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La calidad de Neymar Jr. nunca estado en discusión. El brasileño es uno de los mejores futbolistas de la última década, pero a diferencia de muchos otros referentes consagrados como Lionel Messi y Cristiano Ronaldo, la sensación con Ney es que su talento le daba para algo más de lo que hemos visto.
A sus 31 años, el crack surgido en el Santos decidió cambiar de aire y ahora su futuro estará en Arabia Saudita, más concretamente en Al Ahli. Según el periodista italiano Fabrizio Romano, fuente fidedigna para hablar de fichajes, el exjugador del Barcelona ya firmó los documentos y llegará a Medio Oriente esta semana.
De esta manera, el jugador que estaba destinado a devolver a Brasil a lo más alto del fútbol mundial, puso fin —al menos por ahora— a su presencia en la élite.
Neymar fue una estrella desde muy joven. Debutó como profesional apenas a los 17 años, en marzo de 2009. Una semana después de su estreno marcó su primer gol. Sin embargo, él ya era noticia desde antes de eso, pues antes había probado con las inferiores del Real Madrid, pero su padre decidió que era mejor que terminara de madurar en Brasil. Además, desde los 13 años (2005) fue patrocinado por Nike.
No tardó en volverse una figura. Con Santos jugó entre 2009 y mediados de 2013, siendo el principal referente del equipo y pieza fundamental en la obtención de la Copa Libertadores del 2011. Fue elegido el mejor jugador del campeonato paulista entre 2010 y 2012 y de la copa continental que ganó.

En medio de contexto, su llegada Europa con 21 años parecía tardía, pues venía en un nivel superlativo y bastante regular desde prácticamente su debut. Con la selección mayor de su país había debutado en 2010 y salió campeón de la Copa Confederaciones 2013.
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Barcelona le pagó 88 millones de euros a Santos para hacerse con sus servicios, una cifra que en la actualidad genera polémica por sobrecostos que han salido a la luz con el tiempo. En el club catalán Ney tuvo el mejor momento de su carrera.
Su primer año fue de adaptación. Había mucha expectativa por verlo en la élite europea y si bien su primer año fue sobresaliente, el segundo fue extraordinario. El brasileño fue parte de un equipo de un ataque de lujo con el uruguayo Luis Suárez y el argentino Lionel Messi de compañeros. Ganó todos los torneos importantes que disputó (Copa del Rey, LaLiga y Champions) en una misma temporada como figura, lo que lo permitió ser considerado a ganar el Balón de Oro de 2015 -quedó tercero-.
En el Barça era querido y parecía feliz. Otra de sus grandes exhibiciones como futbolista culé fue en 2017, cuando en una serie de octavos de final que había arrancado 4-0 abajo ante Paris Saint-Germain, el brasileño fue parte de una remontada 6-1 que puso a los catalanes en la siguiente ronda, resultado histórico como pocos.
Si bien Neymar fue clave en ese partido, las portadas se fueron con Messi, el ídolo por excelencia de Barcelona. Al final de la temporada, los rumores sobre la posible salida del brasileño hacia el PSG tomaron fuerza. Se especula que su decisión tuvo que ver con el protagonismo que él quería y que con alguien tan consagrado como el argentino, no iba a ser posible tenerlo en España.

En una entrevista que Luis Suárez dio este año, el uruguayo explicó que ante la posible salida del brasileño, se acercó a él con sus compañeros y le dijo que si quería ganarlo todo se quedará con ellos. “Nosotros como amigos le aconsejamos que se quedara, pero era su decisión, la de su familia”, comentó el ahora delantero de Gremio.
Seguramente el entorno familiar del brasileño y los empresarios que lo acompañaban terminaron inclinando la balanza a favor del club parisino, que al principio de la temporada 2017-2018 lo anunció a Neymar como su principal fichaje junto a un joven Kylian Mbappé, qué venía de ser campeón de la Ligue 1 con Mónaco.
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Pese a que los catalanes no lo querían dejar ir, era imposible rechazar 222 millones de euros. Lo que hasta la fecha es el fichaje más costoso en la historia del fútbol. Ney empezó bien con el conjunto francés a nivel individual y colectivo. Sin embargo, empezó el mayor karma que ha enfrentado en sus últimas temporadas: las lesiones. Por culpa de una fractura metatarsiana estuvo 90 días por fuera de las canchas y se perdió el momento crítico de la temporada. Se recuperó apenas para encarar el Mundial de Rusia 2018.

