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Hay veraneras o buganvilias que parecen no tener calendario: cuando están en su mejor momento, llenan balcones, jardines y fachadas de colores intensos. Pero también puede ocurrir lo contrario: la planta crece, se llena de hojas y, aun así, no aparece ni una flor.
Las veraneras, conocidas también como papelillos en Colombia, son comunes en jardines de zonas cálidas, aunque también se encuentran en Bogotá y otros lugares de Cundinamarca. En condiciones adecuadas pueden florecer durante buena parte del año, pero una planta joven, un cambio en el clima o algunos errores en sus cuidados pueden hacer que deje de hacerlo.
Entonces, ¿qué necesita una veranera para llenarse nuevamente de color? La respuesta está en varios factores que van desde la cantidad de luz que recibe hasta la frecuencia con la que se riega y se poda.
Primer bloque: la luz
Antes de comenzar, vale la pena hacer una precisión: lo que normalmente llamamos “flores” de la veranera son, en realidad, brácteas, unas estructuras modificadas que rodean sus pequeñas flores verdaderas y que son las responsables de los colores rosados, fucsias, morados, rojos, naranjas o blancos que caracterizan a estas plantas.
Si usted quiere que su veranera se llene de color, el primer requisito está en el lugar donde la ubique: necesita bastante luz solar directa. Lo recomendable es que reciba al menos 5 o 6 horas de sol al día, especialmente durante la temporada de crecimiento y floración.
Cuando se cultiva en sitios con poca luz, la planta puede continuar creciendo y producir abundantes hojas, pero la floración suele disminuir.
Por eso, si la tiene en una zona de semisombra y nota que crece, pero produce poco color, revise primero la cantidad de sol que recibe. Un espacio exterior con buena exposición solar puede favorecer una floración más abundante.
El riego, uno de los errores más comunes
El riego es otro de los puntos clave para que una veranera florezca. Esta planta tolera mejor cierta sequedad que un suelo permanentemente húmedo, por lo que regarla todos los días puede terminar jugando en contra de la floración.
Si la tiene en el exterior, deje que el sustrato se seque entre un riego y otro. Una vez que la capa superficial y buena parte del suelo estén secas, puede volver a regar de manera abundante, procurando que el exceso de agua pueda salir por los orificios de drenaje si está sembrada en matera. No se trata de mantenerla sedienta, sino de evitar el exceso de humedad.
De hecho, los periodos moderados de sequedad pueden favorecer la producción de flores. Por eso, si la veranera está recibiendo suficiente sol, pero crece con muchas hojas y pocas brácteas, revise también la frecuencia con la que la está regando.
Esto no significa que deba pasar semanas sin agua. En una planta cultivada al aire libre, especialmente durante días de mucho calor o temporadas secas, el sustrato puede perder humedad rápidamente. La frecuencia del riego debe ajustarse a las condiciones del lugar: una veranera sembrada directamente en el suelo no necesita necesariamente el mismo manejo que una cultivada en matera.
Dele una buena poda
La poda también puede ayudar a que la veranera produzca más flores, especialmente cuando la planta ha crecido demasiado, tiene ramas débiles o necesita desarrollar nuevos brotes. Eso sí, la clave está en podar sin excederse.
Después de la floración, puede retirar las ramas secas, débiles, dañadas o que hayan crecido demasiado. También es posible recortar ligeramente algunas ramas para estimular la aparición de nuevos brotes laterales, que son los que posteriormente pueden producir flores.
Si la tiene en el exterior, aproveche la poda para darle forma y controlar su crecimiento, sobre todo cuando se desarrolla como trepadora sobre una pared, pérgola o enrejado. Retire primero lo que está seco o dañado y después haga cortes moderados para mantener la estructura de la planta.
Aquí le damos una guía sobre cómo podar correctamente: Aprenda a podar correctamente: cinco consejos básicos
El abono también cuenta
La veranera no necesita grandes cantidades de fertilizante. Evite los abonos con exceso de nitrógeno, porque pueden estimular el crecimiento de hojas y tallos en lugar de las flores.
Puede utilizar un fertilizante equilibrado o uno formulado para plantas con flor, preferiblemente con fósforo y potasio. Si está en matera, aplíquelo según la frecuencia y dosis indicadas en el producto.
Ojo: abone cuando la planta esté creciendo activamente y reduzca la fertilización durante los periodos de menor crecimiento.
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Pedro Juan Aristizábal Hoyos(86870)•Hace 18 horasGracias