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Ingredientes:
(4 porciones)
5 tajadas de tocineta cortada en pedazos pequeños
1 kilo de cadera cortada en cubos medianos (2 cm x 2 cm)
Sal y pimienta
1/3 taza de harina de trigo
6 cucharadas de aceite de Canola
1 taza de cebolla roja cortada en rodajas delgadas
1 cucharada de ajo finamente picado
1/3 taza de vinagre rojo
1 1/2 cucharada de azúcar
1 1/3 taza de cerveza
3 tazas de caldo de vegetales o de pollo
6 unidades de zanahoria “baby” peladas (si las zanahorias son muy largas córtelas por la mitad)
1 yuca pelada y cortada en bastones medianos
1 hoja de laurel
2 ramitas de tomillo
1 taza de fríjol verde o rojo cocinado
1/4 taza de perejil fresco finamente picado
Sal y pimienta
Preparación:
1. En una olla, fríe la tocineta hasta que esté crocante. Retira la tocineta y deja una cucharada de la grasa que soltó la tocineta y el resto deséchala.
2.Pon la cucharada de grasa con otra cucharada de aceite Canola en la misma olla y caliente. Condimenta la carne con sal y pimienta. Pasa la carne sobre la harina, evitando los excesos. Divide la carne en tres partes. Añade la primera parte de cubos de carne a la olla y séllelos por tres minutos, aproximadamente. Retira la carne de la olla y reserve. Agrega otra cucharada de aceite y selle la segunda cantidad de carne. Haz lo mismo con la tercera porción de carne.
3. En otra olla, calienta el resto de aceite (3 cucharadas) y sofríe el ajo y la cebolla por 2 minutos. Agrega la carne, la tocineta crocante, la zanahoria, la yuca, la cerveza, el vinagre, el azúcar, una taza de caldo, la hoja de laurel y el tomillo. Cocina a fuego bajo y cuando se vaya secando el líquido añade más caldo. Después de una hora de cocción añade los fríjoles y, si es necesario, más caldo. Continúa cocinando y revolviendo ocasionalmente de 20 a 30 minutos más. Retira la hoja de laurel y el tomillo. Añade el perejil y, si lo consideras necesario, más sal y pimienta. Sirve en una bandeja acompañando con arroz.
LOS FRÍJOLES
Los primeros experimentos del ser humano con la agricultura fueron precisamente con fríjoles. Han formado parte de la dieta universal desde antes de la historia misma. Es por esta razón que son tan más tradicional de consumirse es en platillos calientes como cuando se mezclan con arroz en “moros y cristianos”, pero lo son igual de sabrosos fríos dentro de recetas de ensaladas. Son una buena fuente de proteínas y vitaminas A, B y C.