La temporada siguiente también estaría varios días por fuera por tu culpa de otra factura y se perdería la Copa América 2019 por una fuerte entrada de un rival durante un amistoso previo al torneo que ganaría su selección. En paralelo, ante la falta de continuidad del brasileño, Mbappé se volvió el principal referente del cuadro francés.
En 2020 parecía que por fin Neymar iba a tener su consagración por fuera del cuadro culé, pues tenía la posibilidad de ganar su segundo triplete, ya que esa temporada había conquistado la Copa y la Liga de Francia y se había clasificado a la final de la liga de campeones. No obstante, el título se lo quedó el Bayer Múnich con un gol sobre la hora y eso fue lo más cerca que estuvo el PSG de alcanzar su principal ambición, por la que ha invertido tantos millones en su proyecto deportivo.
El año siguiente volvió a lidiar con las lesiones, mientras que Mbappé se consolidaba como el principal referente del cuadro de la ciudad luz, metiéndose en el Top 10 de los finalistas al balón. Ney sufrió otro duro golpe ese mismo 2021, pues en la Copa América, que se celebra en su país, perdió la final contra Argentina en el Maracaná.

Justo después de ese torneo tuvo la oportunidad de compartir con un viejo conocido suyo en el PSG, Lionel Messi, quien no había renovado con Barcelona. Pese a que ganó la liga con un plantel lleno de estrellas, la eliminación de Champions en cuartos de final hizo que el ambicioso proyecto se sintiera como un fracaso. Pese a que su rendimiento en cancha era positivo, el brasileño seguía perdiéndose varios compromisos por problemas físicos, situación que en el último año se agudizó.
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Neymar no juega un partido oficial desde febrero de este año, cuando fue sometido a una cirugía de tobillo, la cual le impidió ayudar a su equipo a evitar su eliminación temprana en la Liga de Campeones y de participar en la segunda mitad de la temporada en la Ligue 1.
Hace unas semanas comunicó a la directiva el Paris Saint-Germain, encabezada por el catarí Nasser Al Khelaifi, que se quería ir. Fue separado del equipo en lo que se concretaba su venta y así fue que el Al Ahli aprovechó para quedarse con él.
En las últimas horas, los medios han especulado que buena parte de la decisión recayó en una posible mala relación entre el brasileño y Mbappé. Dicha polémica despertó cuando el brasileño le dio “me gusta” a una publicación de Instagram que citaba al diario francés Le Equipe.
“En el verano pasado, Kylian Mbappé dejó claro el PSG, que no había más espacio para él y Neymar en el mismo elenco. Casualmente, el día que Neymar, prácticamente fue anunciado en el Al-Hilal, Mbappé regresó a los entrenamientos superfeliz”.
Aunque en PSG estuvo más temporadas que en Barcelona (seis contra cuatro), por culpa de las lesiones disputó menos partidos (173 con los parisinos y 186 con los catalanes). No obstante, en Francia supo anotar más goles (118) que como culé (105).
Pese a que Neymar no tuvo un mal rendimiento en el cuadro parisino, sus constantes ausencias perjudicaron su imagen ante los hinchas del club y le sembraron a Mbappé un terreno fértil para consagrarse como la principal figura del equipo. Si las lesiones lo dejan, en Arabia volverá a tener protagonismo, aunque no a la altura de lo que se esperaba de él hace unos años.
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