Comer

La divina primera comida

Me quiero permitir esta pequeña oda al huevo, uno de los ingredientes más importantes en todas las cocinas alrededor del mundo, el mismo que ha ocupado históricamente un lugar privilegiado en la primera comida del día, sin dejar de estar presente en las demás.

Imagen del plato de huevos cocotte. Mauricio Alvarado – El Espectador

Huevos cocotte

Me quiero permitir esta pequeña oda al huevo, uno de los ingredientes más importantes en todas las cocinas alrededor del mundo, el mismo que ha ocupado históricamente un lugar privilegiado en la primera comida del día, sin dejar de estar presente en las demás. Empecemos con joyas del calibre de unos benedictinos bien pochados y con su holandesa a punto, o los divinos huevos revueltos que se cuecen en hornitos callejeros en cada esquina de Bogotá para darles fuerza a miles de trabajadores, o la sencillez de un huevito tibio y esa delicadeza con la que se debe partir la corona de su cascarón. La gloria de unos buenos huevitos al desayuno es algo que ya conoce bien mi hijo Samuel, quien un día, cuando me encontraba de viaje, se negó a ir al colegio hasta que le dieran un huevo cocotte como se lo prepara su papá. Entonces, esta es la receta que les presentaré. La clave para unos buenos cocotte, que aparte no requieren mucha técnica, es llevarlos a un horno suave, a no más de 300º F. Así tardarán un poco más, pero el punto final será mucho mejor que cuando se cocinan a alta temperatura. Y si los quieren más sofisticados pueden añadir un salteado de champiñones o de espinacas, un hogao o un poquito de salsa napolitana. 

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INGREDIENTES (Para 4 personas)

8 huevos

4 nueces de mantequilla

4 cucharadas de crema de leche

4 trozos de paté o terrina de foie gras

Queso rallado encima (parmesano, gruyere o brie)

Sal y pimienta

PREPARACIÓN

Precaliente el horno a 300º F y ponga adentro un molde grande con agua hasta la mitad. Engrase con mantequilla los moldes individuales, vierta adentro los huevos, la crema de leche, la mantequilla y el paté. Sazone con sal y pimienta, espolvoree queso encima y lleve al horno dentro del molde con agua. Deje cocinar hasta alcanzar el término adecuado (yo suelo retirarlos antes de que estén a punto para que en la mesa se terminen con el calor que conserva el molde).