Por: Gonzalo Hernández

Agenda económica para Colombia inspirada en Trump

El columnista Mauricio Botero llama audaz la reforma tributaria del presidente Trump que reduciría la tasa de los impuestos corporativos de 35 a 15 por ciento. No solo eso, nos recomienda, además, copiar este tipo de política económica en Colombia —con un impuesto de renta de solo el 10 por ciento—, y nos promete que así podríamos “romperle el espinazo a la informalidad y probablemente balancear las maltrechas finanzas públicas”.

Aquí, sin duda, el más audaz de todos es el columnista Botero. Osado al elogiar la “economía” del Gobierno Trump, que en lugar de respaldo causa ansiedad entre varios economistas norteamericanos destacados, osado en plantear que ese sea el referente para Colombia, y osado al afirmar que las críticas a esta propuesta son un asunto de los políticos de izquierda.

La propuesta de la reforma Trump reencaucha la idea de que la reducción de los impuestos puede activar la economía de tal manera que los ingresos tributarios del Estado aumentan. Menos impuestos, según los creyentes, incentivan a los empresarios (“creadores de trabajo”) a contratar más empleados y a poner en marcha el aparato productivo. Como dice el economista Arthur Laffer, figura visible de esta idea: “It is a no-brainer”. En nuestro argot, algo así como: “Dale, no hay que ponerle tiza”.

Parece fácil, un cuento de hadas; sin embargo, el asunto es más complejo. Paul Krugman (premio Nobel de Economía), en su columna del 24 de abril, y Jared Bernstein (asesor económico de la Casa Blanca en el Gobierno Obama) coincidieron en que no hay una pizca de evidencia a favor de que la reducción de los impuestos se pueda pagar sola con más crecimiento económico. Douglas Holtz-Eakin, asesor de John McCain en la campaña presidencial del Partido Republicano en 2008 —para nada un político de izquierda latinoamericano—, lo dice mucho mejor: “Puedo imaginar el recorte a 15 por ciento, puedo imaginar más crecimiento, puedo imaginar más recaudo tributario, pero no puedo imaginarlos juntos en la misma política”.

Los presidentes Ronald Reagan y George W. Bush, creyentes y ejecutores de la receta mágica, recortaron los impuestos e incrementaron sustancialmente el déficit fiscal. Mientras tanto, como dice Krugman, Bill Clinton subió los impuestos pagados por los más ricos, la economía se expandió durante su gobierno, y se crearon más empleos que en la presidencia de Reagan.

Entre varias razones, los empresarios contratan más empleados y producen más cuando la demanda por sus productos es lo suficientemente fuerte y estable, no necesariamente cuando les hacen pagar menos impuestos.

¿De dónde saca Mauricio Botero que una reducción drástica del impuesto a la renta a la Trump es lo que necesita Colombia si ni siquiera hay evidencia de que funcione en donde se está proponiendo? Sin argumentos claros, parece estar sugiriendo la simple implementación de “dádivas o subsidios” a los más ricos. ¿Ese es el plan del columnista?

* Profesor asociado de Economía y director de Investigación de la Pontificia Universidad Javeriana. 

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