comisión de ética de mi partido quien me invite a hablar de estos temas.

Sin embargo, usted sugirió que los homosexuales son indecentes.

A mí me preguntaron qué opinión tengo frente al tema homosexual. Frente a éste, que no es la persona sino un comportamiento, digo: para mi forma de pensar y ver la vida, no es un tema moral. Pero contra los seres homosexuales no tengo nada, respeto sus derechos. La ley colombiana ya les dio unos derechos, que además ya son privilegios. Pero nosotros también tenemos unos derechos y nos estamos sintiendo invadidos y que están traspasando las líneas de unos derechos a otros.

¿Es cierto que sugirió que los homosexuales son zoofílicos?

De ninguna manera, se están aprovechando de declaraciones y de situaciones para crean sensacionalismo y amarillismo. Esta supuesta frase la sacaron el día de la asamblea. Colocamos como ejemplo Canadá, que abrió tanto la libertad de pensamiento que ahora los seres humanos tienen derecho de expresar su placer al punto que deseen. Países como esos acaban de aprobar que los hombres y mujeres pueden tener sexo con los animales. Lo que dijimos fue: “hay que plantearse hasta dónde vamos abrir nuestras fronteras en Colombia. Hasta qué punto vamos a llegar”. Canadá aprobó esto y es una libertad de pensamiento, y ahí los defensores de los animales salieron a defender los derechos de éstos.

¿Se arrepiente de haber propuesto colegios solo para LGBTI?

Yo nunca he propuesto eso. Esa es una de las cosas desvirtuantes que logró Julio Sánchez Cristo, en la entrevista con La W. Lo que digo en esa entrevista, que la hacen cinco periodistas contra uno, es que si los padres de familia en Colombia desearan que sus hijos fueron formados y educados bajo las tendencias y costumbres LGBTI, ya existirían muchos colegios así y habría que crearlos para darles gusto. Pero esos no son los deseos de los padres sino del Ministerio de Educación.

¿Se ha sentido discriminada por creer en la religión cristiana?

No, al contrario, estoy feliz. Sabía que en Colombia había personas a favor de la familia pero nunca me imaginé que con tanta fuerza. Eso me da alegría, saber que somos muchos más los que creemos en esas banderas, y cuidamos a los niños. Hemos aprendido a tolerar a los demás, pero tenemos la capacidad de defender lo que creemos.

Dijo que recibió amenazas.

Me da tristeza ver las redes sociales porque los que más hablan de igualdad terminan siendo los más agresivos. Hoy tuvo que ir a un comité con la Policía de Santander porque están verificando unos perfiles que amenazan con matarme, echarme ácido y violarme entre 30 hombres. No nos da temor, sino tristeza de que en Colombia no se pueda pensar diferente.

¿Apoya el referendo de la senadora Viviane Morales para impedir la adopción por parte de parejas gais?

Es un referendo muy importante, una lucha que dio la senadora y nosotros estuvimos firmando con muchos padres de familia esa propuesta, es la voz de muchos ciudadanos que creemos en la familia tradicional.

Pero la Corte ya ha dicho que la familia no está conformada solo por hombre y mujer.

Sí, y la Corte lo puede decir. Pero en algún momento se hacen debates, hasta el día de hoy la Constitución habla de matrimonio entre hombre y mujer y familia heterosexual.

Hay quienes dicen que usted habla con la Biblia y no con la Constitución.

En esta conversación no he leído ningún pasaje bíblico o citado a un apóstol. Hablo como ciudadana, como persona joven que disfruta de compartir su pensamiento y respeta al que piensa diferente.

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