
Juan Fernando Fonseca Carrera nació en Bogotá el 29 de mayo de 1979. Desde que tenía cinco años soñaba con ser artista. Sus padres vieron su pasión infantil como algo más que un simple capricho. Participó en un musical infantil llamado “El ruiseñor y la rosa”. Esa fue su primera señal de que la música era todo lo que quería para su vida. Durante su etapa en el colegio, formó una banda que llamó Nash, donde incluso adoptó el nombre artístico de Ash Tafur. Junto a sus amigos hacía versiones de canciones de Nirvana, Guns N’ Roses, Metallica y Pearl Jam, entre otros. Al mismo tiempo, también formaba parte de la orquesta del colegio, actividad que le permitió explorar sonidos como el vallenato y los ritmos tropicales. Cuando cumplió 12 años compuso su primera canción, la grabó, hizo 500 copias y las vendió entre familiares y amigos. Fue entonces cuando descubrió que no solamente podía interpretar temas de otros, sino que también podía crear los propios. Ahí inició el principio de un gran sueño que hoy, más de 30 años después, hace realidad.
Los años difíciles de Fonseca
En 2002 llegó su primer álbum oficial, “Fonseca” que incluía canciones como “Sueño” y “Magangué”. Sin embargo, no salió como esperaba. La disquera venezolana Líderes, con la que había firmado, se declaró en quiebra justo en medio de la promoción. El cantante se encontró atrapado en una disputa contractual que le impidió avanzar hacia otra compañía durante casi dos años. Esa fue una de las etapas más complicadas de su trayectoria. Mientras tanto, trabajó como barman, siguió componiendo y aprovechó cada oportunidad que se le presentaba mientras esperaba resolver su situación. Incluso, logró unirse a una gira con Andrés Cepeda, quien le brindó un espacio cuando aún no era un nombre conocido en todo el país.
Hoy, con 47 años, mira con nostalgia hacia atrás y reconoce que cada obstáculo valió la pena. Así lo confesó en esta entrevista con Vea de El Espectador: “Lo más bonito es ver cómo a lo largo de estos años hemos venido construyendo un camino muy bonito, muy sentido, muy real. Porque me encuentro con gente que me ha acompañado desde el principio. Lo más duro fue el principio, los primeros años de estar tocando puertas, picando piedra y encontrándose uno con momentos muy difíciles”, afirma.
Dice que esos obstáculos se manejan diferente cuando recién se empieza: quizá con más inseguridades y dudas, pero siempre con la mirada puesta en el objetivo: “A lo largo de la carrera siempre hay momentos difíciles, pero cuando ya vas agarrando cuero vas entendiendo que no es el fin del mundo, pero al principio estas frustraciones pegan mucho más duro. Nunca en la vida he pensado ni pensé en ese momento como en tirar la toalla, eso jamás se me pasó por la cabeza”.
Concierto de Fonseca en El Campín
El próximo 24 de octubre Fonseca cumplirá un gran sueño: se presentará en el estadio El Campín con su concierto “Fonseca en la casa”. Ese día, seguramente, recordará la imagen de aquel niño que comenzó a cantar mucho antes de imaginar hasta dónde podía llegar. “Es un paso muy importante, estoy muy emocionado de que haya llegado este momento, lo estaba soñando desde hace mucho tiempo, desde el año pasado tal vez, tomamos la decisión de dar este paso. Bogotá es mi ciudad, Bogotá es mi casa, por eso quisimos llamar este concierto así, porque no solamente es celebrar y agradecer por la carrera que he tenido durante estos años, sino también celebrar a mi ciudad y mostrarle a la gente los distintos lugares de esta Bogotá que tanto queremos”.
Son más de dos décadas de carrera. “Te mando flores”, incluida en el álbum “Corazón” de 2005, se convirtió en un éxito internacional. Al siguiente año recibió su primer Latin Grammy por ese tema y fue justo ahí cuando comenzó a presentarse en diferentes países y a construir una carrera internacional. Su música ha recorrido una variedad de géneros, desde el pop y el rock hasta el vallenato, la salsa, el bolero y otros ritmos latinoamericanos.Desde entonces grabó álbumes como “Gratitud”, “Ilusión”, “Conexión”, “Agustín”, “Viajante”, “Tropicalia” y, este año, “Antes que el tiempo se vaya".
Ahora, Fonseca está en una etapa diferente: “Una buena palabra para describir este momento de mi vida desde lo personal es la gratitud. Es un valor que me ha acompañado a lo largo de mi vida porque ha sido muy importante y es un mensaje que llevo hoy en día a través de mis canciones y me encanta portar ese mensaje en mis letras. Gratitud por todo, por mi familia, por mi carrera, por mi país, son tantas cosas por las que hay que agradecer”.
Llegar al Campín es como hacer un viaje al pasado y recordar al niño de cinco años que se subió por primera vez a un escenario. Es pensar en el adolescente que escribía canciones y soñaba con hacer de la música su vida y en el artista que enfrentó momentos difíciles, cuando parecía que todas las puertas se cerraban, pero que nunca dejó de escribir. “Esto es un sueño que no lo he construido solo porque ha sido todo un equipo con el que hemos trabajado y hemos soñado para que esto sea una realidad, pero la gente que, a lo largo de los años, ha apoyado mi música y lo que yo soy, pues son parte también de este sueño y por eso esto es una celebración que yo quiero hacer en familia, entre amigos, para que gocemos, celebremos, bailemos. Va a haber muchos momentos especiales", afirmó.
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Por eso, el artista aprovechó para hablarle a ese niño que estaba lanzando su primer álbum, lleno de ansiedad por querer que todo sucediera de inmediato: “Yo le diría que calma, que vamos por el camino indicado, porque me acuerdo en ese año 2002, cuando yo lancé mi primer álbum, de estar pensando y soñando y a veces con mucha ansiedad de que las cosas pasaran más rápido de lo que estaban pasando y a veces con frustraciones obviamente, pero hoy en día miro hacia atrás y me doy cuenta que esa intensidad y esa obsesión siempre hay que mantenerla, pero hay que gozarse el proceso también. A veces uno por estar esperando a que pasen las grandes cosas de pronto no se gozan los momentos especiales que van apareciendo ahí. Hay que gozarse el proceso, seguir caminando con la misma intensidad, la misma obsesión y la misma pasión, por ahí es el camino y por ahí vamos bien”.